La alumna perfecta de OT se llama Miriam

En la final de Operación Triunfo vimos a Miriam brillar sobre el escenario pero también fuera de él. Aunque acabó en tercera posición por detrás de Amaia y Aitana, ella misma reconoció haber logrado uno de los objetivos más importantes de su vida y estar del todo satisfecha con lo conseguido. Desde el comienzo de la noche vimos sobre el escenario a una artista de los pies a la cabeza, con una seguridad implacable como siempre y esos nervios de acero que la llevaron hasta el final.

Por otra parte, fuera del escenario vimos a una Miriam distinta a lo que venía siendo desde el principio del concurso. La gallega no pudo aguantar los sentimientos que llevaba tanto tiempo aguantando y dejó de mostrar esa fachada dura y puede que hasta fría tras la que se refugiaba. La vimos emocionarse y vivir toda la gala de un modo precioso (sólo hace falta ver el discurso que se marcó mientras se intentaban arreglar los problemas de sonido que sufrió la gala). Sin embargo, supo separar una cosa de la otra perfectamente, fue subirse al escenario las dos veces y volvimos a tener a esa “alumna perfecta”, a esa chica en mejora constante que llegó a lo más alto en el momento más indicado y estuvo ahí hasta el final.

Quizás fuera, de las tres últimas finalistas, la que más dio la sorpresa al dejar fuera a Alfred, que era otro de los favoritos para la lucha final. Desde luego, esto sería sorpresa para cualquiera que no viera la gala o bien tuviera ya a su favorito escogido, porque lo visto sobre el escenario con la primera actuación de Miriam con No te pude retener, esta luchadora demostró a cualquiera por qué merecía estar entre las tres mejores.

No pudo llevarse el premio del concurso a casa, pero consiguió llevarse otro mucho más importante, el de haber sido capaz de ir superándose poco a poco y acabar siendo una de las mejores voces y con un futuro brillante por delante.

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