Pues una vez más nos encontramos en nuestro festival favorito. El viaje ha sido largo pero no hay crisis que nuestro patrocinador, ALSA Autobuses no pueda aligerar. Y la verdad que a pesar de viajar toda la noche desde Madrid para poder cubrir pronto el festival, el servicio de autobuses ha mejorado considerablemente haciendo que empezásemos nuestra jornada con mucha energía.
Pero es que el primer día del festival está cargado de emociones. El Zinemaldía es un lugar de encuentro de compañeros y viejos amigos. Como ya he explicado en otras ocasiones, cuando vuelves a encontrarte de nuevo con compañeros, parece que apenas han pasado unas horas desde que te despediste de ellos hace más de un año. Todo son abrazos, besos y saludos, pero siempre muy rápido, porque el ritmo del SSIFF no perdona.
El amor menos pensado
Después de 6 horas de autobús era el momento de empezar con buen pié y ver la película inaugural del 66SSIFF, El amor menos pensado, una comedia que nos explora el amor y el desamor durante la crisis de los 50. Tratando un tema muy actual en nuestra sociedad, la película nos cuenta la historia de una pareja, que después de más de 30 años casados y con un hijo estudiando en el extranjero, se dan cuenta que su relación es más rutinaria que emocional. Ansían buscar la libertar y experimentar sensaciones nuevas, por lo que se separan para vivir casa uno sus propias experiencias.
El amor menos pensado parece una exposición sobre las diferentes crisis de pareja que suelen darse en personas de cierta edad. El fin del amor, el síndrome del nido vacío, la amante, la búsqueda de nuevas parejas mediante internet… La película va repasándolas una a una, alguna de ellas (y sobre todo gracias a unos inmensos secundarios) con escenas realmente hilarantes. Aunque nos encontramos otra vez ante una película construida por y para Ricardo Darín y el argentino rinde con mucha soltura, también nos parece que sobra gran parte de los 129 minutos que dura. A pesar de ello, se trata de una película muy amena, que hasta es posible que hagan pensar alguno de las parejas que vayan a verla.

Un día más con vida
Desde hace unos años, las películas de animación que programan en el festival son una cita obligada gracias a su calidad y sensibilidad. Esta película que nos ocupa ha sido uno de esos ejemplos. Esta coproducción Hispano-Portuguesa adapta el libro homónimo que recoge las memorias del reportero polaco Ryszard Kapuściński durante los últimos días de Angola como colonia portuguesa.
Una película que nos cuenta de una manera tan cruda como dura la situación de caos (confusão, que decían allí) que se vivió desde los ojos del periodista. Pero lo más destacable de la película no es sólo lo duro de la historia que cuenta, sino el poderoso apartado gráfico de la misma. Un día más con vida está realizada al completo con animación usando la técnica del cell-shading, recordando incluso a ciertos videojuegos, como los de la productora Telltale. Esto sirve tanto como recurso visual y para contar escenas que de otra manera hubieran sido imposible de rodar. Además de la animación, la película intercala videos del propio Kapuściński en Luanda e imágenes reales de sus habitantes.

A Faithful Man
Louis Garrel es un actor que lleva apareciendo en películas francesas desde hace más de 18 años. En 2008 comenzó a dirigir cortos y en 2015 estuvo nominado a varios premios (entre ellos la cámara de oro) por su primer largometraje, Dos Amigos. Esta vez, dirigiendo nada más y nada menos que a Laetitia Casta y Lily-Rose Melody Depp, se lanza a dirigir, protagonizar y guionizar A Faithful Man.
Este drama comienza agrupando tantas cosas que puede provocar la risa. Sin previo aviso, Marianne deja a su novio Abel. Además no sólo le deja sino que le deja por su amigo Paul con quien lleva acostándose más de un año. Por si la crisis era pequeña, Marianela está embarazada de Paul y como los padres de éste son muy tradicionales, se va a casar con él. En 10 días, concretamente. Y antes de que eso aburra, desdichado y conmocionado deberá abandonar su casa.
Rápidamente la situación da un largo salto temporal para contarnos que el amigo Paul acaba de fallecer, dejando a Marianne con un hijo de ocho años a quien cuidar. Además la hermana del difunto Paul hace acto de aparición, revelando el secreto amor por Paul completando un enrevesado poliedro amoroso, ya que Marianne volverá a buscar en Abel el marido que acaba de perder
Los primeros minutos de A Faithful Man nos plantea una situación tan absurda como surrealista, pero el resto de la cinta sigue por ese camino. Ciertamente, los personajes están construidos con una gran profundidad, salvo quizás el del propio Abel (Louis Garrel) quien se pasa todo el metraje dejándose llevar por los que el resto de los personajes le dicen. Durante los 75 minutos de metraje A Faithful Man te haré ser partícipe de la trama, sintiendo la frustración del propio protagonista.






