Ha finalizado el rodaje de ‘Matar a Ramón’, el nuevo largometraje de Álvaro Fernández Armero producido por Atresmedia Cine junto a La Terraza Films, True Crime Factory, Ikiru Films y Un pueblo tranquilo AIE. Tras el gran éxito comercial de ‘Ocho apellidos marroquís’ y la aclamada serie ‘Vergüenza’, el director madrileño regresa al cine con una propuesta que combina el thriller ligero, el costumbrismo español y el humor físico.
La historia se mueve en un territorio donde el humor nace del desastre, la torpeza y las situaciones extremas, pero siempre desde un enfoque profundamente humano y cercano. Es una historia que combina thriller ligero, costumbrismo español y humor físico, creando un tono muy reconocible dentro del cine de Fernández Armero.
Narra la odisea de Ramón (José Mota) quien regenta una empresa de reformas junto a su esposa Eulalia (Yaël Belicha), hasta que un «accidente» desencadena una serie de intentos de asesinato a cada cual más absurdo.
Al frente del reparto se encuentran: Óscar de la Fuente, Carla Díaz, Yaël Belicha, Israel Elejalde, Carmen Gutiérrez y cuenta con la colaboración de José Mota. Completan el reparto: Antón Lofer, Álvaro Fontalba, Agustín Oton, Óscar Lasarte y Chani Martin.
La película se ha rodado en distintas localizaciones de la Comunidad de Madrid y Castilla La Mancha con un guion firmado por Daniel Castro y Diego Soto.
En palabras del director, Álvaro Fernández Armero: «Matar a Ramón cuenta las desastrosas intentonas de liquidar a un pobre hombre y la inutilidad de los agentes que lo investigan. Es una comedia negra, patética y tierna, pero sobre todo es un apasionante reto narrativo. Toca desmontar todo lo que he ido aprendiendo durante estos años de profesión y tirarnos todos a la piscina para aprender cómo ‘hacerlo mal para hacerlo bien’».
Sinopsis
Cantoviejo (La Mancha profunda). Ramón, dueño de una empresa de reformas junto a su
esposa Eulalia, sobrevive milagrosamente a un extraño atropello. A partir de entonces,
empiezan a ocurrirle accidentes y sucesos inexplicables. La investigación queda en manos de
dos guardias civiles — un veterano con afán de protagonismo y una novata con poco don de
gentes — que sospechan que algo no encaja. Juntos, deberán resolver el primer caso de una
«víctima en serie».







