Las ventajas de llegar a la tercera edad

¿Qué harías si tras cincuenta años de matrimonio tu marido te dijera que es gay? Justo eso es lo que les sucede a las protagonistas de esta comedia que Netflix nos presentó hace ya tres años. Podríamos decir que Grace and Frankie es una comedia de situación, pero sería un término que se quedaría corto. Va mucho más allá. La serie contiene ese pedazo de crítica que hace que se diferencie de sus rivales. Protagonizada por un reparto cuyos miembros superan en su mayoría los setenta años, entre el que se encuentran las geniales Jane Fonda y Lily Tomlin, la serie trata temáticas con escasa presencia en las ficciones televisivas o cinematográficas como el paso a la tercera edad, la homosexualidad en la edad madura o el enamoramiento y la actividad sexual en estas edades. Además plantea cuestiones de debate sobre temas como el consumo de drogas y alcohol, el divorcio o el fracaso profesional y resalta el valor de la amistad en la madurez como vía para hacer frente a la soledad. Grace y Frankie rompe con los cánones establecidos, reivindica y abre debate.

Grace y Frankie
Fotograma de Grace y Frankie con Lily Tomlin (izquierda) y Jane Fonda (Derecha)

La vida de Grace y Frankie cambia por completo cuando sus respectivos maridos les confiesan que están enamorados y que desean comenzar una vida en común. A partir de ese momento, ambas tendrán que aprender a lidiar con los enormes cambios que van a experimentar sus vidas. Cada una buscará en sus propios vicios una vía de escape, pero finalmente las dos encontrarán en sí mismas la solución a todos sus problemas.

La atracción de los polos opuestos

Grace y Frankie son la definición perfecta de polos opuestos. La ambición de la primera, una empresaria jubilada, choca de lleno con el sentimentalismo de la segunda, una artista hippie acomodada. Grace representa el culmen de la mujer exitosa, una mujer con las ideas muy claras, fuerte y nada sentimental. Frente a ella, Frankie representa la parte más emocional, una mujer con aspiraciones artísticas, tranquila y excesivamente maniática e infantil. Son extremadamente diferentes, pero al mismo tiempo muy semejantes, unidas por su condición de mujer. Ambas rompen con los roles de género establecidos, acaban con los tópicos de la edad y echan por tierra el discurso patriarcal. Algo nada convencional para una sitcom norteamericana.

Nos encontramos ante todo con una serie rompedora que nos presenta a personas de sexo, raza, edad, orientación sexual e ideología muy diferentes. Va más allá por tratarse de una serie con un profundo trasfondo social, presentada por Netflix como una gran apuesta por abordar temáticas consideras tabú o que sencillamente no interesan a los productores de las series. Grace y Frankie es en sí misma una declaración de intenciones. Quiere provocar una reacción, un cambio. De ahí que difícilmente encontremos ficciones televisivas que centren su mirada en esta misma dirección.

Grace y Frankie
Fotograma de Grace y Frankie con Martin Sheen (Izquierda) y Sam Waterston (Derecha)

Y si hay algo que convierte a Grace y Frankie en una serie rompedora es precisamente ese empeño por acabar con los estereotipos comerciales establecidos (ya sabéis a lo que me refiero, a series protagonizadas por un elenco atractivo y joven). La serie realza el protagonismo de las personas de la tercera edad y lo hace con un marcado espíritu crítico y reivindicativo con el que trata de demostrar que los actores de avanzada edad bien merecen seguir protagonizando ficciones. Eso es algo que tan solo se logra rompiendo tabúes. Empezando por uno de ellos, la serie nos habla sin tapujos de la actividad sexual de las personas mayores, rara vez mostrada en pantalla (y ridiculizada en su mayoría). Un tabú que culmina con la puesta en marcha de un negocio de vibradores iniciado por las protagonistas de la ficción. En segundo lugar, la serie también presta una especial atención a la representación de la homosexualidad en la tercera edad. Sol (Sam Waterston) y Robert (Martin Sheen) son los maridos de Grace y Frankie, quienes tras años ocultando su relación deciden tomar la decisión de salir definitivamente del armario y enfrentarse a sus mayores miedos (El rechazo de sus hijos y esposas o la burla). Veremos también en la serie otros temas como alcoholismo y el consumo de drogas como una práctica habitual entre sus protagonistas.

El pasado 19 de Enero Netflix estrenaba la cuarta temporada de la serie, con la novedad de la aparición recurrente de Lisa Kudrow, quien ha podido volver a trabajar con Marta Kauffman, cocreadora de la serie y también de Friends. Con cuatro temporadas a sus espaldas y dos nominaciones en los últimos premios Emmy (Jane Fonda y Lily Tomlin como mejores actrices de comedia), puede que Grace y Frankie no se haya convertido en una revelación para el gran público (hay que reconocer que ha pasado bastante desapercibida), pues no es el tipo de serie que se podría esperar de una sitcom como cualquier otra. A pesar de ello, Grace y Frankie es una serie importante desde el punto de vista social. Así ha sido y así seguirá siendo aunque Netflix decida no seguir renovándola. Mientras tanto, crucemos los dedos.

Deja un comentario