A lo largo de mis años de vida, he tenido una curiosa relación con la religión y todo lo que le rodea. Pese a encontrar cierta simpatía en la figura de Dios durante parte de mi infancia, probablemente producto de haberme criado en una familia cuyos miembros siempre han sido, en parte, creyentes, fue en la pre-adolescencia cuando comencé a encontrar incongruencias y notables hipocresías en Dios, la Iglesia, y todo el entorno católico. Poco tiempo después comencé a tenerlo claro: la religión no era para mí.

Es por eso que, cuando me he dispuesto a ver Hospitalarios, uno de los primeros sentimientos que me inundaron la mente fue el rechazo. Llamadme prejuicioso, pero cuando un documental intenta hablarme durante una hora y media sobre los cuidados a personas con condiciones físicas o psicológicas por parte de una asociación católica, no puedo evitar pensar en que van a querer convencerme de algo a lo que me opongo diametralmente.

No me entendáis mal; entiendo parte del mensaje que quiere transmitir Hospitalarios, y de verdad que empatizo mucho con él. Pero creo que el documental contiene muchos elementos que pretenden decirme algo que, no importa de qué manera, no acaba de encajar conmigo.

hospitalario

Hospitalarios, el poder de curación de la fe

 

A lo largo del documental, somos testigos de testimonios de varias personas a las que esta asociación ayuda en su día a día. Todas ellas hablan sobre cómo, gracias al «poder de la fe», sus vidas han seguido caminos mejores a los que ellos esperaban en un principio. Un hombre en concreto habla sobre cómo, a pesar de no haberse curado su condición física, se ha curado su alma, y eso le hace más feliz.

Los testimonios de estas personas son probablemente una de las pocas partes buenas de este documental, pues muestran realidades distintas a las comunes y cómo quienes viven estas realidades han encontrado sus propios caminos pese a los obstáculos que se les han presentado.

Aún así, no puedo evitar pensar que Hospitalarios se reduce a un ejercicio de propaganda protagonizada por un ideario que percibo como anticuado desde hace mucho tiempo. De nuevo, comprendo y empatizo la situación de los verdaderos protagonistas de este documental, pero no logro conectar con el mensaje que lo envuelve.

Como conclusión, creo que quizá el problema no sea tanto del documental sino de quien lo ve. No soy el público al que va dirigido Hospitalarios, de hecho creo que soy contrario a él y, por tanto, he quedado lejos de convencerme con el mensaje que presenta.

Dirección: Jesús García Colomer.

Guion: Jesús García Colomer, Victoriano Rubio.

Duración: 82 minutos.

Fecha de estreno: 17 de mayo.

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