Con motivo del reciente estreno de Maudie, Ethan Hawke vuelve a estar de actualidad. Para hablar del actor norteamericano, que comenzó su carrera hace ya más de treinta años, es inevitable mencionar al cineasta Richard Linklater, siendo a día de hoy uno de sus grandes colaboradores y habiendo ocupado la pantalla en hasta ocho de sus proyectos.

Si algo destaca en la carrera de Hawke es la obsesiva relación con el paso del tiempo que mantiene su cine, siendo protagonista de una de las trilogías más destacadas de las últimas décadas, la Trilogía Before, estrenada la primera de ellas en 1995 y la tercera y última en 2013; y Boyhood, un estudio a tiempo real sobre el paso de la niñez a la adolescencia de un crío de Texas, rodada a lo largo de doce años.

Nominado cuatro veces a los premios Oscar, en dos ocasiones como actor secundario (Training Day y Boyhood) y en otras dos como guionista, por sus aportaciones junto a Julie Delpy y Richard Linklater al guión de Antes del atardecer y Antes del anochecer; el actor nacido en Texas aglutina en su carrera títulos tan diversos como El club de los poetas muertos, Gattaca, Hamlet, Antes de que el diablo sepa que has muerto, Predestination o la reciente y española Regresión, de Alejandro Amenábar. Con pocas cosas ya por demostrar y siendo claramente un actor más que consolidado en el panorama cinematográfico norteamericano, no nos queda otra que repasar esas películas que hacen de Ethan Hawke un actor tan proclive a dejar reflejado en pantalla el paso del tiempo, con sus dos obras cumbres, Boyhood y la Trilogía Before.

ethan hawke

Boyhood (Richard Linklater, 2014)

Si algo resulta atractivo, por encima de todo en esta película, es su apuesta por rodarla a lo largo de más de una década, con los mismos actores y permitiendo que las experiencias externas de cada uno de ellos se viesen ligeramente reflejadas en la pantalla. En un sistema, el cinematográfico, donde para marcar el paso del tiempo se opta por el uso de maquillaje, prótesis o incluso el cambio de actores para cada época de la vida de los personajes, olvidarse de todo esto y mantener al mismo reparto rodando cada verano desde el año 2002 al año 2013, es todo un logro, tanto a nivel moral (habrá que ver cuántas grandes de Hollywood se atreverían a financiar proyectos así de arriesgados hoy en día) como a nivel de producción.

De la película en sí poco cabe destacar más que la premisa simple pero efectiva a nivel emocional de contar el crecimiento de Mason, un niño estadounidense, desde sus primeros pasos en el colegio hasta su llegada a la universidad; acompañado por supuesto de su familia, liderada por una Patricia Arquette (en el papel de madre) que logró hacerse con el Oscar a Mejor Actriz de Reparto; el actor que nos ocupa, Ethan Hawke (en el papel de padre); y una desconocida Lorelei Linklater (sí, hija del director de la película) que no consigue brillar, por mucho que lo intente en el papel de hermana odiosa.

El filme, aclamado por la crítica, se crece por momentos y al mismo ritmo que el propio Mason. Mucho más atractiva es su segunda mitad, enfrascada ya en la adolescencia del protagonista que una primera mitad anclada en la infancia y que se alarga en demasía. Muy a reivindicar también las escasas pero geniales escenas que comparten Ellar Coltrane (Mason) con Zoe Graham, una actriz que parece haberse prodigado poco por la gran pantalla tras Boyhood, pero que demuestra con creces el carisma necesario para robarle la pantalla al resto del reparto, en el papel de Sheena, ese primer amor «serio» de nuestro protagonista. Ojalá comiencen a lloverle los papeles en los próximos años.

antes dfel amanecer, ethan hawke

Trilogía Before (Richard Linklater, 1995-2013)

El gran papel a día de hoy en la carrera de Ethan Hawke es sin duda el de Jesse, ese joven romántico, atrevido y bastante perdido en la vida que se da de bruces con Céline (Julie Delpy), la chica a la que rápidamente convierte en el amor de su vida, en un tren de camino a Viena. A partir de ese momento surgirán una serie de encuentros repartidos en el tiempo que nos regalarán una maravillosa trilogía repleta de paseos y charlas, tan filosóficas como humanas, a lo largo y ancho de distintas localizaciones europeas.

La primera de ellas, Antes del amanecer (1995) sucederá por la ciudad de Viena, donde compartirán toda una noche de autodescubrimiento envuelto en conversaciones de todo tipo, que cubren desde el amor y el sexo hasta la vida y la muerte. Si algo no le va a faltar a esta trilogía, y será además lo que a muchos termine por expulsar de la propuesta, será ese tono intelectual y filosófico. Lo que a día de hoy no tardamos en calificar como una película «demasiado intensita». Si te conquista esta primera parte, la trilogía es para tí.

La segunda de ellas, Antes del atardecer (2004), tras despedirse en la anterior entrega con la promesa de volver a verse, sucede nueve años más tarde, esta vez en la ciudad de París. Haciendo hincapié y demostrando que efectivamente, el paso del tiempo tiene sus efectos en todos y cada uno de nosotros, Jesse y Céline, mucho más maduros y menos perdidos que nueve años atrás, comparten esta vez un día de conversaciones sobre familia, religión, política y por supuesto, esos sueños que parecen no dejar atrás, por mucho que pasen los años.

Y finalmente, la tercera y última entrega, Antes del anochecer (2013) nos presenta a Jesse y Céline en unas vacaciones de verano en las costas de Grecia, nueve años despúes de lo sucedido en París. Ya definitivamente establecidos como pareja, podemos presenciar todos y cada uno de los dilemas por los que pasan, desde los problemas familiares hasta la manera en que se adaptan el uno al otro para solucionar aquello que parece lastrar tantas relaciones, el paso del tiempo.

trilogia before, ethan hawke

Una trilogía completamente redonda que consigue reflejar de manera auténtica, sincera y para nada idealizada, lo que supone el paso del tiempo en una pareja y la manera en que los propios individuos se adaptan a ella, dejando muchas veces atrás sueños ya olvidados, personas que en algún momento parecían imprescindibles y hasta lugares, por la simple promesa de una vida mejor, una familia y el propio envejecimiento junto a aquellos a los que quieren.

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