Seguir trabajando con más de 70 años es todo un reto. Dirigir una película con casi 90, como ha hecho Clint Eastwood con 15:17 Tren a París merece una ovación. Hacer cine de calidad ya es una cosa muy distinta.

15:17 Tren a París nos narra el trasfondo detrás de los tres norteamericanos que intervinieron en el intento de atentado terrorista en el tren Thalys de camino a París, perpetrado por un ciudadano marroquí armado con un rifle automático. La historia se centra en la juventud de Spencer Stone, que junto a Alek y Anthony formaban una pandilla rebelde en la escuela. Tanto Spencer como Alek soñaban desde pequeños con alistarse en el ejército, pero Stone, a diferencia de su amigo, parecía encontrar más dificultades en su entrenamiento. Cuando los tres amigos decidieron juntarse de nuevo y hacer un viaje por Europa, se encontraron con una situación donde demostrar su heroísmo.

15:17 Tren a París Cartel - Clint Eastwood

15:17 Tren a París, si sólo fuera el montaje…

(Spoilers de un hecho real de 2015, pero spoilers al fin y al cabo)

15:17 Tren a París arranca con una secuencia de los tres jóvenes disfrutando de un paseo en descapotable por lo que parece Washington. Una narración en voz en off de Anthony nos hace pensar que va a ser el protagonista de la historia. No sólo el tercer amigo es el que menos importancia tiene en la historia sino que no se vuelve a utilizar el recurso del narrador omnisciente. En un momento, la trama nos traslada a la infancia de los personajes haciendo un esfuerzo tan torpe como intenso de demostrar que los chicos han nacido para ser soldados. Rápidamente el discurso pro-américa se impone a un discurso religioso sin demasiado sentido dentro de la película (que nos deja unas hilarantes frases como “Mi Dios es mejor que el tuyo” o “El niño debería vivir con su padre. Nos lo ha dicho Dios“). En este punto ya vamos sospechando que los diálogos torpes y las situaciones exageradas no son un fallo puntual.

No estoy seguro si alguna vez han otorgado el Razzie al peor montaje pero si no es así deberían crearlo para esta película. La edición la firma incomprensiblemente Tom Stern, más conocido como cámara e iluminación. La historia de 15:17 Tren a París avanza de una forma inconexa e incoherente, llevando a los personajes de un lado a otro sin explicación alguna o con recursos de cine amateur. El propio de Spencer, personaje obsesionado con ser parte del ejército, en una escena le comunican que es expulsado para en la siguiente ya formar parte de los reservistas. La sensación de confusión se mantiene durante toda la película, haciéndonos pensar que por qué el director nos está contando esto mientras miras el reloj, hasta que finalmente te das cuenta que la secuencia del tren apenas dura unos 5 minutos.

Aunque el atentado real tuvo lugar en 2015, es muy posible que para aquellos fuera de Francia o Estados Unidos, las caras de los héroes de la historia sean desconocidas. No pude sino levantar una ceja cuando los dos amigos de la escuela pasan a convertirse en dos jóvenes muy musculados hasta que entendía que eran los propios protagonistas de la historia real detrás de la película. Cuesta mucho pensar qué fue lo que llevó a Clint Eastwood, director de filmes ganadores de Óscar como Million Dollar Baby, Cartas desde Iwo Jima o El Francotirador, a hacer esta película. O a hacerla así al menos.

Dirección: Clint Eastwood
Reparto: Spencer Stone, Anthony Sadler, Alek Skarlatos, Judy Greer, Jenna Fischer

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