Más de allá de la ficción en 120 pulsaciones por minuto

120 pulsaciones por minuto es el título de la última película escrita y dirigida por el francés Robin Campillo. Aunque en España no llegará a la gran pantalla hasta el próximo 19 de enero, ya fue estrenada en el Festival de Cannes, donde recibió cuatro reconocimientos, entre los que se incluye el Gran Premio del Jurado. Además, es la candidata para representar a Francia en los próximos Premios Óscar, aunque todavía hay que esperar para saber si estará o no nominada.

120 pulsaciones por minuto

Es una película casi en forma de documental, mezclando la ficción y lo testimonial. En ella se habla sobre la asociación Act Up París, creada allí a principios de los años 90 por un grupo de jóvenes activistas a raíz de la pandemia del sida para dar a conocer la enfermedad y generar conciencia sobre la misma. En el filme podemos ver las diferentes movilizaciones y acciones que lleva a cabo este grupo para conseguir legislaciones favorables por parte del Estado, así como promover la investigación científica y la asistencia a los enfermos, la cual era prácticamente insignificante en aquel momento. Nathan, un nuevo miembro de la organización, se quedará impresionado por la gran aportación a la causa y la radicalidad de Sean, que empleará hasta su último aliento en participar en la lucha.

En los 90 el sida ya llevaba casi 10 años afectando a la gente y a muy poca gente parecía importarle.  Considero que incluso hoy en día es una película muy necesaria para concienciar a la gente sobre la importancia de esta enfermedad y las medidas preventivas de la misma ya que todavía hay muchos “mitos” sobre ella y mucha desinformación por parte de la sociedad. Además, es muy interesante que se centre también en la responsabilidad política puesto que, en un tema como la falta de información, y, sobre todo, la ausencia de soluciones, es el Estado el máximo responsable. Se trata de concienciar sobre la enfermedad en sí y sobre el papel que juega la sociedad y el Estado en todo eso.

Las interpretaciones de Nahuel Pérez (Sean) y Arnaud Valois (Nathan), así como las del resto de activistas son tan naturales que realmente parece que estés viendo un documental y no una película con un guion. Al ser una película de conciencia social sobre un tema tan delicado hay determinadas escenas que pueden ser algo duras ya que son bastante explícitas. Pero sí que es importante y necesario que se trate el tema de la homosexualidad, y el sida sin ningún tipo de tabú. Por otro lado, al durar tanto se hace un poco lenta en algunos momentos, pero no deja nada en el aire y es una buena película en general.

Director: Robin Campillo.

Reparto: Nahuel Pérez Biscayart, Arnaud Valois, Adèle Haenel, Antoine Reinartz, etc.

Estreno: 19 de enero.

Duración: 143 minutos.

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