Alejo Levis, director de cintas como Todo parecía perfecto, nos trae su siguiente trabajo, No quiero perderte nunca, una película intensa, sincera y que a pesar de su sencillez, nos otorga un mensaje de lo más conmovedor.

El arte de decir “adiós”

No quiero perderte nunca es un filme sobre la pérdida, el dolor y cómo afrontarlos, de tonos tan poéticos y una realización tan cuidada que es fácil perderse entre los desvaríos de su protagonista, genialmente interpretada por María Ribera. Su historia es profunda, triste, casi desgarradora, y mientras Levis juega entre el terror más sugerente y el drama más metafísico, la película fluye en un continuo de aparente sin sentido que va cobrando forma conforme avanza la trama.

No quiero perderte nunca

Una oda a la pérdida, No quiero perderte nunca

La película no pretende ser gran cosa, a pesar de algún que otro atisbo de un importante ego tras la cámara, los diálogos y el montaje; pues No quiero perderte nunca nos habla de algo tan simple pero a la vez tan fuerte y puro que es fácil emocionarse con ello, y esto sumado al buen hacer de la cinta se nos ofrece un conjunto más que aceptable para sorpresa de algunos. La cinta bebe claramente de otras del género como pueden ser A Ghost Story o El árbol de la vida, aunque más que una igual podría considerarse una hija de este tipo de películas.

Por ello, No quiero perderte nunca es una película más que correcta, una oda a la pérdida y a la vida que a pesar de sus destellos de demasiado amor propio por parte del artista nos convence y nos emociona, en un viaje hasta el corazón mismo de la protagonista que sumándole la calidad de su reparto, la buena fotografía y la notable dirección nos queda una película difícil de olvidar. Una grata sorpresa, desde luego.

Director: Alejo Levis

Reparto: María Ribera, Carla Torres, Aida Oset, Montse Ribas.

Duración: 78 minutos.

Fecha de estreno: 13 de julio.

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