Hablamos de Mi vida entre las hormigas

Juan Moya y Chema Veiga encabezan el documental Mi vida entre las hormigas, un recorrido por la historia de Ilegales, el grupo de rock asturiano que rompió con lo establecido.

Sexo, drogas y rock and roll

Ilegales cumple los estereotipos del rock español. La banda fundada por Jorge Martínez en 1979 ha recorrido ciudades de España y América. Tras treinta años de conciertos, se separaron, pero volvieron a los escenarios cinco años después con La vida es fuego.

En Moobys tuvimos el placer de conversar con Jorge ¨Ilegal¨ Martínez: vocalista, guitarrista y líder de una de las mejores bandas de rock de nuestro país.

El universo musical de Ilegales

P: Mi vida entre las hormigas originalmente era el nombre tu primer libro, que está incluido en el pack del documental. ¿Qué se esconde detrás del título?

R: Intenté dar lo más valioso, mío y de Ilegales: el método para fabricar canciones, los sitios donde ir a buscarlas. Algunos de estos sitios son realmente peligrosos, pero las canciones más peligrosas y los sitios más peligrosos son donde están las canciones más bellas y más puras.

P: Cantábais ya en 1981 sobre la ruptura de Europa. Cualquiera diría que tenéis una bola de cristal…

R: Era previsible después del Tratado de Maastricht. No tengo una bola de cristal, pero las canciones de Ilegales son premonitorias casi todas. Tengo sueños premonitorios que a veces son inquietantes, pero eso sí se veía venir…

P: ¿Cómo vive el grupo la muerte de Alejandro? Imagino que fue un golpe muy duro para todos.

R: Ha habido momentos muy duros. No estábamos preparados para ello, pero creo que fue muy acertado seguir trabajando sin pararnos y no introducirnos en un periodo depresivo. El rock además canaliza muy bien este tipo de emociones.

P: ¿Qué papel tuvo Ilegales en la Movida madrileña?

R: Ilegales fue el grupo que acabó con la movida. Cuando llegamos a Madrid, no sentíamos ningún respeto por los grupos de aquí. Respetábamos a un par de ellos y el resto nos parecían infames.

Empezábamos a llenar locales que los grupos de la movida eran incapaces de llenar, pero lo hacíamos tres días seguidos sin haber salido en la televisión. Nos negábamos a salir en la televisión y esas cosas. Tener un equipo de sonido cojonudo para luego salir en un aparato con un altavoz pequeño, no era rock.

“Ilegales: música peligrosa”

P: ¿De dónde os viene vuestra cultura musical?

R: Ilegales tenía contacto con el punk londinense porque mi novia era inglesa y su hermana siempre venía con un ligue distinto, músicos punk de allí. Entonces hacías una Jam Session, y veías a punks de verdad. Luego veías a los de Madrid que vestían como de trabajos manuales, una cosa un poco raquítica. Nos parecía un poco cómico: ni sabían tocar ni sabían vestir.

Así era como veíamos todo, por eso les despreciábamos de esa manera tan simpática.

P: En un mundo pop, ¿qué fue lo que os llevó a romper las barreras?

R: Algunos decían que lo peor que le podía pasar al pop nacional es que grupos como Ilegales se estuviesen abriendo camino con tanta facilidad. Veníamos de una vida distinta, yo venía de una familia de la nobleza arruinada y me había mezclado con todo tipo de gente, algunos delincuentes de alta intensidad y otros de más baja, otros eran artistas…, con gente de todo tipo. Es la única manera de enriquecerse.

mi vida entre las hormigas, ilegales
Jorge Martínez – Vocalista en Ilegales

P: ¿Qué similitudes encuentras entre Ilegales y Trainspotting?

R: Ilegales era mucho más duro de lo que se ve en la película de Trainspotting. Era mucho más heavy, mucho más… Y además estaba pasando allí… Igual estabas al borde de la muerte, pero ¿y qué? ¡Qué se joda esa hija de puta! Coño, ¿que estoy entrando en coma? ¡Me cago en su puta madre!

P: ¿Tan de cerca has visto la muerte?

R: El camino hacia la muerte es fácil, lo difícil es volver, por eso mucha gente se queda allí… A mí me gusta mucho vivir, la vida es tan agradable…, aunque a veces hay que joderse un poco.

Jorge Ilegal: un animal políticamente incorrecto

P: ¿Cómo ha condicionado tu carácter en tu carrera musical?

R: Yo creo que no lo consiguió ni el padre José Ángel, que me daba clase en el coro del que fui expulsado a bofetones… Y todos estos años de rock tampoco. Ni siquiera tocando con orquestas.

Entonces todo el mundo bebía, probablemente para olvidar la triste interpretación que hacíamos de los chachachás y boleros. Tocar con músicos de edad avanzada lejos de aplacar la historia, aumentó mi ferocidad. Yo creo que trabajar con ellos fue avivar la llama.

P: ¿En qué punto acaba el personaje y empieza la persona?

R: Son el mismo, lo único que se puede estar en varias posturas: uno puede estar sentado, de pie, tumbado. Se nos tiene acostumbrados al rockero plano, que es como una ameba, pero a mí me es imposible… Además, soy un tío muy inquieto y cuanto más vivo, más cambio.

No hay ninguna impostura. Hombre, a veces pongo cara de mongolito y está claro que no soy Satanás, ni tampoco me gustaría… O bueno, algunos días, alguna noche por ahí.

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