[Videojuegos] Silent Hill 2: El miedo a uno mismo

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Diecisiete años después de su lanzamiento, Silent Hill 2 sigue dando de qué hablar. Repasamos la obra maestra del Team Silent.

(Este artículo da por hecho que has jugado a Silent Hill 2, por lo que habla de él con SPOILERS)

El género de survival horror ha ido evolucionando y modificándose a lo largo de los años. Si bien su auge ocurrió en la segunda mitad de los años noventa, con títulos como Resident Evil (que definió el género y cuya influencia en la industria del videojuego es inmensa) o Silent Hill, el género ha sabido reinventarse en los últimos años con propuestas tan interesantes como OutlastThe Evil Within Dead Space, que aportaron nuevos enfoques al género y triunfaron entre las nuevas generaciones de jugadores.

Por otro lado, las sagas que hicieron triunfar al género en su auge han seguido caminos muy diferentes entre sí. Mientras que Resident Evil superó el bache que supusieron Resident Evil 56 (que eliminaron por completo la esencia de survival horror de la franquicia para entregar dos videojuegos totalmente orientados a la acción) con el maravilloso Resident Evil 7 (mención especial a los Revelations, que oscilaron entre la acción y el terror), Silent Hill no ha tenido la misma suerte.

Silent Hill 2

La saga Silent Hill hoy en día y el maltrato de Konami

Tras Silent Hill 4: The Room, el Team Silent, equipo creativo detrás de las cuatro entregas originales, se disolvió, dejando a Konami con un gigante del survival horror entre manos y que pedía a gritos sumar nuevas entregas a su catálogo. Konami pasó los años siguientes a The Room llevando a la saga por derroteros de dudosa calidad, con videojuegos más o menos aceptados (Silent Hill: Origins) y otros directamente aborrecidos por los seguidores de la saga, como fue el caso de Silent Hill: Homecoming.

La saga pareció revivir cuando Konami anunció que el icónico desarrollador de videojuegos Hideo Kojima, responsable de la saga Metal Gear Solid, se encontraba desarrollando una nueva entrega de esta serie de videojuegos de terror con la ayuda de Guillermo del Toro y Norman Reedus. Las expectativas de los fans se dispararon por los aires gracias a P.T., aquella legendaria demo jugable que llevaba al jugador a través de un bucle en el que la inquietud y el sentir que algo te acecha constantemente eran los elementos principales. Todo parecía volver a marchar bien para Silent Hill, con una nueva entrega (Silent Hills) en desarrollo con una de las mentes más brillantes del mundo de los videojuegos a la cabeza del proyecto.

Silent Hill 2

Y sin embargo… Konami se comportó como se comporta Konami, y cancelaron Silent Hills después de que Kojima abandonase la empresa tras negarse a entregar su motor gráfico. La demo P.T. fue eliminada de cualquier catálogo de descarga, y el proyecto fue enterrado. Hace poco, un fan ha estado trabajando en un remake de P.T., pero Konami ha forzado al autor a abandonar el proyecto por cuestiones legales.

Y sin embargo… Konami se comportó como se comporta Konami, y cancelaron Silent Hills

Pero, pese a los garrafales errores que Konami ha cometido con respecto a la saga, y aunque ahora la maltraten convirtiéndola en un producto de máquinas tragaperras japonesas, es innegable que la decisión tomada por Konami hace 20 años de reunir a un equipo de creativos (los conocidos como Team Silent) y ponerles a cargo del primer Silent Hill fue, seguramente, la mejor decisión que la empresa ha tomado en vida. Gracias al Team Silent hemos tenido el clásico Silent Hill, el maravilloso Silent Hill 3, el polémico pero único Silent Hill 4: The Room (que me encuentro jugando actualmente), y la obra maestra que nos ocupa hoy: Silent Hill 2.

Silent Hill 2

Silent Hill 2, la perfección de la fórmula

Ay, Silent Hill 2. Ese juego que, a sus 17 años, sigue dando de qué hablar entre fans de la saga y de la industria del videojuego en general. Una obra maestra sin parangón, digna de un constante estudio y análisis sobre su historia y simbolismo.

En el año 99, Konami ofrecía un terror más maduro que Resident Evil, la competencia directa

Pongámonos en situación: corría el año 2001. Konami había deleitado a los fans del recién nacido survival horror con Silent Hill, lanzado en 1999 y que ofrecía una experiencia de terror alejada de Resident Evil, aportando un videojuego de corte más psicológico y «maduro» que la competencia de Capcom. La obra había conseguido agrupar a un considerable nicho de seguidores que esperaban con ansias cualquier tipo de continuación o novedad sobre la historia de Harry Mason y el misterioso culto de Silent Hill. Y entonces, Silent Hill 2 llegó.

Silent Hill 2 no es el tipo de secuela que cualquiera esperaría. No sigue la historia de Harry Mason, y ni siquiera continúa de alguna forma la trama principal sobre el culto, el demonio Samael y todo lo que pudimos ver en la primera entrega. En su lugar, el Team Silent decidió que esta segunda entrega ofreciese una historia completamente nueva, y de corte muchísimo más personal y profundo que su antecesora.

De esta forma, el videojuego nos presenta a James Sunderland, un hombre que llega al pueblo de Silent Hill tras recibir una carta de su mujer, que falleció hace 3 años. Alertado por la misteriosa carta, y con la esperanza de encontrar a su mujer en el pueblo, James comienza un viaje que le llevará a las entrañas del miedo y a enfrentar a sus propios demonios.

La premisa puede sonar algo típica, pero es más que evidente que, si Silent Hill 2 ha ostentado durante tantos años el título de mejor videojuego de terror, es por algún motivo. El juego, lejos de ser una parafernalia sobre espíritus y demonios (lo que cualquiera que desconozca la saga puede imaginar al escuchar «Silent Hill»), es un viaje al interior de su protagonista, James Sunderland, y un magnífico estudio sobre la culpa, el remordimiento, el miedo a uno mismo y el perdón.

Un viaje hacia el infierno interior

Y esto es algo que se explora, principalmente, a través del propio James: a lo largo del juego se tantea la posibilidad de que James odiase a su difunta mujer, Mary. Es un tema recurrente a medida que la historia avanza; es acusado de ello por varios personajes (Maria, Laura, incluso Angela llega a insinuarlo) e, inevitablemente, el jugador no puede evitar preguntarse el por qué de tales afirmaciones. Sin embargo, no es algo que podamos negar en rotundo cada vez que alguno de los personajes se lo recuerda a James; el viudo actúa como si, muy en el fondo, supiese que sí odiaba a Mary. O quizá no fuese eso…

Con afirmaciones del estilo, entre muchas otras cosas (como que James sea constantemente perseguido por el monstruoso Pyramid Head, verdugo de pecados, o que su compañera de viaje sea una mujer prácticamente idéntica a su esposa fallecida), Silent Hill 2 va entregando al jugador distintas piezas de un puzzle que parece no encajar al principio, pero que más adelante cobrará un significado terrible.

Silent Hill 2
«Si realmente quieres ver a Mary, deberías morir. Pero tu irías a un lugar distinto al de Mary.»

Todo el simbolismo lanzado a lo largo del juego se entiende cuando Silent Hill 2 lanza la revelación más terrible que podríamos imaginar: James mató a su enferma esposa. Quizá fuese para librarla de su terrible e incurable enfermedad, o quizá fuese porque sentía que Mary le había arruinado la vida. De repente, aún así, todo cobra sentido. Cada monstruo, cada escenario, cada personaje se convierte en una parte de la personalidad, de la culpa de James. Pyramid Head le persigue durante todo el juego como recordatorio de la enorme culpabilidad que James sentía por haber asesinado a Mary, incluso aunque él lo negase – consciente o inconscientemente. Maria, la doble de Mary, es la proyección de lo que James quería que su mujer fuese: una versión más sexy, más lanzada, más segura de sí misma. Los monstruos de Silent Hill, que parecen estar sexualizados, no son más que la representación física del deseo sexual reprimido de James después de que su esposa cayese enferma. Laura es la pureza que James jamás tuvo, y que quizá formase parte de Mary. Todo es una enorme pesadilla personificada para recordar a James su crimen, sus demonios y todo lo que le tortura desde que su mujer enfermó. El infierno que supone Silent Hill es, para él, un purgatorio.

Pero James no es el único en obtener un rico trasfondo en Silent Hill 2; otros dos personajes, en concreto Angela y Eddie, también poseen una trama personal llena de simbolismos y significado.

Enormes secundarios con grandes trasfondos

Por un lado, tenemos a Angela, a quien nos presentan al inicio del juego como una persona un tanto extraña. James la conoce en el cementerio, y ella se muestra como una persona asustada, paranoica e inquieta. Habla sobre su madre, dice que ha venido a verla a Silent Hill, pero a penas podemos entender nada de lo que sale a través de su boca. Pero el juego avanza, y comenzamos a comprender cosas.

La batalla contra Abstract Daddy nos revela que Angela fue abusada por su padre y su hermano cuando era pequeña, y que les asesinó como venganza por el atroz crimen cometido contra su persona. Los abusos cometidos por parte de su padre y su hermano hacia ella son representados mediante la monstruosidad que la acecha en la habitación en la que enfrentamos al boss anteriormente mencionado, y es algo que podemos intuir continuamente gracias a algunas de sus frases durante el juego y a su personalidad traumatizada. Angela puede pasar de ser una persona inquieta y desconfiada, a alguien ausente y de tendencias suicidas; y su trasfondo explica por qué.

Eddie representa la pérdida total de cordura, el sentimiento de ira y venganza más puro.

Por otro lado tenemos a Eddie, quien, además de tener un arco personal muy interesante, también puede servir como representación de otro aspecto de la personalidad de James. Eddie es un hombre atormentado por las burlas sufridas debido a su peso durante toda su vida. Durante el juego, vemos cómo pasa de ser una persona algo reservada y simpática a un auténtico maníaco homicida, que incluso llega a atentar contra la vida de James en algún punto del juego.

Eddie representa la pérdida total de cordura, el sentimiento de ira y venganza más puro. Y quizá, solo quizá, también represente esa pérdida de cordura que James va sufriendo progresivamente y que podría deberse al asesinato de Mary. Solo que, a diferencia de Eddie, James consigue, al final del juego, redimirse de su crimen… de una forma u otra (dependerá de cualquiera de los finales del juego).

Todo en Silent Hill 2 es un enorme rompecabezas que el jugador va armando poco a poco, a medida que la historia y los personajes son explorados. Es una historia de culpabilidad, de remordimientos, de demonios internos, de redención y de perdón. Y es muy, muy difícil hablar de él sin acabar debatiendo durante horas. Por ello, mi consejo es el siguiente: si nunca habéis jugado a Silent Hill 2, ya sea por circunstancias de la vida o por la edad (mi caso), ahora es un excelente momento para hacerlo. Si ya lo habéis jugado, volved a hacerlo, ya que seguramente saquéis nuevos significados de sus entrañas. Pero sobre todo hablad, hablad de él, hablad de Silent Hill 2 cuanto podáis, porque una obra tan completa y compleja merece ser analizada hasta en el más mínimo de los detalles.

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