Si dices Damien Chazelle, puede que de primeras no le suene este nombre. Pero si mencionas Whiplash, mucha gente coincidirá en que es una de las mejores películas de los últimos años. Chazelle es uno de los nuevos directores que han entrado en escena y que está arrasando. Su nueva película, La La Land, se perfila como una de las favoritas en los premios Óscar. Ha contado para realizarla con un presupuesto de 30 millones de dólares, un número alejado de los algo más de 3 millones con los que contó para hacer Whiplash. Es precisamente el presupuesto uno de los principales obstáculos que muchos directos noveles encuentran para lanzar su primer trabajo. Además de Chazelle, otros directores como Yorgos Lanthimos (Canino) o Denis Villeneuve (La llegada), que pasó de un presupuesto de 6’8 millones de euros en Incendies a los 47 que costó La llegada, han visto cómo se les abrían infinitas posibilidades.

denis villeneuve
Denis Villeneuve, director de «La Llegada»

Los directores novatos tienen que lidiar con los problemas que traen estos bajos presupuestos. Si hay algo que atrae a los espectadores al cine, es el reparto. Los protagonistas son, sin duda, el mayor reclamo de una película, aunque en ocasiones haya interpretaciones de actores casi desconocidos que dejen al mundo con la boca abierta, como ocurrió con Jennifer Lawrence (Passengers), que había tenido una discreta carrera hasta que deslumbró a la Academia con su papel en Winter’s Bone, que le valió su primera nominación al Óscar a Mejor Actriz.

A pesar de los inconvenientes que puedan encontrar, los nuevos cineastas cuentan con el apoyo de distintas instituciones de cine, que buscan dar un soplo de aire fresco a la industria. Festivales como Sundance o premios como los Spirit Awards, dedicados al cine independiente, han contribuido a dar un empujón a la carrera de algunos realizadores.

Fotograma de Primer
Fotograma de «Primer»

Pero no todo son inconvenientes. El director novel tiene toda una serie de posibilidades, no está encasillado y no tiene seguidores acérrimos a los que decepcionar. Goza de una libertad creativa, lejos de las presiones de los grandes estudios, que mantienen la originalidad del producto intacta. Un gran ejemplo de ello es Shane Carruth. Con solo 7.000 dolares, y con él mismo como uno de los actores protagonistas, rodó Primer, una de las películas de ciencia ficción más sorprendentes de la década y que trató el tema de los viajes en el tiempo como no se había hecho hasta el momento. Gracias al éxito de Primer, ahora Carruth prepara The Modern Ocean, con un reparto de lujo formado por Anne Hathaway (Interstellar), Daniel Radcliffe (Harry Potter), Keanu Reeves (John Wick) y Chloë Grace Moretz (La invención de Hugo). Y es que, más allá de las carencias técnicas, o de un cartel lleno de nombres conocidos, lo más importante para sacar adelante una película es el talento.

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