El Dios de la plastilina sigue acumulando éxitos a su espalda. Después de crear a dos iconos de la animación, Wallace y Gromit, y parodiar La Gran evasión con gallinas y en una granja, el oscarizado Nick Park vuelve a la gran pantalla con Cavernícola para trasladarse a la Prehistoria e inventar el fútbol.
Cavernícola: el lado más crudo de Nick Park
El largometraje cuenta la historia de Dug, un prehistórico que ve su valle atacado por Lord Nooth, un villano de la Edad de Bronce. Para recuperar su hogar, se verá obligado a retar al malvado Nooth.
Entre Los Picapiedra y Los Croods, la fusión de la Prehistoria con la animación ha sido explotada cinematográficamente, pero Park da un giro de tuerca a la idea y no solo crea una película sobre fútbol, sino que se vale de él para parodiar el Brexit, enfrentando la valentía británica contra la astucia europea.
Cavernícola: exquisitez audiovisual y detalles milimétricos
Aunque peque de original y no posea el ingenio de otras producciones de Aardman, la animación es una auténtica obra de arte que encierra mimo e infinita paciencia. Cada creación de stop-motion de los británicos es un paso más en el mundo de la animación y Cavernícola es un inmenso logro que se extiende hasta el detalle.
El humor y el juego de acentos británico resultan brillantes y se completan con la astucia y la fuerza de cada personaje, que hasta el más secundario tiene la marca del director tatuada en la frente y resulta necesario.
A partir de la mitad del largometraje, las escenas se suceden de forma predecible, pero frente a los juegos de palabras y las bromas visuales, resulta insignificante.
Aunque Cavernícola no sea la apuesta más valiente del equipo, sí es un espectáculo audiovisual cargado de amabilidad y armonía que no pierde la chispa.
Director: Nick Park
Doblaje en español: Chenoa, Hugo Silva y Mario Vaquerizo
Estreno: viernes 2 de febrero







