Tomb Raider, adaptarse Y sobrevivir

Lara Croft ha vuelto. Desde su primera aparición en pantallas de ordenador hace 22 años, y con casi una quincena de videojuegos con ella como protagonista, la joven aventurera ha vuelto a la gran pantalla. Y sí, ha vuelto porque no es la primera vez que también se embarca en el reto del cine: Nada más y nada menos que Angelina Jolie se ocupó en su momento (2001 y 2003) de encarnar a la exploradora británica, en un papel que le vino como anillo al dedo. Lo único que no cuajó fue la crítica, qué pasó bastante desapercibida, aunque no frenó una recaudación abismal -secuela incluida- que acabó consagrando el personaje como un icono tanto en el mundo de los videojuegos como en el del cine.

Pero los tiempos cambian, y el primer modelo de Lara -aquel tristemente recordado por su pecho, exagerado y con mitos detrás como el de un fallo de programación o un agrandamiento necesario para su distinción dentro del mundo píxel- necesitaba renovarse. Por eso llegó en 2013 una Lara joven, inexperta, dispuesta a aprender a base de golpes pero, sobretodo, con el peso del apellido Croft -en todos los sentidos- llegó en forma de reboot del juego. Esta nueva versión necesitaba llegar al cine, pero, ¿quién se atrevería a retomarla? Pues, básicamente -y después de ver el reboot no cabe duda que debía ser ella-, la gran Alicia Vikander.

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Una Croft contemporánea

La trama trae consigo la leyenda de Himiko, la diosa que traerá la muerte a la Tierra, y la isla que alberga su cuerpo. Richard Croft, un empresario de éxito, estaba investigándola cuando desapareció. Su hija, una joven de 21 años que vive por su cuenta en Londres se negará a asumir su muerte incluso 7 años después de su partida, por lo que se embarcará en una aventura para encontrarle en la que, a su vez, se topará con una organización que quiere descubrir el secreto de la diosa japonesa para su propio beneficio. La joven deberá descubrir el paradero de su padre, el secreto de la organización enemiga y sobretodo, la importancia de su identidad: Lara Croft.
Roar Uthaug firma esta cinta con un trabajo prácticamente puesto en bandeja -esta Croft es, afortunadamente, un calco de la de 2013-, aunque nada fácil. De alguna u otra manera, Tomb Raider recoge el testigo a Wonder Woman, aunque la supera con creces. Esta película se proclama como una de aventuras y acción. Nada más. Sin clichés, sin tópicos, sin sexismo: Una guerrera buscando su propia salvación, que toma las riendas de su propio destino y lo afronta, no sin antes luchar por el que realmente quiere. Uthaug nos trae una cinta fresca, que derrocha acción desde los primeros minutos, y muestra a una heroína de los pies a la cabeza.
Por ello, si hay algo que queda claro es que Alicia Vikander es totalmente indispensable. La actriz sueca sabe plasmar a la perfección la construcción de la exploradora, y como se va forjando a base de golpes. Muestra una Croft real, adaptada a nuestro tiempo y con sus metas bien marcadas -hay que destacar las escenas urbanas de la protagonista por Londres y la ausencia de trama amorosa en la película-, a la que no le importa cuanto tenga que superar  para pasarse la partida, y nunca mejor dicho.
En definitiva, Tomb Raider se ha actualizado, y ha sabido como hacerlo. Si bien la segunda parte de la película puede hacerse pesada para algunos, para los amantes del juego será una delicia que recurre directamente a los puzzles que sus mejores fans tanto aprecian entre pelea y pelea. Roar Uthaug y Alicia Vikander han construido algo necesario, de calidad y que debería trascender y hacer crecer el icono que supone el fenómeno. Porque Lara Croft ha vuelto. Y de qué manera.
Director: Roar Uthaug
Reparto: Alicia Vikander, Daniel Wu, Dominic West, Walton Goggins, Kristin Scott Thomas, Alexandre Willaume, Adrian Collins, Hannah John-Kamen, Nick Frost.

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