Una de las mayores fortalezas del cine de autor es abrir una ventana en el cine a otras miradas y realidades. Muchas veces, este tipo de cine nos invita a que le acompañemos para conocer una porción de la vida de sus protagonistas. Sin embargo, los directores Felix Van Groeningeny Charlotte Vandermeersch nos llevan en Le otto montagne a un viaje que abarca toda la infancia y madurez de sus personajes, recorriendo el mundo para conocerse a sí mismos.
Pietro y Bruno son dos grandes amigos como esos que sólo se hacen en verano. Pietro va al pueblo todos los veranos, para descansar y hacer montañismo con su padre, mientras que Bruno está muy ocupado cuidando de las vacas de la montaña. Los años empiezan a pasar y aunque su relación se mantiene fiel, los dos amigos empiezan a tener vidas cada vez más divergentes, hasta que una tragedia común les obliga a pasar tiempo unidos, otra vez en la montaña.

Personalmente, si a la salida de una película en un festival como la Seminci el debate posterior se alarga a más de un día, es que estamos ante una película a tener muy en cuenta. Si bien es cierto, la inmediatez de las redes sociales nos obliga a publicar casi en la misma puerta del cine una crítica de cada una de las películas. En este caso, me alegro de haber tenido tiempo para reposar Le otto montagne y apreciar sus bondades.
Le otto montagne es una historia reposada, que se alarga tanto en el tiempo como en el espacio. Sus 147 minutos son representativos de la longitud de la historia y quizás acortarlo habría actuado en detrimento de la misma. Es una película lenta y así está planteada. El tiempo es un factor clave ya que vamos a ver un periodo de tiempo indeterminado pero que rondará las tres décadas de la vida de los personajes.
Los dos protagonistas, interpretados por Luca Marinelli y Alessandro Borghi en su mayor parte, representan dos mundos totalmente diferentes. Por un lado tenemos a un joven que no sabe qué hacer con su vida y comienza a descubrirlo mediante el viaje y por otro a alguien que lo tiene clarísimo: el vivir anclado a la montaña que le ha criado.
Estos dos personajes, el eje central de la película, están retratados con una complejidad y una naturaleza sorprendente. Las actuaciones son tan creíbles y la historia tan realista que a veces podemos sentir que Le otto montagne es casi más un documental que una película, recorriendo la vida de los personajes principales.

El apartado artístico es quizás la parte más negativa para una película que podría tener unos planos y escenarios espectaculares. La película se emite en formato casi cuadrado de 4:3, en lugar del habitual 16:9 de las salas de cine o pantallas. Al tratarse de una película que constantemente gira alrededor de las montañas , busca acentuar la verticalidad de la imagen, pero resulta una lástima ir al cine a ver una película donde se retratan los impresionantes paisajes de los Alpes y hasta el Himalaya y tener que ver dos feas bandas negras en los bordes de la pantalla.
A pesar del apartado visual, Le otto montagne es una gran historia sobre la amistad y sobre encontrar el sitio en el mundo. Una película perfecta para parar un poco del ajetreo del día a día.
Dirección: Felix Van Groeningen, Charlotte Vandermeersch / Guion: Charlotte Vandermeersch, Felix Van Groeningen. Novela: Paolo Cognetti / Reparto: Luca Marinelli, Alessandro Borghi, Filippo Timi, Elena Lietti, Surakshya Panta, Elisabetta Mazzullo / Género: Drama / Duración: 147 minutos / Fecha de estreno: Aún por confirmar






