Cuando uno piensa en el verano, se le vienen a la cabeza muchas cosas: mar, playa, buena comida, conciertos, música, amigos… En Galicia, El Náutico de San Vicente lleva años uniendo todo eso. Con 25 años de historia, el local de Miguel de la Cierva ha logrado convertirse en «El refugio de los músicos»; y no de músicos, cualquiera, sino de muchos de los mejores artistas nacionales.

Flooxer estrena el 31 de Julio una serie documental sobre este pequeño pero mítico pub situado en San Vicente do Mar. Se compondrá de un total de cinco capítulos, de los cuales hemos podido ver los dos primeros. Y sin embargo, eso ha sido suficiente para hacer que queramos vernos allí, disfrutando de la comida, las vacaciones y, sobre todo, de la música.

Cada verano, El Náutico acoge conciertos de algunos de los mejores músicos nacionales.

En «El Náutico», juntos y revueltos

Todos deseamos que nuestros músicos preferidos salten a la fama y lleguen lo más lejos posible. Y sin embargo, la fama establece un muro invisible entre ellos y nosotros. Pero no en El Náutico. El Náutico derriba ese muro usando la magia que imbuye los conciertos en salas pequeñas donde la cercanía es un factor. Saltarse las normas e improvisar no solo es permitido, sino bienvenido.

Pero no solo entre fans y músicos anda el juego, pues en El Náutico, la calidad y la cantidad van unidas. El elenco de artistas que van (y retornan) a tocar en el pequeño pub es tan extenso como el mar de sus proximidades. Ivan Ferreiro, Leiva, Leonor Watling, Coque Malla, Jorge Drexler o Mikel Erentxun son solo un mínimo de la larguísima lista. Y cuando el talento se junta, no puede evitar mezclarse, llenando el lugar de inesperadas y maravillosas colaboraciones.

La serie documental sobre el pub gallego combina música, verano y vacaciones.

Un documental que atrae

En pleno verano, la serie documental sobre El Naútico tiene el poder de hacernos desear transportarnos al famoso local. Es capaz de conseguir que nos visualicemos sentados a la mesa con buena comida y bebida mientras músicos de aprobadisima habilidad nos deleitan con charlas y canciones. El intercalado de entrevista y planos reales grabados con un teléfono lo dota de la cercanía que caracteriza al pub.

Otro punto positivo de este documental es su capacidad de ser interesante para cualquier espectador, sobre todo si aún no se conocía la existencia de El Náutico de San Vicente. Ser fan de los artistas nacionales es un plus, pero no imprescindible para disfrutar de “El refugio de los músicos”. Al fin y al cabo ¿a quién no le gusta la playa, la buena compañía y la música?

En resumen, si en estas fechas no estás de vacaciones, ver el documental sobre El Náutico te hará desear estarlo (aún más). Y si lo estás, te hará desear que fueran allí, al menos para vivirlo una vez. En cualquiera de los dos casos, es un documental para aprender a disfrutar de algunas de las mejores cosas del verano.

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