Ana Fernández: «Un personaje te hace sentir responsable de hacerle creíble»

Moobys fue invitado en exclusiva al rodaje de @buelos, nunca es tarde para emprender, la ópera prima de Santiago Requejo en la que se demostrará que la edad no es un límite para seguir soñando. Tuvimos la oportunidad de hablar con Ana Fernández, una actriz consolidada que ha trabajado con directores de la talla de José Luis GarciPedro Almodóvar, o incluso más recientemente con Paula Ortiz. Cuenta, además, con un Premio Goya a Actriz Revelación por Solas (1999).

Moobys: ¿Qué papel interpretas en la película? ¿Cómo te lo has preparado?

Ana Fernández: Soy una profesora de mediana edad que ya es abuela, ¡con tres nietos! (risas) Y que está casada con el personaje protagonista, Isidro (Carlos Iglesias), un hombre que lleva en paro bastante tiempo. Esta situación hace sufrir a mi personaje, porque es una mujer muy activa y positiva que siempre ha vivido bien junto a su marido en un matrimonio basado en el respeto y en el amor, pero que está decayendo por la situación de su esposo. La preparación vino a través de las notas del director, que muestra a una mujer fuerte, que, rodeada de gente joven, siempre mantiene la cabeza activa.

Ana Fernández
Ana Fernández siendo entrevistada por el equipo de Moobys.

M: Y, con lo necesarios que son este tipo de personajes, con la reivindicación en el cine que estamos viviendo, ¿sientes responsabilidad de interpretar este tipo de papeles?

AF: Sí, bueno, un personaje siempre te hace sentir responsable de hacerle creíble. En este caso, con lo que estás comentando de que las mujeres estamos sintiendo con más fuerza que antes el hecho de que hay que se fuerte, hay que unirse, hay que seguir con la lucha por la igualdad. Ella es una mujer independiente, ha creado por sí misma su carrera mientras llevaba la casa, y, a su vez, forma una pareja con Isidro bastante equilibrada.

Responsabilidad con un personaje hay siempre, y, en este caso, al ser un personaje de reparto y tener menos tiempo de metraje, el reto está en contar en menos tiempo lo que transmite esta mujer, y conseguir que no sólo sea el apoyo del protagonista. Creo que está muy bien escrita, y lo estoy disfrutando muchísimo.

M: ¿Cómo es trabajar con Carlos Iglesias? Y, sobre todo, ¿cómo es trabajar con Santiago Requejo en su primera película?

AF: Tenía muchas ganas de trabajar con Carlos iglesias, me gusta mucho como actor y también como director. Fue una de las cosas que, cuando se puso en contacto conmigo el ‘dire’ y me dijo que iba a interpretar a mi marido, fue un aliciente para primero leer el guión y luego, bueno… Realmente yo ya había dicho que sí prácticamente (risas). En una película en la que está Ramón Barea, Roberto Álvarez y Mercedes Sampietro es un gustazo trabajar. Más específicamente, Carlos, es un compañero estupendo, me río mucho con él. Es muy divertido y sabe mucho, tiene un análisis y una visión de conjunto que le da su experiencia como director. Es fantástico ver como continuamente está aportando.

El ‘dire’, como ya he dicho antes, está escuchando siempre y eligiendo lo que él quiere contar, que es lo que debe hacer un director, decidir lo que ‘te compra’ o lo que ‘no te compra’ a ti como actriz o actor. Tiene un talante, una manera de pedir y de hacer las cosas de un auténtico profesional maduro. No parece su primera película en absoluto.

M: La película tiene un claro mensaje ‘emprendedor’, ¿qué emprenderías tú más allá de la interpretación?

AF: Pues, curiosamente, este último año he sido emprendedora de la actuación, porque el meterme a producir ha sido un paso adelante. Necesitaba hacer e ilusionarme, así que la emprendedora que llevo dentro ha optado ya por la interpretación (risas).

Pero, por otro lado, si no fuese la interpretación, a mí me gusta mucho lo manual, así que probablemente abriría un pequeño negocio que aglutinara el arte con un buen café que invitara a charla y si pudiera ser un espacio donde hubiese encuentros literarios y culturales, una mezcla de arte y cultura, un multiespacio. Aunque creo que se quedaría en un puestecito en un rastro intentando vender lo que hiciera yo para empezar (risas). Aunque, bueno, los emprendedores tienen que tener una buena capacidad para soñar e ilusionarse, así que soy una buena emprendedora porque, de la nada, ¡fíjate lo que te he montado! (más risas).

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here