Cuando pensamos en anime shonen es muy fácil que la cabeza se vaya directamente a los sospechosos habituales. Dragon Ball, One Piece, Naruto, Bleach, Kimetsu no Yaiba… son series que han conseguido algo tan complicado como es convertirse en parte de la cultura popular. Y, por supuesto, tienen todo el derecho del mundo a ocupar ese lugar.
El problema es que, cuando hablamos constantemente de los gigantes del género, puede parecer que fuera de ellos no existe prácticamente nada. Y hay muchísimo más. De hecho, Crunchyroll tiene un catálogo de shonen enorme, con propuestas que mezclan acción, aventuras, ciencia ficción, fantasía y comedia, muchas de ellas con doblaje en castellano.
Por eso hoy quiero rescatar algunas series que quizá no tengan el mismo ejército de seguidores que Goku o Luffy, pero que pueden ser una estupenda puerta de entrada para quien quiera descubrir ese otro shonen que queda un poco escondido detrás de los grandes nombres.
El shonen no necesita durar 500 episodios para funcionar
Hay algo que me gusta mucho del shonen: su capacidad para construir mundos enormes, hacer evolucionar a sus personajes y conseguir ofrecernos combates y acción increíble. Cuando funciona, es una gozada.
Pero también hay una pequeña trampa en el género: su obsesión con durar. Una historia que podría contarse en 100 episodios acaba teniendo 300. Por que nunca es la forma final del villano de turno, aparecen nuevos enemigos, nuevas transformaciones, nuevos torneos y, cuando parece que hemos llegado al final, resulta que todavía queda un villano más poderoso esperando detrás de una puerta.
No todas las series tienen este problema, evidentemente, y el shonen moderno ha aprendido bastante de ello. Muchas producciones actuales apuestan por temporadas más cortas y una animación mucho más cuidada. Y ahí es donde aparecen algunas de las series que merece la pena reivindicar.
Fire Force: bomberos, poderes y un mundo que se vuelve enorme
Voy a empezar por la que probablemente más gente conozca de esta lista, pero que todavía considero injustamente infravalorada: Fire Force.
La premisa ya es bastante buena: Tokio está sufriendo misteriosas combustiones espontáneas y diferentes brigadas de bomberos especiales luchan contra las personas que se convierten en criaturas infernales. Shinra Kusakabe se incorpora a la Octava Brigada y descubre que detrás de todo aquello existe una conspiración mucho más grande.
Lo que comienza pareciendo un anime de combates con fuego termina construyendo un universo bastante más complejo, con religión, ciencia ficción, misterios y una mitología propia. Y además tiene algo que para mí es fundamental en un shonen: cuando llega la acción, duele. Y consigue equilibrar acción con un humor un tanto simplón pero que le sienta bien.
La serie está disponible en Crunchyroll España con doblaje en castellano y actualmente cuenta con su tercera temporada, por lo que este es probablemente uno de los mejores momentos para ponerse con ella.
World Trigger: el shonen para quien quiere estrategia
Si hay un anime que recomendaría especialmente a quien esté cansado de protagonistas que solucionan absolutamente todo a base de lanzar el ataque más grande, ese es World Trigger.
La historia comienza cuando aparece un portal hacia otra dimensión y unas criaturas conocidas como Neighbors invaden la ciudad. Para enfrentarse a ellas existe Border, una organización que utiliza tecnología de ese otro mundo. Hasta aquí podríamos estar ante otro shonen de acción bastante convencional.
Pero World Trigger tiene una particularidad fantástica: la estrategia importa muchísimo. Los personajes no son máquinas de destruir enemigos. Tienen habilidades diferentes, limitaciones, posiciones dentro del equipo y formas distintas de enfrentarse a cada situación.
Eso hace que sus combates tengan una dimensión casi deportiva. No gana necesariamente el más fuerte, sino el que mejor entiende lo que está ocurriendo. Te deja pensar y eso, en un género acostumbrado a solucionar problemas a guantazos, resulta refrescante.
Gachiakuta: basura, grafitis y mucha personalidad
Una de las propuestas más interesantes de los últimos tiempos es Gachiakuta. Es también una demostración de que el shonen todavía puede tener una estética propia y reconocible.
Su protagonista, Rudo, vive en un mundo dividido entre quienes viven en la superficie y quienes son enviados al Abismo. Después de ser acusado injustamente de un crimen, acaba cayendo a ese lugar y descubre un universo completamente diferente.
Lo que destaca especialmente es su apartado artístico. El diseño de personajes, los escenarios y esa estética cercana al graffiti hacen que sea muy fácil reconocerla entre otras producciones. Y detrás de la acción existe además una historia sobre desigualdad, exclusión y la manera en que una sociedad decide qué personas merecen ser consideradas parte de ella.
Shangri-La Frontier: jugar a un videojuego también puede ser épico
Otra que merece muchísimo más reconocimiento es Shangri-La Frontier. Sí, técnicamente estamos ante otro anime protagonizado por alguien que entra en un videojuego. Sí, parece que hemos visto esto unas cuarenta veces. Los isekais lo infectan todo.
Su protagonista es simplemente un jugador extraordinariamente bueno que disfruta buscando videojuegos malos para superarlos. Cuando entra en Shangri-La Frontier, uno de los grandes juegos de realidad virtual, descubre que quizá esta vez se ha metido en algo bastante más grande de lo que esperaba.
La serie entiende perfectamente la diversión de jugar. Hay exploración, jefes, estrategias, descubrimientos y esa sensación de «espera, ¿qué pasará si hago esto?» que a cualquier jugón se le ha ocurrido.
Y, sobre todo, tiene un ritmo bastante más moderno que muchos de los grandes shonen de décadas anteriores. Crunchyroll la mantiene dentro de su catálogo de shonen con doblaje, por lo que es otra opción perfecta para descubrir un título que quizá haya quedado tapado por nombres más grandes.
Podría seguir. Hell’s Paradise, Blue Lock, MASHLE, Gachiakuta o incluso My Hero Academia: Vigilantes son otros ejemplos de un catálogo que demuestra que el género está bastante más vivo de lo que puede parecer cuando las conversaciones vuelven una y otra vez a Goku, Luffy o Tanjiro.
One Piece, Dragon Ball o Naruto han construido el camino para todo lo que vino después y algunas de esas obras siguen siendo extraordinarias. Pero si llevas años pensando que el shonen consiste únicamente en personajes gritando mientras cargan un ataque durante tres episodios, quizá haya llegado el momento de echar un vistazo alrededor.
Porque hay bomberos con superpoderes, guerras interdimensionales que se ganan pensando, mundos construidos sobre montañas de basura y videojuegos donde morir puede ser parte de la diversión.
El shonen sigue teniendo mucho que contar. Solo hay que mirar un poco más allá de los gigantes.









