Viaje a los orígenes del cine francés
Bertrand Tavernier es, a sus 71 años, uno de los rostros más importantes del cine francés. Con más de 20 películas a sus espaldas llega a las pantallas su último trabajo, un documental que, aunque peca de ser un formato poco novedoso, consigue adaptarse a su forma, y donde Tavernier logra contar la historia de su vida a través de su mayor pasión: El cine.
Las películas de mi vida es, prácticamente, una autobiografía de Tavernier, donde nos cuenta cómo por una mal diagnosticada tuberculosis acabó ingresado en una clínica donde cada domingo proyectaban películas. Destaca las películas de gángsters, con lo que enlaza algunos géneros con las etapas de su vida. Tras esta clínica fue internado en un colegio, donde con buen comportamiento le dejaban salir a la ciudad. Obviamente, Tavernier se escapaba a las míticas salas de cine de barrio donde según cuenta ya se sabía de memoria hasta la utilidad de cada sitio. También cuenta cómo el mismo Quentin Tarantino admiraba sus escapadas a las salas, a través de una entrevista donde van fluyendo los episodios de su vida.

En el documental aclama títulos como Casque D’Or, Falbalas, Antonio et Antoniette, Goupi Manges Rouges, Hotel du nord, Le Doulos… Películas claves para el desarrollo de Tavernier como director, igual que desglosa las virtudes de sus referentes cinematográficos. Jacques Becker, del que alaba sus intrigas orgánicas y simples y considera uno de los directores más modernos de su época; Jean Renoir, al que considera el mejor rodando con fluidez las escenas colectivas; o incluso Jean Gabin, un actor del que dice que fue el ‘pasaporte’ para saber como se sentía el frente popular.
En definitiva, Tavernier nos muestra en un documental de 3 horas, el desarrollo del cine francés, desde la década de los años 30 a la de los 70. Una serie de entrevistas en las que la del director es la única constante, con fragmentos de varias películas, desde las más importantes a las joyas secretas del director; llevándonos por un viaje nostálgico, que nos demuestra que las películas pueden ser mucho más que esto, cuando sacamos lo mejor de ellas y lo aplicamos a nuestra vida, con un tono subjetivo que puede dar una lección de cine, de la mano de uno de los directores más venerados del país vecino.






