Rumbo a los Óscar, Déjame Salir

Continuamos en esta segunda entrega nuestro repaso a las 9 nominadas en la categoría de Mejor Película para la próxima edición de los Óscar. En esta ocasión nos enfrentamos a Déjame Salir (Get Out), la ópera prima como director de Jordan Peele, cómico y actor conocido principalmente por Key & Peele, una serie basada en sketches emitida en Estados Unidos por el canal Comedy Central. ¡Comenzamos!

Con el complicado objetivo de construir una crítica mordaz al racismo a la vez que no alejarse demasiado de los cánones clásicos del terror, Jordan Peele decide narrarnos la historia de Chris (Daniel Kaluuya), a quien parece haberle llegado el momento de conocer a sus suegros. La intriga, la inseguridad y todo lo que posteriormente se irá desarrollando llega cuando Chris parece ser el primer novio negro de Rose (Allison Williams), una chica que ha sido criada en una familia totalmente blanca, pero en cuya casa hay, irónicamente, dos criados negros, a pesar de que como bien dice y no se cansa de repetir su padre, ellos no son racistas. «Yo hubiera votado a Obama en unas terceras elecciones» llega a pronunciar como excusa para mostrar su tolerancia. Una frase que al igual que la propia premisa de conocer a tus suegros, encajaría perfectamente en una comedia. Aquí nace el mayor mérito de Déjame Salir: construir todo un espacio de puro terror e imprevisibilidad en el ámbito naturalista de una casa de campo que luce tan acogedora como opuesta a la común «cabaña en el bosque» a la que nos tiene acostumbrado este género cinematográfico.

En el debut de Jordan Peele, el terror no proviene de un ambiente opresivo, oscuro o ni siquiera hostil, sino de las propias personas que envuelven la estancia del protagonista en un aparente pero incómodo aire de tranquilidad. A esto ayudarán desde la madre (Catherine Keener), empeñada en curar la adicción al tabaco del protagonista con sesiones de hipnosis, hasta personajes como el mencionado padre (Bradley Whitford) seguidor de Obama, o el violento e imprevisible hermano de la chica (Caleb Landry Jones). Brillantes serán también todas y cada una de las apariciones de Georgina (Betty Gabriel), la criada negra de la familia; y el amigo del protagonista (Lil Rel Howery), todo un alivio cómico a la creciente tensión de la película, al más puro estilo del mítico conductor de limusina en Die Hard (La Jungla de Cristal).

dejame salir

Hay que ser muy valiente para, en tu primera película y con el aroma a intolerancia que sobrevuela Estados Unidos en estos últimos años, atacar y reflejar de manera tan visceral un tema tan polémico, crudo y actual como el racismo arraigado en las clases más altas de la sociedad norteamericana. Jordan Peele pasa la prueba con sobresaliente, atreviéndose además a mezclar y experimentar con secuencias de suspense, otras de thriller psicológico y hasta un clímax final de puro survival. Mención aparte a esos destellos de ciencia ficción inspirados visualmente en Under the Skin, la joya británica de Jonathan Glazer y Scarlett Johansson.

En cuanto a lo técnico, la película aprovecha hasta el último céntimo de su ajustado presupuesto, algo a lo que ya parecen acostumbradas estas últimas cintas de terror fabricadas con un bajísimo coste y que, sin embargo, consiguen reventar la taquilla cada año. Concretamente, Déjame Salir acumula más de 250 millones a fecha de hoy, cifra que en comparación con sus casi cinco millones de presupuesto, son todo un logro. Ésta es una de sus grandes bazas de cara a los Óscar: de las 9 nominadas, tan sólo Dunkerque la supera en cuanto a recaudación en Estados Unidos, habiendo costado sin embargo 20 veces lo que Déjame Salir. Pocas películas habrán hecho felices a tantos bolsillos en Hollywood, y eso, a la hora de votar, puede regalarle algún que otro voto indeciso.

Llama la atención, como citamos antes, la propuesta tan naturalista que desarrollan el director y su director de fotografía (Toby Oliver), optando por mucha iluminación natural en los momentos iniciales, progresando poco a poco hasta la oscuridad que impregna el último tercio de la película. Ni rastro aquí de esas siluetas casi fantasmagóricas tan propias del género. Todo se ve, con más o menos luz, pero con total nitidez, lo que es muy de agradecer.

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Si algo consigue brillar en Déjame Salir son el guion y sus protagonistas. El propio Jordan Peele se encarga de regalar a sus dos actores principales un texto maravilloso en su ironía y sátira, mordaz con cada uno de los prejuicios que retrata e implacable con el racismo que cuece toda la tensión de la película. Éste es uno de esos guiones que ganan en cada uno de sus giros, rompiendo cada expectativa que el espectador pueda haberse creado. La gran sorpresa no es otra que Daniel Kaluuya, protagonista por completo de la película y cuya magnética presencia le ha terminado valiendo una nominación al Óscar. Su aventura quedará para la historia como una de las visitas familiares más sufridas del cine reciente. Acompañándolo aparece una Allison Williams, más encantadora que nunca y completamente alejada de la indecisa y para muchos desesperante Marnie, rol televisivo que le diese la fama en Girls de Lena Dunham.

Una cinta que rebosa rabia y desprecio de la manera más sutil y elegante posible, vistiendo de sátira al racismo y el clasismo norteamericano, desde el más básico y categórico hasta ése que va disfrazado de envidia y falsa adoración. Si el terror se nutre de sustos, Déjame Salir lo hace de todas nuestras diferencias y similitudes. El miedo entendido como unas bases tan arraigadas en nuestra sociedad que resulta casi imposible escapar de ellas. Pocos géneros pueden presumir de tener tanta vida como el terror. En manos de Jordan Peele, además, podrá presumir de significado y conciencia social. Hay luz al final de la calle.

Opciones en los Óscar:

Opciones reales: Mejor Guion Original.

Posibles sorpresas: Mejor Película.

Total de nominaciones: 4 – Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor y Mejor Guion Original.

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