Se estrenó el 17 de agosto en la taquilla española

Con el escocés más codiciado del mundo desde que se dio a conocer en Outlander como reclamo, la directora Susanna Fogel ha estrenado El espía que me plantó, una comedia de acción sobre espías donde se invierten los papeles y las chicas son guerreras y los chicos meros acompañantes en sus aventuras.

Gillian Anderson como directora de la CIA, la «Beyoncé» del Gobierno.

El espía que me plantó, título que recuerda inevitablemente a la película de James Bond La espía que me amó y los chistes de Austin Powers al respecto, la película nos presenta a Audrey (Mila Kunis) y Morgan (Kate McKinnon), dos amigas que viven juntas en Los Ángeles y que de repente se ven involucradas en una trama de espionaje internacional. El ex novio de Audrey, que acaba de dejarla por mensaje de móvil, resulta ser un espía al que busca todo el mundo, el problema es que lo que quieren de él lo tiene Audrey. Las dos amigas tienen que emprender una huida que las llevará por algunas de las ciudades más bonitas de Europa, escenarios además de muchas de las películas de James Bond (sí, otro tributo). Durante su huida se cruzarán con organizaciones de toda índole, y se darán cuenta de que solo pueden confiar la una en la otra para sobrevivir.

El espía que me plantó - Mila y Sam
Fotograma de El espía que me plantó Mila Kunis y Sam Heughan

Con una duración de 116 minutos, esta comedia con toques de acción no se hace en ningún momento larga. A pesar de que la trama de espionaje se sostiene con pinzas, la química entre las dos protagonistas hace que la película entretenga y también divierta. Porque aunque las escenas de acción están bien ejecutadas y llaman la atención por lo espectaculares que resultan, por ejemplo la persecución del taxi o el tiroteo en la cafetería de Viena, lo que más se disfrutan son los diálogos rápidos y cómicos de sus dos protagonistas.

La película es fácil de ver, divertida para el espectador, no tiene mayores pretensiones que hacer pasar un buen rato.

Es curioso el papel totalmente secundario que tienen los personajes masculinos en esta película, puesto que tanto Theroux como Heughan son relegados a secundarios que protagonizan principalmente momentos de acción y tienen muchos menos diálogos que ellas, haciendo que haya una inversión de roles respecto a lo que suele verse en las películas de espías.

El espía que me plantó, ligera y divertida

Un claro ejemplo de ese poder femenino de El espía que me plantó lo muestra también Gillian Anderson como directora de la CIA, la «Beyoncé» del Gobierno como dice el personaje de MacKinnon. Se ve asimismo una amistad y un vínculo entre Kunis y McKinnon que gusta y engancha. El toque de comedia lo da sin duda tanto la relación de ambas como la personalidad extrovertida de McKinnon, que prácticamente se come la pantalla cada vez que aparece en ella.

A la falta de coherencia en la trama de espías se une como punto negativo de la película la inclusión de algunos chistes demasiado “típicos americanos”, es decir, que buscan la broma fácil y resultan un tanto desagradables para el espectador.

En general El espía que me plantó es fácil de ver y divertida para el espectador, uno de sus puntos fuertes es precisamente eso, es ligera y no tiene mayores pretensiones que hacer pasar un buen rato. Y sí, Sam Heughan sale de esmoquin y está muy pero que muy guapo.

Director: Susanna Fogel.

Reparto: Mila Kunis, Kate McKinnon, Justin Theroux, Sam Heughan, Gillian Anderson, Ivanna Sakhno.

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