Casi 24 horas después del estreno y aún la sigo rumiando. Si se pudiese resumir en una expresión la serie de Twin Peaks, esa sería «What the fuck«. Lo fue hace 25 años y se sigue manteniendo a día de hoy. La noche del domingo (y la madrugada al lunes en nuestro país) se ha estrenado la nueva temporada de la mítica serie de terror y misterio y gracias a Movistar+, allí hemos estado, cargados de café, azúcar y pocas ganas de buscar realismo argumental.

Showtime ha sido la encargada de perseguir al excéntrico director David Lynch con un cheque en mano para recuperar su trabajo más memorable y traernos de vuelta al agente Cooper, Laura Palmer y ese desfile de extrañezas. 25 años después, pero la atmósfera, la música (incluso eso efectos visuales tan extraños) siguen estando vigentes en esta nueva temporada.

Twin Peaks luce igual de extraña que hace 25 años

Vale, voy a confesaros una cosa: No he visto Twin Peaks. En su momento me pilló un poco tarde y después lo he intentado un par de veces y se me ha atascado en la garganta. Es inevitable que el ritmo y estructura de una serie de principios de los noventa (y más una como esta) se pueda hacer cuesta arriba para legos como yo pero también os digo que la tercera temporada de Twin Peaks es una experiencia muy disfrutable.

Twin Peaks 2017 Kimmy Robertson and Harry Goaz

Pero también hay que entender quién es David Lynch y un conocimiento básico de la serie. Fiel a su costumbre, el director no se lo va a poner fácil a los espectadores. Esta tercera temporada es por y para fans de las anteriores, por lo que a pesar del ritmo pausado de la serie, no se va a detener en explicar nada ni poner en situación. Si quieres tienes dos temporadas televisivas, una película y varios libros para montarte el puzzle tu sólo. Pero también puedes ahorrártelo, sentarte y disfrutar el espectáculo.

Efectivamente, llevo más de la mitad del artículo y apenas he dicho nada claro. Pero es que a nivel argumental Twin Peaks es así también. El agente Dale Cooper sigue encerrado en la Logia Negra como quedó al final de la segunda temporada mientras que un doble de pelo largo, mirada aviesa y terrible gusto al vestir campa a sus anchas perpetrando unos milimetrados asesinatos. En otro estado, un hombre es acusado de matar a una mujer, pero sólo la ha visto en sueños. Mientras, en Nueva York, un joven es contratado para vigilar una misteriosa caja de cristal, hasta que algo pasa. La historia es compleja y se ramifica (*badabum tishhhh*) en cada capítulo.

El mapa que se pinta en los dos primeros capítulos es digno de esos tablones de psicópatas de las películas y posiblemente tenga aún más elementos. Aún queda mucha serie por delante y muchas situaciones tan delirantes como cómicas, pero completamente fieles al espíritu de la Twin Peaks de toda la vida que muchos aprendieron a amar.

https://www.youtube.com/watch?v=-5OQ2bg3cnU

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