El lunes se ha presentado más tranquilo en el Festival de cine de Valladolid. Tras un fin de semana con muchas proyecciones, hoy hemos visionado dos películas, en concreto un documental, el primer largometraje que dirige el escultor y pintor Ai Weiwei, Marea Humana, e Hikari, la historia de una joven audiodescriptora de películas y su relación con un fotógrafo que está perdiendo la vista.

Marea Humana, el drama de los refugiados nos incumbe a todos 

El hambre, el cambio climático y las guerras han obligado a más de 65 millones de personas a emigrar de sus propios países, convirtiéndose en refugiados. De este desplazamiento multitudinario, el mayor que se ha dado desde la Segunda Guerra Mundial, nos habla Marea Humana, documental de 220 minutos en el que conocemos un poco más sobre este problema que ya afecta prácticamente a todo el globo.

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Lo más destacable de la película dirigida por Weiwei es que habla de los que llegan, los que lo consiguen, mostrando un poco de positivismo dentro de una realidad muy dura. La película va cambiando de escenarios al tiempo que ofrece testimonios de responsables de ACNUR en distintos países, así como de refugiados, todo ello entremezclado con frases inspiradoras que van guiando un poco la narración.

Tras la proyección de Marea Humana, Weiwei ha explicado en rueda de prensa cómo el proyecto empezó siendo mucho más pequeño pero al ver el drama de los refugiados, tema central de su documental, finalmente visitaron un total de 20 países y grabaron durante todo un año con el objetivo de mostrar la realidad actual de la forma más fiel posible.

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Hikari, porque para querer no es necesario ver

El segundo film del día ha sido Hiraki, dirigida por Naomi Kawase, cineasta japonesa gracias a la que todos hemos empezado a creer en el amor ciego y en el poder de la imaginación con sus 100 minutos de película.

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El amor y la imaginación son el argumento clave de esta película que centra todos sus intentos en el trabajo de una joven intérprete de películas para invidentes (Misaki Ayame) y el inmenso esfuerzo que hace día a día para mejorar en su trabajo, que se complica con la presencia de un reputado fotógrafo (Nagase Masatoshi, actor de Una pastelería en Tokio) hundido al descubrir que se está quedando ciego. Esta película, con una fotografía excepcional, sello identificativo de Kawase, te hace valorar poder abrir y ver con tus ojos día a día al mismo tiempo que te obliga a creer en un amor puro, un amor que va más allá de los ojos, de la vista… Un amor que se centra en la piel, en los sentidos, en los sentimientos.

Diferente, larga y por momentos un poco aburrida, Hikari muestra un claro mensaje: La vida es mucho más que ver a través de unos ojos.

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