Un quinto día, una mezcla de culturas
La quinta jornada de la Semana Internacional de Cine en Valladolid ha sido intensa, una mezcla de culturas con un total de cinco películas visualizadas, y muchas culturas entremezcladas en ellas. Aunque al ser tantas ha habido un poco de todo y las de por la mañana se han centrado bastante en la vida en el campo.
En primer lugar se proyectó Daha, primer largometraje de Onur Sayak, que adapta a la gran pantalla la novela homónima de Hakan Günday. La segunda parte de la mañana fue para The Rider, segundo largometraje de Chloé Zhao y también el largometraje ganador del premio Art Cinema en el Festival de Cannes.
Por la tarde empezamos con Soy un rayo de sol en la tierra (Me Mzis Skivi Var Dedamicaze), debut en el largometraje de Elene Naveriani, Carpinteros, producción de República Dominicana dirigida por el director, guionista y productor José María Cabral. Por último pero no menos importante, Como nuestros padres, película brasileña dirigida por Laís Bodanzky.
Daha, el abuso a los refugiados
Gaza tiene 14 años y vive con su padre en un pueblo de Turquía ayudando en el tráfico de refugiados a Europa. El padre de Gaza los recoge en su camión y los lleva a un almacén en su casa, donde les da un alojamiento temporal y algo de sustento. Gaza sueña con dejar atrás todo esto y salir de allí gracias a sus buenas calificaciones, pero el ambiente en el que vive inevitablemente acabará influyendo en su forma de ser de la peor de las maneras.
Los refugiados son, por segunda vez, objeto de atención en Seminci, aunque esta vez no es en clave de documental sino mostrándonos la otra cara, la de las personas que se aprovechan de esta situación. El padre de Gaza es un claro ejemplo de este problema, un hombre que se aprovecha de ellos, tanto económicamente como sexualmente y que pierde los nervios con facilidad tanto con ellos como con su hijo. Aunque Gaza en un primer momento es un chico tímido y dulce, poco a poco veremos su evolución y todos los factores que afectan a la misma, hasta llegar a un desenlace inesperado y amargo.
The Rider, volver a empezar desde cero no es fácil
Brady (Brady Jandreau) ha dedicado toda su vida al rodeo, por eso cuando su incipiente carrera se ve frustrada por un terrible accidente a caballo su mundo se desmorona. Aunque los médicos le prohíben volver a montar y mucho menos participar en un rodeo, no es fácil abandonar tu sueño, especialmente cuando no has hecho nada más en toda tu vida.
Replantearse la vida no es fácil, y menos cuando te gusta tu trabajo, y de repente de un día para otro te dicen que no puedes seguir haciéndolo. The Rider nos muestra el largo camino de aceptación de Brady, que pasa por altos y bajos, por momentos de impotencia y tensión hasta llegar a la aceptación de que su vida ha cambiado y tiene que encontrar un nuevo sentido a la misma.
Soy un rayo de sol en la tierra
El mundo de la prostitución y el de la inmigración se ven reflejados y mezclados en esta película en la que April, una prostituta, conoce a Dije, un joven inmigrante nigeriano. Ambos son marginados de la sociedad, lo que de alguna manera los une y les hace tener más en común de lo que en un primer momento imaginaban.
La película, narrada en blanco y negro, nos sitúa en Georgia durante una ola de asesinatos a prostitutas al tiempo que nos cuenta la historia de esta dispar pareja. El problema es que sitúa a los personajes y la acción de fondo pero no finaliza, es como si nos mostrara sólo un trozo de una película completa, algo factible teniendo en cuenta que el largometraje tiene una duración de tan sólo 61 minutos.
Carpinteros
Los triángulos amorosos siempre son peligrosos, pero si además suceden en la cárcel ese peligro se multiplica de forma exponencial. Eso es más lo que nos cuenta Carpinteros, la historia de Julián (Jean Jean), Yanelly (Judith Gutiérrez) y Manaury (Ramón Emilio Candelario). Julián acaba de ser apresado, en la cárcel conoce a Manaury, que le pide que hable a través de señas con su mujer, Yanelly, que está en la cárcel de mujeres de enfrente. Tras un tiempo como mensajero, Yanelly empieza a mostrar más interés por Julián que por su supuesto esposo, lo que supone un problema muy grave.
Aunque la película tiene un planteamiento original y una primera parte prometedora, la segunda parte cambia y el final no tiene nada que ver con todo lo anterior, convirtiéndola en una película difícil de clasificar. Luego está el problema del habla, a pesar de que se supone que hablan en castellano lo cierto es que apenas se les entiende al tener su propia jerga y hablar tan deprisa, lo que obliga a seguir los subtítulos en inglés, que también van demasiado deprisa, lo que hace que sea tremendamente sencillo perderse.
Como nuestros padres
Rosa (María Ribeiro) tiene la sensación de que no llega a nada de lo que se propone: ni como madre, ni como esposa, ni como empleada, ni tampoco como hija. En una reunión familiar su madre le dice que su padre no es quien ella creía sino el gobernador de la región, lo que hace que Rosa se replantee su vida y la forma en la que la ha vivido hasta el momento.
Una relación de pareja estancada, unas hijas preadolescentes, una madre despreocupada y un padre ligón son algunas de las preocupaciones de la protagonista, que se ha echado el mundo a sus espaldas y necesita urgentemente un cambio en su vida. La narración es interesante y divertida y el ritmo muy bueno, lo que hace que la película sea especialmente disfrutada por el espectador. Destaca la actuación de su protagonista, que afirma que se basó en sus propias experiencias para interpretarla.









