Después de Deja que ocurra…

Y cuando te recompones después de una gran tragedia…te rompen el corazón y todo se hace añicos de nuevo. Todo lo que somos juntos sucede tres años después de Todo lo que nunca fuimos, y ya hace esos mismos tres años que nuestros protagonistas, Axel y Leah, no se han vuelto a ver las caras.

Es un verdadero placer leer a Alice Kellen, tanto por su forma de narrar como por cómo ahonda en los personajes

Pero Leah está terminando la universidad, y consigue que expongan algunas de sus obras en una galería. Pese a todo, Axel necesita estar allí para ella, y también por la promesa que le hizo a su padre. Sus caminos entonces, después de todo ese tiempo, vuelven a cruzarse, pero esta vez tampoco va a ser nada sencillo.

Un cambio de roles

Han pasado tres años, y Leah poco a poco ha conseguido reconducir su vida, con nuevos amigos, un pseudo novio y la pintura como su salvavidas. Axel, por su parte, se da cuenta día a día de lo alejado que está de todo y de todos, y de que nunca podrá querer a nadie como la quiso a ella.

En esta ocasión nos encontramos con una Leah mucho más madura, que se conoce a sí misma y sabe lo que puede y no puede soportar. Axel en cambio ya no es el chico libre y seguro de sí mismo que solía ser, haciendo que sus roles en la novela cambien mucho respecto al tomo anterior.

Portada «Todo lo que somos juntos»

Una novela que enamora

De nuevo, como en el tomo anterior, Alice Kellen consigue profundizar mucho en los personajes, tanto los principales como casi todos los secundarios, haciendo que el lector entienda la psicología del personaje e incluso cuáles podrían ser sus próximos movimientos.

La novela es igual de adictiva que la primera parte, haciendo que el lector no pueda parar de leerla hasta que la termine. Aunque Australia vuelve a jugar un papel importante en la trama, en este caso París también, haciendo que ambas ciudades se conviertan prácticamente en otro personaje.

Es un verdadero placer leer a Alice Kellen, tanto por su forma de narrar como por cómo ahonda en los personajes, haciendo que Todo lo que somos juntos sea una novela preciosa que enamora y atrae. Como únicos puntos malos, el final es muy rápido y hay un personaje en mi opinión poco logrado, el de Landon.

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