Lady Macbeth llega a España después de pasar por festivales como Sundance o San Sebastián, ganando en este último el premio FIPRESCI, otorgado por la crítica internacional. Los certámenes y la crítica parecen haberse puesto de acuerdo en alabar esta película, y no es para menos. Es posiblemente una de las mejores cintas del año. En Moobys nos sumamos a esa critica positiva y os damos cinco razones para ver este gran film.

1. No es una película romántica, ni falta que hace

Aunque el romance y los sentimientos de Lady Macbeth tienen un peso importantísimo en la historia, no son ni de lejos el centro de la película, que deviene en un thriller con unos personajes movidos por unas pasiones superlativas. Sí se vislumbra el sentimiento de opresión de la mujer atrapada en un matrimonio sin amor, sin embargo, no pretende ser un alegato romántico ni el retrato intimista del sufrimiento femenino. En su lugar, toma toda esa frustración y libertad coartada para justificar la escalada de arrebatos de la protagonista y consigue así una película que mantiene al espectador en vilo.

Katherine (Florence Pugh) y Sebastian (Cosmo Jarvis)

2. Las mujeres también pueden ser villanas

Katherine no es el tipo de mujer que estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla. Estamos hartos de ver mujeres que no son más que una relación con un hombre: mujer de, hija de, etc. Al principio de la cinta, Katherine es exactamente eso: dueña de su marido y de su suegro. Pero el personaje evoluciona, va revelando su verdadera personalidad independiente y se convierte en el punto de partida del resto de personajes. Adquiere entonces una actitud normalmente atribuible a personajes masculinos: la vemos como villana, como cerebro y ejecutora de cada maquinación. Una mujer actuando por propia voluntad, haciendo pleno uso de su sagacidad y desafiando a los hombres que tratan de oprimirla.

3. Una reflexión acerca de la esclavitud

Lady Macbeth nos pone de frente contra una dolorosa realidad para el ser humano: la esclavitud inherente en la sociedad. En la película podemos ver cómo todos los personajes son esclavos de otro: desde el personaje de Anna, la sirvienta, que es el ejemplo de servidumbre más explícito, hasta el marido de Katherine, sometido por su padre, pasando por la propia protagonista, que vive encerrada en su casa con todos los ojos puestos en sus actos. Que nadie se libra del sometimiento es una realidad atemporal, aplicable al pasado y también al presente, aunque sus manifestaciones sean distintas, ya sea esclavitud laboral, tecnológica, económica, etc. Por eso resulta liberador ver a un personaje (y más si es una mujer) llegando a extremos para enfrentar esa tiranía.

4. Un toque teatral

Uno de los puntos fuertes de Lady Macbeth es el uso del espacio, que acompaña perfectamente a los sentimientos de los personajes. Las localizaciones están muy delimitadas. La casa nos transmite la desazón de una Katherine vigilada. La habitación define todas sus relaciones con los hombres. El comedor es quizá donde se brindan algunas de las mejores escenas, el punto de reunión con los invitados, donde surgen los intensos silencios que caracterizan a la película. En el campo, Katherine sale a pasear, a respirar. Este uso de los lugares y su carácter de tragedia clásica le confieren un aire teatral como toque de distinción.

5. El gran debut de William Oldroyd

William Oldroyd llega al cine con Lady Macbeth después de dirigir algunos cortos, entre ellos Best, que compitió en numerosos festivales, entre ellos, en Sundance 2014, donde ganó el premio a mejor cortometraje. Lo que quizá no esperaba el director era cosechar tanto éxito entre la critica con su debut en el largo. Para él ha contado también con la desconocida Florence Pugh, a la que seguro veremos mucho en la gran pantalla a partir de ahora.

Lady Macbeth se estrena en España el 28 de abril.

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