Manu Leguineche

Ángel Leguineche Bollar (1941 – 2014), más conocido como Manu Leguineche para el mundo del periodismo, fue un maestro en su profesión, admirado y querido por todo aquel que le conocía. Aunque nació en Arrazua (Vizcaya), con los años se convirtió en hijo adoptivo de Castilla la Mancha al elegir Brihuega como lugar donde refugiarse hasta que su enfermedad acabó arrebatándole la vida.

Leguineche convirtió el periodismo en una forma de vida. Sus inicios en este oficio se sitúan en el semanario Gran Vía de Bilbao. A esto le siguieron otros trabajos como el que realizó en el diario Madrid, en el que cubrió la Guerra de Vietnam siendo uno de sus primeros movimientos como corresponsal de guerra. Posteriormente le veríamos como periodista en Televisión Española y en el periódico El norte de Castilla, en el que tuvo como director a Miguel Delibes.

Su carrera profesional está marcada por la dirección y la fundación de varias agencias de comunicación. Entre 1970 y 1982 dirigió la Agencia Colpisa, siendo también uno de sus fundadores. Un año después puso en marcha la Agencia LID, que acabaría abandonando siete años después. Finalmente creó la Agencia Fax Press, aunque en 2001 terminó vendiéndola al Grupo Intereconomía.

Sus primeras aventuras

Con tan solo veintitrés años, un joven Leguineche se acabó uniendo a la idea de un grupo de norteamericanos con el sueño de realizar una expedición que suponía recorrer el mundo en un todoterreno. El viaje se inició con la idea de superar la marca de 33.790 km en coche y, no solo lo consiguieron, sino que Leguineche se acabó encontrando con la pasión de cubrir acontecimientos bélicos. La aventura le permitió salir de la situación que se vivía en España en los sesenta y daría comienzo a la forma de vida que adoptaría más tarde como corresponsal de guerra. Esta primera aventura que recibió el nombre de Trans World Record Expedition comenzó en el Norte de África en abril del sesenta y cuatro. Durante el viaje, Leguineche estuvo acompañado por tres periodistas de Estados Unidos, Harold Stevens, Albert Podell y Woodrow Stans, y un fotógrafo suizo, Willy Mettler.

Leguineche plasmó todo lo que vivió durante la expedición años más tarde de que se realizara en un libro que tituló: El camino más corto. En la novela, que se publicó por primera vez en el setenta y ocho, el periodista nos cuenta cómo el viaje le hizo toparse de bruces con el peligro y la muerte. Durante los dos años en los que se llevó a cabo la expedición, treinta y cinco países se encontraban en guerra estando veintinueve de ellos dentro de la ruta planificada para la Trans World Record Expedition. Entre la India y Pakistán les pilló el estallido de la guerra, lo que le llevo a estar a punto de ser fusilado mientras se encontraban en una aldea invadida por el terror.

Su vida como periodista de guerra

El periodista comenzó El camino más corto con una cita del filósofo Hermann Keyserling: “El camino más corto para encontrarse a sí mismo da la vuelta al mundo”. Esta filosofía le acompañó a lo largo de toda su vida profesional impulsándole a todos los conflictos que acechaban en el mundo para narrarlos en crónicas y así conseguir que la gente estuviera informada de las guerras que había más allá de las fronteras.

Cuando se encontraban en Australia a punto de embarcar hacia Estados Unidos durante la Trans World Record Expedition, Manu Leguineche recibió la propuesta de cubrir la Guerra de Vietnam para el diario Madrid. Esta guerra se convirtió en la primera de todas las que le quedaban por cubrir a lo largo de los años. El periodista informó sobre los conflictos bélicos del Líbano, las Maldivas, Chipre, Marruecos, Bangladesh o Camboya entre otros. En los últimos años de la década de los setenta cubrió la caída de Samoza en Nicaragua, la de Sha en Persia y la de Macías en Guinea Ecuatorial. Leguineche escribió crónicas sobre el golpe de estado fallido que se dio en la URSS entre 1989 y 1991. Este último trabajo es uno de los muchos que ha recibido un reconocimiento, siendo galardonado con el Premio Ortega y Gasset del periodismo.

Manu Leguineche

El periodista de guerra como escritor

Como dijo una vez la periodista Rosa María Calaf sobre Manu Leguineche: «Encontró una senda entre el periodismo y la literatura que transitaba como nadie´´, y es que el periodista escribió más de cuarenta libros a lo largo de su vida. En ellos trasmitió al mundo las emociones y los sentimientos que vivía en cada uno de sus viajes haciendo que el lector pudiera sentir que estaba en su piel. En sus libros habló sobre las guerras que cubrió en el siglo XX a través de diferentes personajes. La mayoría de sus relatos tuvieron un gran éxito en su momento, haciendo que en la actualidad se estén reeditando. Entre algunas de sus obras se encuentra La Revolución rota en la que habló sobre el estallido de una revolución que se produjo en Portugal en el setenta y cuatro, hecho que acabó fracasando.

La tribu

Guinea Ecuatorial fue uno de los destinos de Manu Leguineche, y no pudo evitar escribir La tribu, libro en el que narró la caída del dictador Francisco Macías Nguema. El escritor fue uno de los periodistas que cubrió en Malabo el golpe de Obiang contra Macías. Leguineche veía necesario que la gente conociera la historia de lo que en su día fue una colonia española. Sin embargo, este libro no contaba únicamente la historia de una caída dictatorial, sino que con él pretendió mostrar al lector la labor de los reporteros en ese momento y en esas situaciones en las que no podían recurrir a la redacción y, por tanto, se veía necesario el uso del mítico cuaderno lleno de notas y datos que aparecerían posteriormente en sus crónicas. La tribu acabó convirtiéndose en la denominación de todos los reporteros de guerra que, junto a Leguineche, encontraron su felicidad viajando y cubriendo diversos acontecimientos.

Saliendo de aquellos libros de guerras y viajes contados a través de sus personajes, en el año 2007 el periodista escribió El club de los faltos de cariño, tratándose de un libro bibliográfico. A raíz de textos breves, el escritor hará un repaso por su vida. No habló solamente de sus viajes, sino que también escribió sobre personas, experiencias, lugares, política y sueños.

Se cumple un año más desde que el maestro nos dejó

El que fue uno de los maestros del periodismo contemporáneo español, nos dejaba en 2014 a causa de una enfermedad que en sus últimos años acabo dejándole sin habla y sin movilidad. La vida acababa para una persona que no dejó pasar una guerra en vano. Un periodista con el que todo periódico soñaba. Un escritor y soñador que acabó teniendo su reconocimiento en premios como el Premio Nacional de Periodismo o el Premio Cirilo Rodríguez. Una persona que acabó interesándose por las vidas anónimas de los habitantes de Brihuega más que de todo lo que se tramaba entre los altos mandos. Esto le llevó a adoptar la Alcarria como lugar donde pasar sus últimos años alejado de la ciudad y con la felicidad del recuerdo.

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