Michael Moore y su nuevo documental que promete!

[dropcap size=small]M[/dropcap]ichael Moore vuelve a la carga con su nuevo documental, ¿Qué invadimos ahora?, esta vez tratando de concienciar a sus compatriotas que no son el ombligo del mundo, que hay muchas otras culturas en las que los estadounidenses deberían fijar la mirada. Y no precisamente para lanzar bombas.

¿Y si no es a por los recursos, a por qué vamos?

Después de su estreno mundial en el festival de cine de Berlín, donde pudimos tener el placer de ver este documental, llega a salas españolas lo último del controvertido e irreverente director. En el tono irónico y humorístico que le caracteriza, Moore nos explica que Estados Unidos ya ha invadido demasiadas veces otros países para quitarles su petróleo, sus recursos, su libertad…. y esta vez, cansados, le han enviado a él en solitario, para que «invada» otras culturas y les robe aquello que les hace especiales o al menos, mejores que los estadounidenses.

Primera parada, Italia y sus vacaciones pagadas.

Y de esta manera, Moore comienza un recorrido por varios países de Europa, destacando ventajas sociales de los estados del bienestar como pueden ser las vacaciones italianas (similares a las españolas), los sindicatos y la protección al trabajador de Alemania (incluyendo bajas por stress con spa incluido), educación universitaria gratuita de Eslovenia (¿o era Eslovaquia…?) o la despenalización de las drogas de Portugal. Su recorrido no solo se detiene en las ventajas sociales sino que aprovecha para ir a Finlandia a destacar su sistema educativo, a Noruega a por su sistema penal y de reinserción (momento en el que se ven las imágenes más duras de la brutalidad de las cárceles estadounidenses) para terminar su viaje en Islandia. En el país helado destaca tanto su labor luchando contra los banqueros durante la crisis como las estructuras de poder sexualmente igualitarias que imperan en el país.

michael moore

¿Qué invadimos ahora? divertida fantasía

Obviamente los empresaurios que aparecen no son tan benévolos con sus trabajadores, ni los italianos son tan afortunados de poder ir a su villa en el campo a comer albóndigas caseras todos los días en la pausa del trabajo. Una cárcel-campamento como la Noruega difícilmente funcionaría con otra mentalidad que no fuese la de ese país. Pero Michael Moore deja muy claro ya en su primera «invasión» que esto no es la norma, pero que son situaciones que resultan casi impensables para un estadounidense medio.

Porque no hay que olvidar que todas las películas de Moore están dirigidas a la clase media o media-baja americana. Estados Unidos es muy grande y no todos pueden vivir en las grandes ciudades. Hay mucha incultura y desinformación. El humor del que hace uso sirve para mantener la atención de las barbaridades que saca a la luz, seguramente exageradas en cierta medida para provocar una reacción en los espectadores. Desde luego que hay realidad por debajo, y mucha, pero también buena parte de ficción. Pero el mayor logro de Michael Moore y toda su filmografía es que consigue atraernos con una simple broma inocente y dejarnos pensando un buen rato acerca de temas muy maduros.

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