El pintor de su deshonra de Calderón frente a Bodas de sangre de Federico García Lorca: ¿Qué tienen en común?

El honor, el amor, la pasión, el poder, la prudencia y los celos suelen conformar los temas de muchas de las obras de los Siglos de Oro, dificultando así a la crítica y a los lectores la clasificación de estas en un género determinado. De esta forma, El pintor de su deshonra no escapa a esta miscelánea temática y termina siendo una pieza arquitectónica compuesta por todos esos elementos. De todo esto no se libra la literatura de la Generación del 27, puesto que, precisamente, fueron quienes recuperaron los tesoros literarios ya mostrados en aquel lejano siglo XVII.

Así pues, el argumento del drama calderoniano se reduce a un amor pasado surgido en Nápoles entre Serafina y Don Álvaro, a quien todos daban por muerto en un naufragio. Ella, tras pensar que su enamorado había fallecido, se casa con un famoso pintor, Don Juan Roca. Sin embargo, la acción da un giro inesperado y Don Álvaro reaparece. Este conflicto será el que destruya el orden y ponga entre la espada y la pared a la protagonista, quien tendrá que debatirse entre el amor que siente por Don Álvaro y la guarda del honor que le debe a su esposo.

Esto fue lo que contó sobre las tablas Calderón en el Siglo de Oro, pero ¿qué quiso transmitir Federico García Lorca en Bodas de sangre? Quizá con algo más de dramatismo, en el sentido contemporáneo de la palabra, pero narró una historia muy similar a la calderoniana. Una novia que va a casarse con su novio del que, aparentemente, dice estar enamorada. Sin embargo, Leonardo, su amor verdadero e hijo de la familia enemiga de su novio, intentará hacerle entender que lo que siente con su novio no es amor, sino querer. Y es que no es lo mismo querer que amar y la novia tendrá que decidir qué quiere hacer el resto de su vida. No olvidemos que se trata de una tragedia en la que, como más adelante se verá, intervienen muchos más factores que una decisión, aunque sí que es cierto, que la elección de la novia desencadenará la rueda de su propio destino.

Parece evidente el protagonismo que otorgaron Calderón y Lorca a los personajes femeninos de Serafina y Porcia, su amiga, y la novia y la madre del novio. Quizá resulte curioso que sean precisamente las mujeres quienes posean tanta presencia en ésta y otras obras del Siglo de Oro, ya que durante el siglo XVII éstas estaban condenadas a vivir en una sociedad machista que las relegaba a un segundo o incluso tercer plano. Esto fue recogido siglos después en la dramaturgia de Lorca, que, en un intento de elevar la voz de las mujeres, escribió Bodas de sangre donde lo relevante son, sin duda, los personajes femeninos.

Dos piezas teatrales, dos siglos que distan entre sí, dos épocas doradas de nuestra literatura. Calderón y Lorca, dos poetas y dramaturgos que quisieron dar voz a la mujer y que se arriesgaron a hacerlo sobre las tablas.

Son El pintor de su deshonra y Bodas de sangre dos marcos y retratos de la vida de unos personajes que padecen, aman, sueñan, sienten envidia y celos, son terrenales y realmente, están humanizados. Tanto Calderón como Lorca, en siglos distantes, consiguieron hacer de estas obras, unos auténticos cuadros dotados de vida, en el que se mezclan luces y sombras, secretos y veras, fealdad y hermosura, comedia y tragedia, amores y celos y en definitiva, el mundo como teatro.

¿Te atreves con los clásicos?

[Libros] Lorca y Calderón: por el amor de una Mujer
Temática de las obras8
Personajes8
Simbolismo8
Estructura8
Lo mejor
  • La defensa de los personajes femeninos.
Lo peor
  • No atreverse a leer estas dos obras.
8Nota Final

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