Una pequeña crónica del sexto día del Festival de Sevilla. Encontramos dos películas de nuevo diferentes pero ambientadas en el mismo subgénero, el bélico. Hemos visto una de osos invadiendo Sicilia y otra sobre el desastre de la guerra en Ucrania. Dos delicias para todos los gustos.

La famosa invasión de los osos en Sicilia de Lorenzo Mattotti

Y es que de un cuento adaptado se trata, libro original de Dino Buzzati, donde unos osos en busca de comida y el hijo legítimo del rey invaden la ciudad de la isla de Sicilia. Un retrato bélico desde los ojos de la animación y de dos cantores de teatros ambulantes.

Una película muy bien dibujada e incluso relatada. Su animación y sus colores son lo que más hay que alabar de esta película. Su uso del verde y del dibujo perfilado hacen una delicia a los ojos imbuyendo la película en un aura de esencia italiana y francesa, dotándola de una personalidad exacerbada y colores que te hacen sentir calidez y buenas sensaciones.

Pero el relato que nos cuenta dividido en dos partes se queda flojo cuando llega al final. La historia mantenida en la busca del hijo legítimo retiene al espectador, viendo como la manada de osos reciben una y otra vez pruebas que deben superar debido a la hipocresía e insensatez de su rey. Cuando esta película divide su trama pierde enteros, dejando de lado la historia relatada por la niña y la inocencia de esta para pasar a una historia dominada por los mismos de siempre.

La película es un arrebato de lo mismo de siempre, una monarquía elegida divinamente que tiene el poder sobre todo el pueblo llano, promoviendo entre sus fieles la no participación en la toma de decisiones. Toda la trama gira en torno a eso mismo, necesitas al rey y este pierde la cabeza por la lujuria y el poder, otro aspirante desea quitarle el reino por estar corrupto. Lo mismo de siempre, lo contado en otras películas como El rey león y que para niños es educación monárquica.

Atlantis de Valentyn Vasyanovych

En ‘Atlantis‘ encontramos una película que se puede llevar este año el Giraldillo de Oro, es una película que muestra como llevar bien una narrativa alternativa. Lo que tanto achacaba en las otras películas está lo hace perfectamente. Una película que lucha contra los estereotipos en cuanto a la guerra.

Es sencilla su premisa, un hombre que posee secuelas de la guerra contra Rusia. Vive en su Ucrania natal y en plena zona de guerra, se dedicará a transportar agua y desenterrar muertos de la guerra.

Todo esto mientras el espectador es partícipe del destrozo de una guerra y del daño que causa para su población y para el entorno que le rodea, la destrucción del film la podemos emparejar con lo pasado en Siria. Es un relato antiguerra y que ejemplifica perfectamente las carencias de estas. Con unos personajes rotos por dentro, sin apenas expresividad y sin apenas sentimientos.

Todo esto anterior ha sido sustraído por la guerra, ya no queda apenas humanidad en su paraje y tienen que sobrevivir con las maldades de la guerra y la destrucción. El film también se sostiene por su apartado fotográfico, siendo este lo más importante de toda la película. Sin estos grandes paisajes, decorados y puestas en escena, jamás se podría haber realizado. La escena del camión averiado y lloviendo es pura delicia para todo espectador, ejemplifica que alrededor de tanta muerte puede surgir la vida y el amor.

En resumen, Atlantis tiene unas secuencias rompedoras, abundan los planos fijos y con un metraje exquisitamente montado y seleccionado. Muy recomendada, un homenaje a Stalker y a todo el cine soviético.

Fotograma de «Atlantis»

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