No todas las historias de amor tiene que hablar sobre el chico salvando a la chica. Puede que sea a lo que estamos demasiado acostumbrados, pero dista muchísimo de la realidad. Y eso precisamente es lo que enamora del último libro de Andrea Longarella, más conocida en Internet como Neïra.

Amor se escribe con H…, nos cuenta la historia de Eva, de cómo está enamorada del amor pero sus relaciones amorosas siempre son terribles, Eva sueña con conocer a un caballero que venga a buscarla en su blanco corcel y la bese con los ojos cerrados…pero la vida real no es así y se tiene que conformar con sexo una vez por semana y seguir soñando con ese príncipe azul.

La novela también nos presenta a su hermana Carla, a su mejor amiga Gina, y también a María. Sus idas y venidas, sus amores, su forma de entender cada una el mundo de una forma tan distinta, pero que entre todas tiene sentido.

Amor se escribe con H
Portada “Amor se escribe con H”

La última novela de Longarella destaca por conseguir personajes femeninos muy bien creados, con profundidad. A lo largo de Amor se escribe con H nos enamoramos no sólo del amor, también de sus cuatro protagonistas, porque aunque esté casi todo el libro narrado desde el punto de vista de Eva, todas y cada una de ellas protagonizan este libro. La personalidad de cada una de las cuatro es completamente diferentes, pero es una manera magnífica de conocer las distintas formas de querer. Cuando ya llevamos leído un poco de libro no resulta difícil imaginarnos qué pensarán o sentirán Eva, Gina, María o Carla. Enseguida nos ponemos en sus zapatos, enseguida las queremos un poquito a cada una de ellas, porque simbolizan nuestra forma de ser, pensar o sentir en distintas etapas de nuestras vidas.

La personalidad de cada una de las cuatro es completamente diferentes, pero es una manera magnífica de conocer las distintas formas de querer

Lo mejor del libro sin duda son sus protagonistas y cómo evolucionan, porque el cambio es palpable, podemos ver como cada una de ellas da ese salto que le impedía crecer como persona.

Pero tampoco podemos olvidarnos del sector masculino, que aunque no se representa apenas narrativamente, aporta muchísimo a la narración, conociendo también diferentes personalidades y formas de entender el amor.

Aunque las historias secundarias sí son un poco predecibles, en general es un placer leer este libro porque está realmente muy bien contado y se disfruta muchísimo. ¿Qué le falta? Un final un poco más apoteósico se hubiera agradecido, pero como ya hemos dicho se trata de un libro real sobre personas reales que sueñan mucho, no es un cuento de hadas.

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