Llegado septiembre, podemos dar por comenzada la temporada de otoño en el mundo del cine, esa donde ya empiezan a resonar los grandes favoritos para la temporada de premios y donde los festivales de cine (Venezia, Telluride, Toronto y San Sebastián) copan la prensa cinematográfica. El otoño no ha podido empezar mejor para la taquilla estadounidense. Con un fin de semana cercano a los 120 millones de dólares, It ha conseguido batir el récord al mejor estreno para una película en esta temporada, duplicando a Gravity, cinta que ostentaba dicho honor desde su estreno en octubre de 2013.

Con la esperanza puesta en que este último tramo de año consiga equilibrar el peor verano para las salas de cine norteamericanas desde 2005, con un descenso en la recaudación de casi un diecisiete por ciento con respecto al verano anterior, equivalentes económicamente a 750 millones de dólares; nos disponemos a repasar las películas más taquilleras de la historia, aquellas que hicieron sonar la banca de las grandes majors estadounidenses, y que llenaron los bolsillos de algún que otro empresario hollywoodiense.

5. Los Vengadores (The Avengers, Joss Whedon, 2012)

los vengadores

Fue Iron Man la película que, en 2008, estrenó el Universo Marvel Cinematográfico, pero tuvieron que pasar 4 años hasta que una vez presentadas todas las figuras del tablero, Marvel decidiese reunirlas en una de las películas más esperadas para toda una generación de fans que crecieron leyendo los tebeos de la Casa de las Ideas.

Para ello, en Los Vengadores se dieron cita desde Iron Man, Capitán América y Thor, hasta secundarios de lujo de la talla de Viuda Negra, Hulk, Ojo de Halcón, Nick Furia y, por supuesto, el villano convertido en robaescenas absoluto, Loki. Si nombrar a sus personajes ya da una idea de la dimensión de esta película, el valor se alcanza incalculable cuando se comienza a nombrar a un reparto de la talla de Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Mark Ruffalo, Tom Hiddleston, Chris Hemsworth o el actor convertido en símbolo de la América más progresista dentro y fuera de la pantalla, Chris Evans (es uno de los actores más activos en redes sociales en lo que concierne a la política estadounidense).

Con 220 millones de presupuesto puestos al servicio de Joss Whedon, la cinta no solo terminó convirtiéndose en el mayor éxito de taquilla hasta la fecha para una película de superhéroes, recaudando más de 1.500 millones de dólares, sino que además cosechó grandes críticas y supuso la primera piedra en ese cambio de tono tan marcado dentro del Universo Marvel, que terminaría desembocando en la batalla entre héroes de Capitán América: Civil War. En definitiva, una de las grandes causantes, junto a la trilogía de Batman realizada por Christopher Nolan, de esa fiebre por los superhéroes que parece atravesar Hollywood desde hace más de una década.

4. Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015)

jurassic world

Tras más de veinte años desde el estreno de Jurassic Park, allá por 1993, y con dos secuelas de por medio engrosando el éxito de una de las sagas más simbólicas de los noventa, Steven Spielberg decidió quitar el polvo de la estantería y sacarle brillo una vez más a sus dinosaurios, dispuesto a reventar la taquilla por el camino. Como era de esperar, el Rey Midas de Hollywood lo volvió a conseguir, esta vez como productor ejecutivo y dejando la silla de director a un Colin Trevorrow semidesconocido para el gran público y, que en los últimos días, se ha visto en el ojo del huracán tras ser despedido de la dirección del Episodio IX de Star Wars, cosa de la que no podemos estar más contentos. Esos zapatos aún le quedan grandes.

Con un Chris Pratt convertido en estrella de cine mediática tras su papel de Starlord en Guardianes de la Galaxia y una Bryce Dallas Howard cuyo atuendo con tacones vino a ser una de las cosas más comentadas de la película, eclipsando su propia actuación, Jurassic World tuvo una recepción bastante dividida entre la crítica, lo que no impidió que recaudase 1.671 millones de dólares en taquilla a nivel global, con un presupuesto de 150 millones.

Una cinta que no pasará a la historia por ser un gran espectáculo de esos de los que el bueno de Spielberg parecía encadenar hace décadas, pero que sí que permitirá a Universal Pictures dar forma a toda una nueva serie de secuelas en el universo de los dinosaurios, y que nos permitirá a nosotros los espectadores, ver el debut en Hollywood de J.A. Bayona, uno de los grandes nombres del cine español más reciente. Para ello habrá que esperar a Junio de 2018.

3. Star Wars: El despertar de la fuerza (Star Wars: The Force Awakens, J.J. Abrams, 2015)

star wars

De nuevo, otra saga cinematográfica resucitada, en este caso tras la adquisición de sus derechos por parte de Disney. Habrá tiempo y, hasta razones, para criticar esta obsesión por revivir y explotar a más no poder las grandes sagas cinematográficas de la historia, pero no seré yo ni este texto el que lo haga. Mucho menos cuando esa saga es Star Wars y cuando esta nueva entrega sirve como perfecto punto de partida para toda una nueva generación de fans que, o bien no conocían este universo, o bien no habían sentido interés por él, fuesen cuales fuesen los motivos.

Y probablemente el principal valor de Star Wars: El despertar de la fuerza sea ese, la facilidad con que nos presenta de nuevo el universo galáctico más conocido del mundo del cine, aportando una más que necesaria renovación a nivel de personajes, con nuevos protagonistas tan variados como Poe Dameron, Finn o la estrella de la función, Rey; pero sin olvidar las raíces de todo: la familia Skywalker. Poco más se puede decir sobre esta película a día de hoy y sin haber visto las dos esperadas secuelas que prometen cerrar la historia de estos nuevos personajes y de aquellos más clásicos.

El encargado de llevarnos de vuelta a esta “galaxia muy, muy lejana” no fue otro que J.J. Abrams, un fan confeso del universo parido por George Lucas a finales de los setenta, y con una más que amplia experiencia en el terreno de la ciencia ficción. En sus manos se pusieron los 245 millones de dólares mejor invertidos por parte de la compañía del ratón Mickey. Si alguien aún se pregunta por qué se siguen haciendo secuelas de películas y no se apuesta tanto por historias originales, El despertar de la fuerza nos da 2.068 millones de razones en forma de billetes de dólar. Si hay una saga capaz de llevarnos a todos al cine, incluso después de una trilogía a principios de siglo carente de toda la brillantez y originalidad de la trilogía original, esa es Star Wars. Y lo seguirá siendo mientras la fuerza nos acompañe.

2. Titanic (James Cameron, 1997)

titanic

Y, llegando al final de la lista, vienen dos películas tan distintas entre sí como todas aquellas que forman la carrera de su director, James Cameron. Centrándonos en Titanic, podemos decir, sin ningún tipo de duda, que nos encontramos ante la película romántica más exitosa de la historia, tanto a nivel de público como a nivel cinematográfico, pues en veinte años exactos desde su estreno, se ha convertido en una de las películas claves dentro de la historia del cine. Liderada por unos jóvenes Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, a los que la película les dio el estatus inmediato de estrellas de Hollywood, Titanic se consagró como la película más premiada de la historia del cine, haciéndose con 11 premios Oscar (empatada con Ben-Hur y El Señor de los Anillos: El retorno del rey).

Alejándonos de lo que la película supuso técnica y cinematográficamente hablando, si hay algo que Titanic consiguió fue convertirse en un fenómeno mediático, generando escenas tan icónicas a nivel popular como ese “píntame como a una de tus chicas francesas” o la ya famosa tabla de madera en la que Leonardo DiCaprio se dejó la vida a costa de una Kate Winslet medio congelada y enamorada, pero sin la voluntad suficiente como para hacerle un pequeño hueco al protagonista. Porque sí, diga lo que diga James Cameron, en esa tabla cabían dos personas y, si me apuras, hasta el cámara para sacar un buen primer plano de la pareja por excelencia del cine de los noventa.

Visto lo visto, pasarán seguramente muchos años hasta que otra película del mismo género consiga desbancar a Titanic de su puesto como referente máximo dentro de las películas románticas, al contrario de lo que podemos pensar con todas las demás películas que forman esta lista de grandes éxitos de taquilla. Ya intentaron durante este 2017 vendernos a La La Land (una película con 30 millones de presupuesto) como su gran sucesora, pero como era de esperar, hacen falta más que tres variables como Emma Stone, Ryan Gosling y un musical (por muy buenas que sean estas variables) para desbancar a una película capaz de generar 2.186 millones de dólares con un presupuesto de 200 millones. No hay ningún lugar mejor en el mundo para explotar económicamente una catástrofe que los Estados Unidos de América. Hollywood lo sabe y lo ejecuta a la perfección.

1. Avatar (James Cameron, 2009)

avatar, gran taquilla

El azar (o los gustos y la taquilla cinematográfica) han querido que dejemos lo mejor para el final. Siendo de nuevo acompañados por James Cameron, esta vez visitamos un nuevo y original universo, Pandora, y somos presentados ante una raza de seres humanoides de color azul, los na’vi. Una combinación de originalidad y efectos digitales que conectó con el público como nunca antes lo había hecho una película, al menos a nivel de taquilla. Lo que se llama una obra maestra.

Una obra maestra del marketing, la publicidad y el engaño. En la historia del cine han sido llevadas a la pantalla grandísimas historias de robos, ladrones y atracos, pero ninguno del tamaño de aquel que perpetró el genio de James Cameron a los bolsillos de medio mundo en 2009 y de la mano de la gran mentira audiovisual de este siglo: el 3D. La calidad cinematográfica de Avatar es incuestionable, una película bien realizada, con unos grandes efectos digitales, una gran fotografía, un trabajo de producción inmenso y un guion que, pese a las críticas, no es, de ninguna manera, malo. Todo un espectáculo de esos que llenan las salas de cine. Pero si de algo nos sirve esta película es como moraleja de que una mentira repetida mil veces, se termina convirtiendo en verdad. Al menos a ojos de la mayoría. Y esa mentira tiene tres dimensiones.

Con 237 millones de presupuesto, Avatar era una apuesta cuanto menos arriesgada, aún para un director de la talla de un James Cameron que ya llevaba a sus espaldas el éxito de Titanic. Y en el mundo del cine, más allá de tener buenas críticas, lo mejor para intentar disminuir ese riesgo es procurar que el boca-oreja del público sea espléndido. Es aquí donde entra en juego la gran mentira, esa que te crea una necesidad a veces inexistente y que bien ejecutada, puede llegar a convertirse en un arte: la publicidad y el marketing.

Fue el marketing el encargado de hacer que un ochenta por ciento de las entradas vendidas para la película en Estados Unidos, fueran en 3D. Con recargos especiales para las proyecciones, que en nuestro país concretamente hacían que los precios se elevasen por encima de los diez euros a cambio de ser entretenidos con medusas que te saltan a la cara, personajes que parecen abandonar la pantalla y la estrella de la corona, una proyección hasta un cincuenta por ciento más oscura en salas. Tras conocer ese dato, resulta difícil comprender cómo consiguieron vender dicho producto, pero muy fácil entender cómo y por qué Avatar consiguió amasar casi 2.800 millones de dólares, una cifra desorbitada y que será difícil de batir, al menos hasta que Hollywood decida sacarse otro as publicitario de la manga, y nosotros nos lo volvamos a comer como buenos espectadores, pagando un precio mucho mayor que el de una entrada de cine normal, por una promesa publicitaria del estilo de “la gran experiencia 3D”.

Con la promesa de hasta 4 películas más de Avatar en los próximos años, James Cameron no piensa dejar de demostrar que, si hay un rey de la taquilla en el mundo del cine, ese es él. Un hombre capaz de convertir una de las mayores tragedias no bélicas de la historia en una mina de oro con Titanic, y capaz de hacer que todos nos creyesemos la gran mentira del 3D con Avatar. En lo que al cine respecta, James Cameron puede ser un gran director, pero en lo que a publicidad y marketing se refiere, es un auténtico genio, de esos que venden arena en el desierto.

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