Pasión, Arte y Teatro: Alberto Amarilla en RE CORDIS

El 10 de febrero en el Teatro de las Culturas / Teatro de la Escuela, como parte de la programación desarrollada por el nuevo equipo de gestión integrado por Alberto Ammann, Clara Mendez-Leite y María Lagar se estrena RE CORDIS.

M: Cuéntanos un poco de tus primeros pasos. ¿A qué profesor recuerdas con más cariño?

A mi primer profesor. Yo tenía 14 ó 15 años en Cáceres. Se llamaba Leonardo, un cubano que apareció por Cáceres y formó un grupo de teatro. La experiencia fue muy grata y muchas clases, me pilló en un momento que estaba perdido. A él le debo haber empezado en esto. Enfocó mi energía.

M: ¿Ahora es más difícil hacer teatro o antes?

A.A: Ahora con la crisis, hay una generación de actores muy buenos y nos quedamos en tierra de nadie. Eso significa que haya menos trabajo. La crisis tiene algo de embudo, entran actores jóvenes y poco a poco van quedando menos. Yo cuando empecé había más demanda de actores jóvenes. Conforme cumples años es más difícil, hablo de actores de 60 años que quizás hay dos pocos conocidos, pero es cierto que en esta profesión, la demanda se hace más pequeña.

M: ¿Tienes alguna preferencia entre cine, series o teatro?

A.A: Todas, porque al final me han aportado mucho, ya que hay algo del cine que es una carrera de velocidad, no a la carrera sino un proceso de rodaje. Durante las tomas, ya que el tiempo es dinero en el cine, lo tienes que dar todo. En teatro es más una carrera de fondo: si te tropiezas puedes seguir. Es otro tipo, nunca sabes cómo va a salir la función, me refiero a la función en sí. Hay algo como de carrera de fondo y no paras. La televisión es una mezcla porque grabas a tres cámaras, un plano general, plano corto, medio, máster… es más como una carrera intermedia.

re cordis

M: ¿Qué es más difícil hacer reír o llorar, comedia o drama?

A.A: Las dos cosas tienen su complejidad. Un ejemplo gráfico: cogería un palo de madera y lo rompería y ello provocaría una reacción que es drama. Con la comedia yo cojo y hago un palo flexible y te empiezas a reír y tú te ríes. Cuentas una historia. Esa historia te tiene que llevar a alguna cosa a nivel emocional o intelectual. Un género te lleva a ese reconocimiento, lo importante es la historia.

Las dos cosas son difíciles y hay una cosa cierta en la sociedad: hay algo que es el drama que lo vivimos día a día. Relativamente es mas fácil que alguien empatice con drama que con la comedia, aunque lo importante es la historia.

Lo bonito de la comedia es cuando mezclas el drama y no sabes al momento que es tan real y te emocionas. Dejas de reírte y pasas al drama, si es una historia bien contada.

No sabes dónde ha empezado la comedia o el drama. En las tragedias un poco de comedia y en la comedia un poco de tragedia.

M: ¿Un personaje al que tengas más cariño?

A.A: Todos, creo que todos me han aportado más ellos a mí que yo a ellos. Es como si le preguntas a un padre qué hijo es su favorito.

M: ¿En qué proyectos te encuentras sumergido actualmente?

A.A: RE CORDIS, que se estrena el 10 de febrero. Es un proyecto personal, una producción propia, especial. Aparte de ella sigo con Buffalo de gira y volveremos en abril y mayo. Y más proyectos de teatro que no puedo decir porque no me dejan. En octubre grabé Derecho a soñar, de TVE. Hay una película por ahí que depende de que los astros se alineen.

M: ¿Es difícil sacar una producción?

A.A: Imagino que en el mundo audiovisual, la parte de producción es de la que menos se habla pero es muy difícil en teatro. Por ejemplo, en RE CORDIS, a parte de mi rol como actor como director, también está mi rol de producción. Es un proyecto peculiar, porque mi idea fue buscar Neurociencia con teatro. Realmente no es nada raro porque la neurociencia demuestra cosas como la percepción, la representación de la memoria. Están muy unidos al entrenamiento del actor.

El descubrimiento de las neuronas espejo, la teoría de la mente, están unidos con la poética de Aristoteles y RE CORDIS recoge eso. Habla del punto de partida de un actor que no recuerda quién es, son recuerdos que él mismo encarna. Un actor tiene la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Todo está en un tono de comedia, digamos que todas estas teorías están en diagonal en la función. Uno se ríe, lo pasas bien pero no la ve. A nivel de producción para llevar todo esto a cabo hablas con mucha gente.

M: ¿Qué puedes contarnos acerca de la obra?

A.A: Habla de nosotros, hay un actor que no está solo. Hay muchos personajes, personas que son recuerdos. Se juega con las metáforas de que el actor es un hotel humano. El olvido está demoliendo ese hotel. Los pocos huéspedes intentan buscar un recuerdo cuya pureza pueda parar la demolición del olvido.

Hay un actor en escena, pero un gran equipo detrás. La obra tiene mucha música, Pedro Piquero toca varios temas. Hay muchos elementos, danza, sombras, elementos propios de los actores y que forman parte del mito de Platón.

M: ¿Cómo es el trabajo del actor?

A.A: Un actor requiere una fuerza muy poderosa. Por un lado el actor está entrenado día a día con el rechazo. Lo vive día a día, te rechazan de los casting, los mejores actores que conozco no tienen ego. Una persona que tiene el ego mejor colocado puede asumir bien el rechazo. La preparación es agotadora: yo llevo con esto un año y medio. Empecé a generar un proyecto que tenía con el punto de vista del actor del mundo. Desarrollé un proceso de investigación, con neuropsicólogos, desarrollé un trabajo, con una estructura, teorías científicas, y se van uniendo todos a este proyecto. Había que generar un proyecto y ahí nos dan la ayuda. Empiezas a ensayar, es importante la coralidad del equipo. Terminamos el ensayo y buscamos a alguien que se encargue de la luz. El espacio sonoro es una locura, terminé todo el verano trabajando en eso. Hice funciones en intemperie. Y sin añadir la parte del actor, que era lo último. El actor necesita un entrenamiento constante, las relaciones sentimentales se ven mermadas por la exigencia del trabajo. Hoy en día es importante lo que tiene que ver con RRSS y la tienes que llevar tú mismo, salir y actuar.

Yo estudié arte dramático. Compaginar estudios y vida profesional es complicado. Todo el proceso del actor es complejo y tienes que estar entrenado para el rechazo. También tienes que saber venderte, olvidarte del ego, puesto que todo lo de venderte tiene que ver con el ego. Tienes que estar entregado a la neurociencia, la percepción, a los compañeros, a la historia, y estar entrenado emocionalmente. Desarrollarlo a un nivel de acción. El actor está vinculado a la acción en tanto a objetivos.

Re cordis, Viene etimológicamente de re = volver, cordi = corazon. El conocimiento está en el corazón.

Deja un comentario