La película neozelandesa ha formado parte de la programación de este atípico Festival de Sundance
La pandemia de COVID-19 no ha podido frenar el curso de la temporada de festivales y premios de cine, que continúa seleccionando y repartiendo galardones a lo mejor del séptimo arte en el año 2020. Y como todos los años, el Festival de Sundance ha sido el encargado de inaugurar el año de festivales, así como de juzgar y seleccionar las mejores piezas del cine “indie”, esta vez por vía telemática en una ceremonia que ha permitido acercar el festival a otras partes del mundo.
Coming Home in the Dark ha sido una de las películas que han formado parte de la programación en esta edición. En ella, Alan (Erik Thomson) practica senderismo con su familia en la naturaleza sin saber que están siendo observados por dos hombres. Tras su primer encuentro, las intenciones de los dos intrusos quedan claras. Una serie de acontecimientos inesperados convertirán esa noche en una pesadilla para la familia, que tendrá que tratar de sobrevivir a toda costa.
Esta cinta neozelandesa, dirigida por James Ashcroft, es un gran ejemplo de todo lo que un cineasta puede lograr con voluntad y una idea clara. Sin muchos medios ni presupuesto, Ashcroft construye un thriller asfixiante que consigue mantener en una tensión ascendente durante toda la película. Lo hace a través de una historia sencilla pero directa, y con una disposición mínima de elementos: apenas un puñado de actores, una carretera y un coche. Todo lo demás corre a cargo del guion, diseñado para hacer lo máximo lo mínimo (y logrando su objetivo).

Thriller incómodo en la oscuridad de la noche
Entregados a esta atmósfera opresiva encontramos a un reparto, liderado por Daniel Gillies y Erik Thompson, que hace un trabajo realmente notable. Los secundarios, Miriama McDowell y Matthias Luafutu, también están a la altura. Gran parte de la película se basa en duelos interpretativos en los que todos cumplen a la perfección. La dirección de Ashcroft cumple con creces y logra tener al público expectante hasta el último minuto. Su trabajo lo completa una excelente fotografía, jugando con las luces y las sombras en la oscuridad de la noche.
Coming Home in the Dark logra todos los propósitos de su director, ya que es una película inquietante que mantiene al espectador en tensión durante su hora y media de duración. La cinta avanza y cada revelación o acontecimiento supera al anterior. Todo hecho con un presupuesto y puesta en escena mínimos. Una prueba más de que el cine independiente merece una oportunidad del gran público.
Seguramente Coming Home in the Dark no tendrá grandes resultados de taquilla ni mucha atención mediática, pero no tiene nada que envidiar a otras películas con grandes repartos y costosas producciones. En un año complicado para el cine y las producciones, deberíamos dar la oportunidad a películas como esta. Solo queda decir: ¡viva el cine indie!
Director: James Ashcroft.
Reparto: Daniel Gillies, Erik Thomson, Miriama McDowell, Matthias Luafutu, Billy Paratene, Frankie Paratene.
Género: Thriller.
Duración: 93 minutos.






