Llegamos al ecuador del Festival de Cine Europeo de Sevilla con algunas de las favoritas aún por hacer acto de presencia. Entre las películas vistas en esta quinta jornada nos encontramos a las británicas Mi prima Rachel y Just Charlie, a la noruega Bright Nights, y a la belga Insyriated. Una jornada que nos ha brindado varias películas de las de terminar con el corazón en un puño.

Just Charlie: la necesidad de ser feliz

Charlie, un joven de 13 años que adora el fútbol, no se siente a gusto consigo mismo. Tan solo es feliz cuando se siente chica. Con esta premisa simple pero compleja interiormente, Just Charlie nos narra las dificultades impuestas por la sociedad a un chico cuyo único propósito es ser feliz, pero ni la reacción de cierta parte de su familia ni la reacción del entorno que le rodea le ayudan a conseguirlo. Encerrada en un cuerpo que no le pertenece y convencida en seguir su voluntad cueste lo que cueste, Charlie desafía con superar todos los obstáculos que le pongan por el camino, desde sus amistades hasta el propio centro escolar.

Con la voluntad transgénero en el punto de mira, la cinta británica es una película que va a cuerpo descubierto y sin ningún tipo de protección. Si en su temática puede recordar a la reciente La Chica Danesa, Just Charlie consigue todo aquello que la otra solo alcanzaba a proponer, llegando a un nivel de conexión con el espectador que ya hubiera deseado para sí misma la nominada al Oscar. Gran parte de la culpa la tiene Harry Gilby, el actor protagonista (y debutante) que rompe todos los esquemas esperables para un chico de su edad. Mostrando una fragilidad excepcional, los momentos en que se enfrenta a su propio padre se convierten en todo un tour de force. A destacar de igual manera la tremenda actuación de Patricia Potter, actriz que da vida a la madre de Charlie y que se establece como el gran apoyo emocional de nuestro protagonista. Especialmente emocionantes sus reacciones a cada pequeño paso que da su hija.

Sorprendente también la facilidad y la naturalidad con que se desenvuelve la directora Rebekah Fortune detrás de las cámaras. En la que es su primera película, consigue generar una atmósfera casi mágica en torno al proceso de cambio de Charlie, mostrando una evolución estética y formal que acompaña a la transición emocional del personaje y a todo ese «mundo interior» que poco a poco se va externalizando, de manera elegante y sencilla. Cuando una película, como es el caso de Just Charlie, consigue emocionar a toda una sala de cine, poco más se puede decir de ella. A tus pies, Charlie.

Rueda de prensa de Oro

Sobre las 10:45 pudimos coger el autobús de prensa que nos llevó al Archivo de Indias de Sevilla donde tuvo lugar un photocall y rueda de prensa de la película Oro, con buena parte del reparto protagonista y su director, Agustín Díaz Yanes. Agustín nos comentó que él quería hacer esta propuesta de película, del relato de Arturo Pérez Reverte (con quien dice tener una buena relación y que es fácil trabajar con él), pero que no pretendía aportar nada nuevo a la cinematografía, que el tiempo dirá si, dentro de diez o quince años, Oro aún sigue ahí, que entonces habrán triunfado.

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Bárbara Lennie, rodeada en la rueda de prensa -y en su papel en la película- por un reparto eminentemente masculino, comentó que había pocas mujeres en las expediciones, según la historia, pero que al menos un 10% participaron en la conquista y llegaron a América. Dijo que eran más de lo que parecía, y dice que luego fueron fundamentales en la construcción de las sociedades. El director mencionó, de hecho, que de todos los protagonistas de la película, el personaje de Ana, interpretado por Bárbara, es el único que está un poco modernizado, dice que para su personaje, al contrario que para los demás miembros de la expedición, la selva es un territorio de libertad donde ella encontraba cosas que no encontraba en otros sitios.

Según Agustín, todo lo que vemos en la película, dejando a un lado ya el reparto, es una combinación de tres personas fundamentales, el director de fotografía: Paco Femenía; el director de arte, Javier Fernández; y el compositor Javier Limón. «Eso es todo lo que hace, creo yo, que te metas en una selva claustrofóbica»,  con unas localizaciones, por cierto, buscadas en las Islas Canarias.

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«Fue un rodaje duro, pero necesitábamos esa dureza», comentaba Óscar Jaenada, que mencionó lo que pesaban las espadas que tenían que llevar, pero que era algo necesario para meterse en el personaje y la atmósfera: «me gustaba ver eso, esa desesperación de no poder ni levantar la espada para cortar un cuello cuando es lo que más deseas, ¿no?». Raúl Arévalo coincidió con él y dijo que el vestuario y el maquillaje ayudaban a crear esa incomodidad, «que viviéramos un 0.01% de lo que vivía una expedición similar, toda esa incomodidad ayudaba mucho para los personajes».

Cerca del final los creadores de Oro comentaron que están explorando un territorio nuevo, como esos expedicionarios y que ojalá el público dé su apoyo a la película.

Mi prima Rachel, el juego de la confusión

Con dirección de Roger Michell (Notting Hill, Morning Glory) y protagonizada por Rachel Weisz y Sam Claflin, Mi Prima Rachel es una adaptación de la novela homónima de Daphne Du Maurier.

Philip, nuestro protagonista, quiere venganza. Su primo acaba de morir y él culpa a su mujer, Rachel, una prima un tanto misteriosa…

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La fotografía es oscura, tenue y siempre con tonos apagados, reflejando ese aura de oscuridad que rodea la casa en la que los protagonistas desarrollan su acción. Philip cree que Rachel ha tenido algo que ver en la muerte de su primo Ambrose pero, al instante de conocerla, comienza a cambiar su percepción sobre ella.

Todo lo que tiene que ver con la relación entre ambos personajes y su evolución en el relato es tremendamente predecible, incluso los cambios de actitud y de comportamiento que manifiestan. Pero parece que esté hecho a propósito para dilapidar tu mente en el juego de la confusión, te están engañando para que creas una cosa y la contraria al mismo tiempo. Se dejan situaciones a discernir por el propio espectador, muchas situaciones. Te mastican toda la película y te dejan luego con las ganas del sabor final y con muchas preguntas.

Pero ese es el juego de Rachel al fin y al cabo.

Bright Nights: insuficiente muestra paisajística

Con un padre intentando reconectar con su hijo tras años de ausencia, Bright Nights nos propone una especie de road movie por el norte de Noruega durante el cual se nos permitirá explorar esta relación paternofilial. El problema llega cuando ni los actores ni la dirección están especialmente lúcidos, dejándonos tan solo con una fotografía exquisita, gracias en parte a los maravillosos paisajes del norte de Europa, permitiendo salvar un poco los muebles a esta cinta noruega. Con la sensación de que este viaje podía haber dado muchísimo más de sí, Bright Nights se convierte en otra de las pequeñas decepciones de esta edición.

Insyriated: la necesidad de seguir con vida

Para terminar esta quinta jornada, llegaba desde la pasada edición de la Berlinale, Insyriated, un drama con aires de thriller claustrofóbico que nos sitúa en pleno centro del conflicto sirio, con una madre tratando de mantener a salvo a su familia en un piso asediado por francotiradores. Sin poder salir del lugar y con el constante resonar de bombas y disparos procedentes del exterior del edificio, los personajes no tendrán otra opción que sobrevivir a la situación permaneciendo entre las cuatro paredes de una casa que por momentos se vuelve angustiosamente pequeña.

Con varios niños e incluso un bebé en el grupo protagonista, la cinta se convierte en un alegato al miedo, al dolor y a la rabia proyectadas injustamente sobre vidas inocentes. Insyriated supone la pérdida total de esperanza, reflejando esa incertidumbre de no saber en qué momento puede acabar todo ese sufrimiento. Con la necesidad de protegerse los unos a los otros para tratar de llegar con vida al final de un conflicto que ni siquiera se sabe cuando acabará, la película contiene la que probablemente sea la escena mas dura y dolorosa de lo que llevamos de Festival, creando una sensación de impotencia indescriptible en el espectador, y sacando a relucir el instinto y la necesidad más básica del ser humano: hasta dónde llegar para salvar tu vida y hasta dónde permitir para salvar la de todos aquellos que te rodean.

Es clave en este aspecto Diamand Bou Abboud, actriz que interpreta el papel más emocional de la cinta, viéndose desbordada en cada situación que vive, y con el aliciente y la responsabilidad de tener un bebé en brazos al que proteger. Un auténtico portento que nos regala la actuación más cruda, dolorosa y compleja de esta edición. No muy atrás suya queda Hiam Abbass en su papel de madre, con toda la frialdad y serenidad necesarias para hacer frente a un conflicto de estas características. Formalmente, Philippe Van Leeuw consigue que Insyriated nos introduzca de lleno en esa tensión asfixiante gracias a una fotografía tan incómoda como la propia situación que viven los protagonistas, y una elección de planos cerrados en las escenas más dramáticas que no hacen sino aumentar la propia claustrofobia generada por la incapacidad de abandonar esas cuatro paredes.

Con alguna de las cintas más esperadas aún por aparecer y competir por el Premio del Público en la sección EFA, Insyriated se coloca a la cabeza del Festival de Cine Europeo de Sevilla, convirtiéndose en una de las películas imprescindibles de esta decimocuarta edición. Nunca el deseo de supervivencia dolió tanto al espectador.

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