Entre el Parkinson y el teatro.

Sir Michael (Brian Cox), mayormente conocido por sus múltiples apariciones en teatro y cine, vive retirado en su mansión de la que prácticamente no sale nunca. El Parkinson ha hecho mella en su estado físico y anímico, convirtiéndolo en un anciano cascarrabias, pero necesitado de cuidados. Por ello, su familia busca sin éxito enfermeras capaces de lidiar con su mal humor y echarle una mano, tarea echada por tierra una y otra vez por el legendario intérprete. Hasta que un día aparece Dorottya (Coco König), una joven húngara aspirante a actriz que cambia por completo la visión de Sir Michael sobre sí mismo y sobre su vida.

El último acto

Con un planteamiento sencillo y honesto, El último acto sienta desde el comienzo unos pilares argumentales muy concretos y cotidianos. El personaje al que Brian Cox da vida, el afamado actor Sir Michael Gifford, se ve rodeado de todos los elementos que componen la trama: la vejez, el rechazo de la propia condición humana, el sentirse inútil e irritado consigo mismo… Por el contrario, Coco König encarna el espíritu de la juventud, la ambición por alcanzar el éxito, la humildad de la inexperiencia y el ímpetu valeroso de sus acciones. Entre ellos se forja un extraño y peculiar vínculo de afecto y admiración mutuos, compensando sus carencias y potenciando las virtudes el uno del otro.

La relación entre los protagonistas compone el verdadero atractivo de la película, cuyo tono navega entre el drama y la comedia con suma naturalidad. Ciertamente, su estructura recuerda bastante a Intocable, salvo por los defectos y altibajos del guión de János Edelényi. El director deja solo a Brian Cox en la compleja misión de salvar múltiples tramos narrativos de la película, en los que el exceso de normalidad y el déficit de sorpresa rebajan el ritmo con más frecuencia de la deseada. Además, la interpretación de König, actriz nobel todavía, se queda muy justa y el agravio comparativo respecto a Cox es inevitable. El toque húngaro sienta muy bien y es pertinente para la trama, en efecto, pero no sostiene por sí solo la parsimonia dramática de la actriz.

El último acto

En cualquier caso, la sola presencia y calidad profesional de Brian Cox es suficiente para justificar el visionado de El último acto. Con todo, la película no avanza por igual en todas las premisas esbozadas en su planteamiento. Los momentos cómicos no están del todo bien repartidos, y algunos temas, como el caso del lazo familiar entre Sir Michael y su hija (Emilia Fox) o con su vieja amante (Anna Chancellor), no se resuelven con la solidez y eficiencia necesarios. Aún así, la cinta rezuma frescura y optimismo por todos sus costados, lanzando un mensaje final de superación e inconformismo que sí resulta más que satisfactorio.

Título original: The Carer.

Director: János Edelényi.

Reparto: Brian Cox, Coco König, Emilia Fox, Anna Chancellor.

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