Un año después de su estreno, Netflix vuelve a la carga con la que probablemente sea una de sus series estrella, al menos en cuanto a repercusión y ruido generado se refiere, tanto en páginas especializadas como en el cada día más relevante e influyente mundo de las redes sociales. Duramente criticada en su primera temporada por parte de diferentes sectores, 13 Reasons Why parece haberse tomado en serio todas las palabras vertidas en su contra, haciendo especial hincapié en aquellas que la acusaban de aprovechar y tratar con ligereza temas tan delicados como la salud mental, el bullying o el suicidio.

Hannah maravillosamente interpretada por la revelación que resultó ser Katherine Langford

Para ello, su segunda temporada concluye cada episodio con un pequeño recordatorio sobre las ayudas a solicitar para aquellos espectadores que puedan estar tratando alguno de estos temas, además de un link donde encontrar más información. No se puede más que alabar esta decisión por parte de los creadores.

Ya con respecto a la historia, en este segundo curso, 13 Reasons Why retoma una estructura similar a la de su primera temporada, donde cada episodio se centraba en una de las cintas grabadas por Hannah y en el correspondiente personaje secundario, protagonista de dicha cinta. En esta ocasión, el juicio derivado de la demanda interpuesta a la escuela por parte de los padres de Hannah toma el lugar principal de la trama, siendo los secundarios los que acudan a proporcionar su correspondiente declaración y visión de lo ocurrido en cada capítulo.

Como no podía ser de otra manera, y pese a conocer y haber presenciado su suicidio en la anterior temporada, volverá a ser la figura de Hannah (Katherine Langford) la que nos acompañe en cada episodio, pero de una manera algo más simbólica, acompañando en el protagonismo a un Clay (Dylan Minnette) incapaz de olvidar a su primer gran amor, y comprensiblemente enfadado porque alguno de los implicados no reciba el merecido castigo legal por sus acciones. A su lado vuelven a estar los mismos personajes que en la primera temporada, siendo el arco de algunos de ellos mucho más explorado que en la anterior ocasión.

13 Reasons WhyEs el caso de Zach (Ross Butler), protagonista de uno de los mejores episodios de la temporada; Justin (Brandon Flynn), quien quizás sea recipiente del mayor progreso, aportando una madurez inesperada a su personaje; o la madre de Hannah (Kate Walsh), ansiosa porque la muerte de su hija no sea en vano y sirva para al menos concienciar. No se puede dejar atrás tampoco a Bryce (Justin Prentice), el más controvertido de todos los personajes, y principal objetivo de casi todos en sus respectivas cruzadas por vengar a Hannah.

El esfuerzo y éxito con el que 13 Reasons Why consigue tocar el creciente tema del acoso sexual a la mujer

Pese a ello, si algo perjudica a 13 Reasons Why es su voluntad de ser una serie coral, interesándose en demasía por unos secundarios que, salvo en las excepciones mencionadas, no consiguen atraer el interés de un espectador, en mi caso, mucho más interesado por los personajes principales que dieron sentido a toda esta historia, que por aquellos que tan solo deberían ser un apoyo para la narración. Entre estos personajes, es especialmente exhaustivo el retrato que la serie pretende hacer de Tyler (Devin Druid), un joven que pese a sufrir tanto como otros, no consigue despertar la menor simpatía. No contentos con eso, los creadores se permiten el lujo de usar descaradamente al personaje para mostrar de la manera más explícita posible ese acoso. Una explicitud que pese a ser criticada con el suicidio de Hannah en la primera temporada, parecía tener sentido para poner el punto y final a las duras consecuencias de su tragedia. Sin embargo, en esta ocasión no consiguen hacer del suceso referente a Tyler nada más que un punto y seguido para brindarse a sí mismos los motivos suficientes y la oportunidad para realizar una tercera temporada, ya dejando atrás al fantasma de Hannah.

Sí hay que valorar el esfuerzo y éxito con el que 13 Reasons Why consigue tocar el creciente tema del acoso sexual a la mujer, más candente ahora incluso que en su primera temporada, cuando el #MeToo aún no había plantado sus semillas. La manera en que los guionistas deciden abordan esta visión femenina es una de las menos exploradas por el audiovisual: la educación al hombre. ¿Por qué centrar la educación en la previsión por parte de los posibles afectados y no hacerlo en quienes no deberían realizar el acoso?

Este subtema social de la serie, aunque sea fugazmente, consigue evocar el magnífico tratamiento que ya hiciese una película como «Mujeres del Siglo XX«, donde 3 mujeres de distintas edades (Greta Gerwig, Elle Fanning y Annette Bening) se apoyaban para educar, cada una a su manera, a un chico adolescente. De la misma forma que ahí, no son pocas las chicas que a lo largo de la temporada, en mayor o menor medida, muestran la realidad de sus vidas a un Clay anclado en el recuerdo de Hannah y sorprendido por cada revelación que sale sobre ella durante el juicio, sobre todo cuando no todas encajan con esa ingenua y pura visión que él querría tener de ella.

Son estas revelaciones las que suponen un mayor acierto a nivel narrativo, reabriéndonos el pasado de Hannah y haciéndonos partícipes de algunos momentos tan mágicos e inesperados como de otros que nos hacen cuestionar dicha decisión de recurrir al flashback, no por inverosímiles, sino por la manera en que hacen estancarse a la historia, tocando sucesos ya más que explorados y cerrados en la primera temporada.

13 Reasons WhyAnclada en el recuerdo, la pena y la consecuente rabia, resulta comprensible la sobriedad de estos nuevos episodios, mucho más básicos y reiterativos narrativamente que su primera tanda. 13 Reasons Why baja notablemente el listón en lo técnico, con una dirección mucho más tradicional y una fotografía más plana, sin esos destellos de brillantez visual que se hacían habituales en cada transición de la primera temporada.

Es por todas estas razones que resulta imposible valorar su segunda temporada por encima de la primera, pese a la extraordinaria y merecida despedida que dan sus últimos episodios a la trama original de Hannah y Clay. Poniendo su punto de mira en esa eterna pregunta de si realmente somos capaces de pasar página tras la muerte de un ser querido, su primer amor además en el caso de Clay, 13 Reasons Why toma una dirección final tras la que seguir su mensaje parece ser lo más adecuado, y efectivamente, pasar página.

Es verdad eso de que siempre quedan páginas por escribir, pero seguramente no siempre haya razón para escribirlas. Si tras presenciar el desenlace de esta temporada, alguien continúa con ganas de conocer cual será el futuro que les depara la serie a sus protagonistas, la más que probable tercera temporada será un clavo ardiendo al que agarrarse para no despedirse de ellos.

Para los que, como es mi caso, el principal interés de la serie derivaba de su protagonista, una Hannah maravillosamente interpretada por la revelación que resultó ser Katherine Langford en su primer trabajo como actriz, y de ese chico obligado a aprender de sus errores sin dejar de mirar al pasado que es Clay, quizás esta sea la oportunidad perfecta para despedirnos de ellos.

Siempre nos quedará esa conversación bajo las estrellas en el tejado de los cines para recordarles.

Por mí parte, es un gracias por todo y hasta siempre, 13 Reasons Why.

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