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Este séptimo día del Festival de cine europeo de Sevilla también ha estado repleto de novedades y ya, a poco de finalizar el festival, no podemos sino empezar a comparar las nuevas y últimas proyecciones con todo lo visionado anteriormente. Aquí tenemos, por ejemplo, Little Crusader, Verano 1993, Speak Up, Mrs. Hyde, etc., sobre las que comentaremos a continuación.

Little Crusader, un retrato abstracto sobre la pérdida

Y a esto me refería con lo de comparar. Little Crusader, perteneciente a la Sección Oficial, es una de las películas menos convencionales de lo que va de Festival. Es ese cine independiente dentro del propio cine independiente. Esta película checa, dirigida por Václav Kadrnka, es la historia de un padre que busca a su hijo, Janik, que un día cogió una pequeña armadura y una espada y se marchó de su castillo. Así comienza esta «aventura» tan abstracta, con ambientación medieval y repleta de simbología. Las miradas, gestos y conversaciones son extremadamente extrañas, como si estuviésemos en El pueblo de los malditos o en La Invasión de los ladrones de cuerpos, como si nada estuviese en su lugar. Es antinatural, robótico. Los planos son extremadamente largos y vacíos. Si quitásemos las escenas en las que el protagonista va a caballo por los caminos, de un lado a otro, nos quedaríamos con unos cinco minutos de película.

little crusader

Por destacar algo bueno, se puede decir que la película tiene transiciones que están bastante bien, sobre todo al principio cuando se pasa de la línea temporal del hijo al siguiente plano del padre en el mismo lugar, poco tiempo después. También destacan los sonidos, apaciguantes y satisfactorios de escuchar, como el crepitar del fuego, el crujir de la madera, los ecos de los cascos de los caballos golpeando el suelo, o el ondear de la capa de algún caballero. Todo ello te ayuda a sumergirte un poco más en el contexto y la ambientación del filme. También hay una escena muy buena en la que unos niños se pasan un sello de bautizo, con las caras de los chicos fuera de plano. Sin decir mucho más de la escena, cerca del final de la película, sí que es verdad que está bien realizada y logra mantener el interés. De las pocas que lo consigue.

Los silencios son muchos y, en ocasiones, más que aportar, desaportan, son inadecuados, no vienen al caso, y se abusa de ellos, dando lugar a situaciones surrealistas y algo incómodas de ver. Debido a esa naturaleza de la película, se entiende ya de entrada que tanto la historia como la realización, esa forma de tratarla, no iban a ser tradicionales, pero lo cierto es que la verdadera cruzada de la película es permanecer despierto hasta el final del visionado, que resulta un tanto tedioso.

SPEAK UP, la palabra como arma de defensa

«Si espero a que me den voz, puedo esperar toda la vida«.

Speak Up es una película francesa de Stéphane de Freitas & Ladj Ly. Se trata de una película documental sobre un concurso de oratoria, Eloquentia, entre jóvenes de los suburbios del norte de París, que dan clases en la Universite Paris 8. Speak Up es, quizá, una de las películas más empáticas y didácticas que pueden verse en todo el Festival. Es un discurso sobre el propio discurso, sobre la importancia que tiene la palabra, el saber hablar y no tener miedo de expresar opiniones. En un mundo en el que cada vez más, se coarta la libertad de expresión, este tema es bastante importante y necesario de mostrar. En el documental vemos a muchos jóvenes de distinta raza y procedencia, luchar por un objetivo común, el de expresar sus ideales, sus opiniones sobre temas de muy diversa índole, ya sea política, salud, cuestiones sociales, raciales, feministas, etc.

Cada uno de ellos tiene su propio estilo, su propia fuerza y sus propias convicciones y necesidades de expresión. Además de contarnos la preparación de estos chicos a través de diversas clases; de teatro, improvisación, poesía, etc., se nos muestran fragmentos y retazos de sus vidas, de la de esa chica musulmana con inquietudes feministas, de ese chico que recorre muchos kilómetros andando cada día, tardando entre ida y vuelta unas seis horas para ir a la Universidad, o de aquel otro que tuvo, en el pasado, que vivir en la calle.

speak up

Es un retrato muy humano y cercano de estos chicos con los que también vas aprendiendo. La película no solo muestra, sino que enseña, te da claves para fomentar ese espíritu y conciencia de alzar la voz, para reivindicar, para fomentar, para aprender.

Sus palabras, versos, rimas, etc., hacen reír, pensar y, sobre todo, consigue que empatices con cada uno de ellos y la pasión y creatividad que derrochan y transmiten en lo que hacen y aquello que persiguen con tanta fuerza y tanto ímpetu. Un remolino de emociones que contagia y te hace ver lo importante del discurso, la importancia y el poder que tienen las palabras, y esa necesidad de una educación que fomente y permita aprender a desenvolverse bien con su uso.

Verano 1993: la dulzura hecha película

Estrenada desde el pasado mes de Junio en nuestro país, la cinta escogida para representarnos de cara a los próximos premios Oscar no puede ser más acertada. Con la ambición de contar una historia pequeña, dulce y personal, Carla Simón debuta en el largometraje con una película que se gana al espectador en cada escena, gracias en gran parte a una enorme Laia Artigas, que representando el papel vivido en la realidad por la directora (Verano 1993 es una obra autobiográfica), consigue transmitir toda esa curiosidad tan propia de la infancia, así como el sentimiento de rebeldía prematuro que comienza a aflorar mediante las envidias y los arrebatos infantiles.

Verano 1993 es una película sobre esa necesidad de pasar página, para lo que hay que empezar por algo, aún cuando ese algo sea derramar unas lágrimas tan espontáneas como verdaderas. A Carla Simón no le asusta ir con la verdad por delante, cueste lo que cueste y sin dar explicaciones al espectador. Esta es su historia, y la cuenta regalándonos todos esos sentimientos que una vez tuvo escondidos. Poco se puede decir de Verano 1993 que no se haya dicho ya. Carla Simón ha puesto su corazón entero en esta película, y yo no puedo ir más a muerte con una directora que se abre en canal frente al espectador. Hay que estar orgullosos de que frente a grandes producciones o películas de cineastas consolidados en nuestro panorama cinematográfico, sea Verano 1993, una ópera prima de bajo presupuesto y de una joven directora catalana la que nos represente de cara al mundo durante este año. A tus pies, Carla Simón.

Mrs. Hyde: Isabelle Huppert, sola ante el peligro

Planteada como una supuesta adaptación del clásico literario de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, la cinta francesa dirigida por Serge Bozon tiene el suficiente descaro como para convencer al espectador de esta conexión con la obra literaria, para rápidamente irse por las ramas y construir un supuesto drama con toques de comedia en el cual lo único destacable es la presencia de Isabelle Huppert, una dama del cine europeo que vuelve a demostrar que pocas actrices como ella hay en el mundo.

Pese a su «corta» duración de 95 minutos, la película consigue sorprendernos y conseguir hacerse eterna, pesada y totalmente olvidable. Con un reparto de secundarios que van desde lo extravagante del personaje interpretado por Romain Duris hasta el adolescente rebelde empeñado en llamar la atención de toda la clase de instituto, el conjunto de personajes de la película no puede estar peor colocado. Personajes que parecen haber sido sacados de 3 películas distintas y mezclados en esta Madame Hyde que acaba por destrozarlos a todos. Una pena desperdiciar de esta manera a una Isabelle Huppert que pese a todo, se luce cada vez que el guión de la película se lo permite, y son pocas.

Lo mejor de esta sesión fue sin ninguna duda la presentación realizada por el director de la película, un Serge Bozon presente en las salas de Nervión, ayudado por la traductora encargada de hacerlo entender, generando una suerte de homenaje involuntario (y a dos idomas) a ese maravilloso monólogo del vaso de agua llevado a cabo por los humoristas Tip y Coll. Una pena que el mejor recuerdo de la película sucediese cuando las luces aún no se habían apagado.

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