Angry Birds, del smartphone a la gran pantalla

Red lleva una vida solitaria. Huérfano de padre y madre, con muy mal genio, sin amigos y viviendo al margen del resto de sus vecinos en una isla habitada enteramente por aves… Que no vuelan. En este punto, Red no puede tener peor suerte cuando un juez le condena a acudir a terapia para calmar su ira. Allí conocerá a Chuck y Bomb, compañeros con los que tendrá que hacer frente a una amenaza capaz de poner en peligro la felicidad y el bienestar de la isla.

Los 3 protagonistas de Angry Birds

Desde su lanzamiento a finales de 2009, la saga Angry Birds ha crecido sin parar, superando las mil millones de descargas y convirtiéndose en un producto comercial en sí mismo. Por ello, no sorprende que Sony Pictures haya optado por adaptar esta popular franquicia a la gran pantalla, en una mezcla de acción y comedia que, por desgracia, no termina de encontrarse del todo a sí misma.

Un guión plagado de altibajos

Antes de entrar en detalle sobre aquellos aspectos que más han enturbiado el resultado final de esta obra, conviene hablar acerca de sus virtudes. De entrada, lo mínimo que se le puede pedir a una película de animación es, precisamente, que esté bien animada. En este sentido, Angry Birds está más que a la altura, destacando un diseño de personajes enternecedor y un nivel de expresividad bastante notable. Respeta y glorifica a los protagonistas de los videojuegos y consigue entrar por los ojos, algo que agradecerán sobre todo los espectadores más jóvenes. Como único pero a este apartado, mencionar que el aspecto de los entornos y los escenarios no están al nivel de los protagonistas, presentando un resultado final ligeramente desequilibrado.

Respecto al guión, la película va de más a menos por una incomprensión reiterada de sí misma. Comienza alternando momentos pensados para el público infantil con otros francamente divertidos e hilarantes, que lograrán sacar una carcajada a cualquier miembro de la familia. No obstante, a medida que la película avanza por el nudo y se presentan nuevas situaciones y personajes (especial atención merece un villano muy fuera de lugar), el ritmo decae peligrosamente debido a su previsibilidad y monotonía. Los chascarrillos y el humor dan paso a electrizantes secuencias de acción, sí, pero que no logran sacar ese ímpetu necesario para despegar. Con todo, un punto positivo en este apartado es la peculiar, efectiva y justificada inclusión de las propias mecánicas del juego original en el argumento, por lo que no se trata de un producto desconectado de su esencia principal.

Personajes de Angry Birds

Pensada para los más pequeños de la casa

Apenas transcurridos los primeros minutos de metraje, está claro cuál es el público al que va dirigido esta película, por mucho que en ocasiones el guión nos despiste en este sentido. Es cierto que últimamente estábamos más acostumbrados a la animación para todos (Zootropolis es un buen ejemplo de ello), pero Angry Birds apuesta por los más peques de una forma más decidida que eficaz. Esto no quiere decir que no existan chascarrillos pensados para una audiencia más adulta, acompañados de algunos guiños cinematográficos nada desdeñables (ver un homenaje a El Resplandor de Kubrick en esta película era del todo inesperado). Además, contar con los doblajes de personajes como Santiago Segura, José Mota, Cristina Castaño o Álex de la Iglesia pues siempre es un factor que añade vistosidad e interés a cualquier obra cinematográfica.

En definitiva, y a pesar de flojear en una trama bastante plana y previsible, Angry Birds cumple con su función de entretener y hacer reír a los más pequeños, aunque podría haber dado mucho más de sí.

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