La segunda jornada de la 62 Semana Internacional de Cine de Valladolid ha sido intensa, con tres largometrajes dramáticos y una dramedia que ha aligerado un poco el tono poco antes de comer, algo que hemos agradecido mucho.

Entre las cuatro proyecciones de hoy destacaba especialmente The Party, de Sally Potter, por su reparto y también Pokrot, ganadora del premio Alfred Bauer en la pasada edición de la Berlinale 2017 y preseleccionada de los Óscar 2018 a Mejor película de habla no inglesa por Polonia.

The Nile Hilton Incident, una de asesinatos en El Cairo

La mañana comienza con The Nile Hilton Incident, un thriller sueco dirigido por Tarik Saleh y protagonizado por Fares Fares (Safe house, 2012).

La película nos cuenta cómo una mañana aparece en el hotel Nile Hilton (El Cairo) el cadáver de una cantante de éxito. El ambicioso agente Noredim Mustafa (Fares), es elegido para encargarse del caso, que se complica por momentos y marcará un antes y un después en su vida y en su carrera. La acción se sitúa en el año 2011, coincidiendo con las manifestaciones en El Cairo y un clima de revueltas, lo que también se convierte en una pieza importante de la película.

nile hilton seminci

Corrupción policial, una mujer asesinada, un gobierno implicado y la única testigo desaparecida son los elementos clave de un film en el que, aún conociendo bien el director la cultura egipcia y teniendo los ingredientes clave para un largometraje de cine negro, la narración es excesivamente lenta.

The Party: dramedia con humor negro, perfecta combinación 

Patricia Clarkson, Emily Mortimer, Cillian Murphy o Kris Scott Thomas son algunos de los protagonistas de esta película inglesa dirigida por Sally Potter y caracterizada por el humor británico. Siete son los intérpretes que la protagonizan, una apuesta arriesgada que a Potter le sale redonda.

The Party es una comedia llena de tragedia que nos habla de un grupo de amigos, en concreto que se reúnen para celebrar que uno de ellos, Janet, ha sido nombrada portavoz de Sanidad del partido de la oposición. Los amigos van llegando y la velada se va complicando. Dramas, historias que los interconectan y muchos años de amistad que dan como resultado una comedia con mucho humor negro en la que el espectador disfruta, y mucho, de actuaciones como la de Patricia Clarkson o Emily Mortimer.

Los pájaros cantan en Kigali, víctimas del genocidio de Rwuanda

La primera película de la tarde habla sobre el genocidio de Rwanda en el que murieron 200.000 personas y lo personaliza presentándonos a Claudine Mugambira, hija de un célebre ornitólogo asesinado allí. Su compañera de trabajo, la polaca Anna Keller, la ayuda a huir del país y llegar a Polonia, pero ambas están tremendamente afectadas por la tragedia, lo que las lleva a recorrer un largo camino hasta volver a sentirse ellas mismas.

Tercera película de Joanna Kos-Krauze (Papusza, 2013). En esta ocasión, aunque el argumento es muy interesante, acercando a Europa el desconocido drama de Rwuanda, la película se hace tremendamente larga, con planos fijos de cerca de tres minutos y una forma de contarlo que no deja clara la historia. Aunque Kos-Krauze afirma que ha querido reflejar el drama de las víctimas mostrando cómo verían ellas los hechos, lo cierto es que al espectador le cuesta sentirse identificado con las protagonistas y en muchas ocasiones incluso seguir la narración.

Pokot (El rastro), el asesino de las montañas

Janina Duszejko es una ex ingeniera retirada que vive en un pequeño pueblo en las montañas de Los Sudetes con sus dos perras border collie, y da un par de horas de clases de inglés en un colegio para entretenerse. El problema es que la localidad en la que vive tiene una gran tradición de caza, tanto regulada como furtiva. Una noche encuentra el cadáver de su vecino, muerto en extrañas circunstancias. Tras su muerte, poco a poco, empiezan a aparecer más cuerpos, todos ellos de cazadores. Janina piensa que están siendo asesinados por los animales salvajes, que se han cansado de ser cazados sin tregua.

pokot, seminci

Sorprendente película que entretiene, divierte y también atemoriza en algunos momentos, con imágenes muy crudas tanto de los cuerpos de los animales como de las personas asesinadas. Los personajes están muy bien dibujados, haciendo que rápidamente nos encariñemos con ellos. A pesar de tener una duración de 128 minutos, la película de Agnieszka Holland no se hace larga en ningún momento, sino que capta desde el primer momento la atención del espectador y no la suelta hasta que la película termina.

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