En medio de tanta serie épica en la que cada uno de los capítulos parece una superproducción de Hollywood, plagadas de personajes sobrenaturales o con vidas excepcionales, encontramos Girls, un soplo de aire fresco que nos pone los pies en la tierra, nos deprime y nos hace reír a partes iguales. Girls mola. Y si aún no la has visto, aquí van 5 razones para que la empieces ahora mismo.

1. Lena Dunham, feminista

“Creo que podría ser la voz de mi generación. O al menos una voz de una generación”. Hannah describe perfectamente lo que su alter ego Lena Dunham representa. A través de la serie, la guionista ha conseguido retratar a una generación perdida en relaciones, ambiciones, redes sociales y todo tipo de referencias culturales pop. Dunham es, además, una de las cabezas más visibles del feminismo en la industria del entretenimiento estadounidense. Tanto en la serie, en la que es un tema recurrente, como en la vida real a través de sus cuentas de Twitter e Instagram, ha sacado pecho por la causa. En esta última temporada, actualmente en emisión, ha dedicado el capítulo American Bitch al abuso de poder que sufren las mujeres en el mundo profesional. El episodio ha sido de lo más comentado, y ha tenido críticas muy positivas por su mensaje.

Cartel de la sexta y última temporada.

2. Por fin, modelos reales

Fruto de ese feminismo nacen los maravillosos personajes protagonistas que componen esta serie. Los que estén hartos de esa perfección irreal que nos hace tragar la industria se sorprenderán gratamente al conocer a Hannah, Marnie, Shoshanna y Jessa. A través de su evolución personal, podemos ver cómo el guion conecta totalmente con la mujer real y sus inquietudes. Algunas de ellas, en algún momento, son ambiciosas profesionalmente, pero nunca cae en el estereotipo de arpía fría que tanto ha repetido el cine y la literatura. También pasan por el amor y el desamor, y todo ello sin perder su identidad individual. Hannah aparece desnuda en muchas escenas, contribuyendo a normalizar la variedad de cuerpos que existen, todos ellos reales, y rompiendo con la norma. No es fácil encontrar ficciones con las que empatizar, y Girls lo consigue.

3. Adam Driver

Los que no sigan la serie puede que no les suene este nombre. Desde que empezó Girls en 2012, Adam Driver no ha hecho más que encadenar un proyecto tras otro. Su gran trabajo le llegó con Star Wars, en la que interpretaba a Kylo Ren, personaje que, aunque no fue muy bien acogido por los fans de la saga, le lanzó al estrellato. A partir de ahí, ha conseguido hacerse su hueco en el cine. También ha trabajado con Jim Jarmusch en Paterson, y según algunos, tanto la película como su actuación han sido unos de los grandes olvidados de los Oscars 2017. Su personaje, también llamado Adam, es uno de los que más evoluciona y más juego da, y es imposible no amarle. Su relación con Hannah, tan extraña y turbulenta como real, es una de los puntos fuertes de la trama.

Girls
Adam y Hannah, la extraña pareja.

4. Fácil de ver

Muchos dicen que, actualmente, el mejor cine está en la televisión. Las series tienen un éxito rotundo entre los jóvenes, lo cual ha llevado a adaptarse al lenguaje cinematográfico. La duración de un capíulo de cualquier serie suele superar la hora, ya que las tramas son tan completas y complejas que no pueden resolverse en menos metraje. Los episodios de Girls nunca duran más de media hora. Es una serie fácil de ver, con tramas sencillas que parten de la vida cotidiana. El interés es puramente humano. Sin adornos.

5. Autoparodia millennial

Estamos ante un retrato afilado y acertado de la sociedad contemporánea, de sus obsesiones y sus clichés, y lo hace de una forma tan divertida que a veces el espectador olvida que a quién está parodiando es a él mismo, a los millennials. Lena Dunham nos pone frente a nuestros vicios y virtudes (también suyos propios) de una manera tan sutil como terapéutica. Y, además, aprovecha para intentar transmitir mensajes de calado social y político, que interesan a los jóvenes, sin aburrir.

Girls es de lo mejor que ofrece ahora mismo la televisión: una serie cuyos únicos artificios son las emociones al límite de los personajes, que consigue conectar con el público joven y que ha logrado dar a la mujer un papel de relevancia tanto en la ficción como en la industria. Al margen de todo eso, la serie ofrece en media hora un poco de todo lo que interesa: amor y desamor, amistades enfrentadas, sexo, referencias culturales (o culturetas) actuales y unos personajes que podrían estar perfectamente basados en nuestro grupo de amigos. No dejéis de ver esta joya de la que, por desgracia, nos despediremos para siempre cuando finalice esta temporada.

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