Hablamos con la directora Annemarie Jacir
Annemarie Jacir nació en Belén, pero su exilio en 2008 le hizo entender que su verdadero hogar era el cine. Tras años dando tumbos entre Arabia y Estados Unidos, dirigió su primera película en 2007, La sal de este mar, convirtiéndose en la primera directora de cine de Palestina. En 2012, presentó Al Verte y ambas fueron presentadas a los Óscar como candidatas a Mejor película de habla no inglesa. Ahora, la directora presenta Wajib, una mirada honesta de la Palestina actual que sustituye el conflicto con Israel por el generacional.
Pregunta: ¿Qué es el auténtico Wajib?
Respuesta: Wajib es la manera en la que la sociedad funciona, no solo en Palestina, sino en todo el mundo. Se trata de las reglas sociales de nuestra cultura. Un pequeño ejemplo… si alguien te invita a cenar, es tu wajib el invitarle tú la próxima vez.
En el caso de la película, el wajib de Shadi es volver para repartir las invitaciones de boda con su padre, algo que se espera de los hombres de una familia. Su wajib es ir casa por casa. Hay muchos wajib en la película.
Wajib se trata de las reglas sociales de nuestra cultura.
P: En la película, Shadi vuelve a casa porque siente que es su obligación ayudar a su padre a entregar las invitaciones de la boda de su hermana. ¿Hacer películas un deber para ti?
R: Yo no creo que tenga que ser un deber. Siento que el cine es una forma de arte de la que estoy enamorada. Se trata de un arte en el que constantemente estoy trabajando para ser mejor. Como palestina, por supuesto que tiendo a hacer historias de la gente que conozco. Pero desde luego no estoy limitado por ello. Creo que todos deben ser libres en su trabajo y no sentirse restringidos por nada. Ya tengo suficientes restricciones como palestina y como mujer, no quiero ninguna más.

P: ¿Cuánto hay de Annemarie Jacir en el personaje de Shadi?
R: Detesto las sillas de plástico y las carpas. Entiendo la rabia de Shadi demasiado bien y su rechazo a las injusticias. Entiendo la libertad que ha encontrado por su propia cuenta, viviendo en un país (Italia) donde eres como cualquier otro y no un siervo. Pero a diferencia de Shadi, elegí quedarme a vivir en mi país, Palestina.
P: El padre de Shadi comenta que su novia es parte del OLP (Organización para la Liberación de Palestina). ¿Qué significa eso, es una crítica implícita a la aristocracia palestina?
R: Desde luego que está visto desde ese lado. El padre, Abu Shadi, tiene una vida de clase media, por lo que hay una crítica hacia la nueva élite palestina y su liderazgo del pueblo. Pero también hay otra dimensión en todo ello acerca de por qué Abu Shadi no acepta a la novia de Shadi. Ella es la hija de refugiados palestinos que tienen prohibido volver a Palestina. Ella nunca podrá pisar el país y eso significa que, si Shadi sigue con ella, él tampoco podrá volver ya que no aceptarán su unión en el país. Y eso es lo que está en la mente de Abu Shadi.
Nunca he visto una película que no sea política de alguna manera.
P: Estás considerada una directora comprometida con las causas políticas. ¿Cómo es de importante la política para ti?
R: Creo que todo en la vida es política. Nunca he visto una película que no sea política de alguna manera. Incluso la película más estúpida lo es, pero intento hacer películas sobre seres humanos y sobre nuestras vidas. En lo que estoy interesada es en la gente, y en los pequeños gestos por los que sobrevive, encuentra esperanza, humor y resiste desaparecer.
P: ¿Cómo fue trabajar con un padre y un hijo (Mohammad Bakri y Saleh Bakri) en la pantalla y fuera de ella?
R: La familia Bakri es realmente una familia con mucho talento. Cuando lo elegí para La sal de este mar aún no había aparecido nunca en pantalla. Me encontré con un actor de increíble talento, una gran persona y también un colaborador artístico. Y por eso he seguido trabajando con él. Cuando escribí Wajib, tenía a Saleh en mente para Shadi desde el primer momento. Con Mohammad tuve que pensármelo más. Sabía que daría todo para el personaje, y mucho más si trabajaba junto a Saleh ya que, claro, gran parte de las tensiones y problemas son muy personales. Pero también sería muy duro como actores trabajar juntos. Podrían tener bloqueos, o podrían ser incapaces de llevarse hasta esos estados emocionales en pantalla. Es muy difícil trabajar con tu propia familia. Hablamos acerca de esos retos muy abiertamente y compartimos todos nuestros miedos y preocupaciones. Recuerdo que Mohammad nos dijo que sería el reto más grande de su carrera y de hecho, el proyecto de su vida. Para los que conocemos a Mohammad, sabemos lo diferente que ser Abu Shadi, en términos de aspecto, pensamiento y energía. Mohammad trabajó durante meses en el personaje. Al final, no puedo estar más contenta con nuestro trabajo juntos y entre ellos dos.






