Pawel Pawlikowski ya nos enamoró con su anterior obra Ida, ganadora del Oscar a la Mejor Película Extranjera, y ahora vuelve a la carga con Cold War, una película que absorbe, que enamora, y que a pesar de no ser perfecta, deja un regusto muy dulce en la boca.

Amor a la polaca

Estrenada en Toronto y reestrenada en San Sebastián, con gran maestría y tremenda emoción, Pawlikowski narra a golpe de fotograma en blanco y negro esta oda al amor en su estado más puro y dramático, trascendiendo al espacio y el tiempo en un viaje de toda una vida. El cuidado montaje y la impresionante fotografía completan la dirección bajo la tutela del polaco, que consigue un resultado coral casi hipnótico, profundo y desgarradoramente crudo.

Aun así, no todo es perfecto en Cold War, y también es mi deber recalcarlo. A pesar de que la música, edición y demás aspectos técnicos sean de sobresaliente, huelga decir que en lo que a historia respecta, la cinta se tambalea cuanto menos. No es mala, simplemente no es nada que no hayamos visto antes, o algo que sea particularmente destacable, con tintes de obras como La La Land o también la anteriormente mencionada Ida. Aunque, a decir verdad, este detalle queda casi eclipsado bajo el poema visual cuidadosamente tejido por Pawlikowski.

Y poco más podemos decir de una película tan correcta como memorable, que a pesar de no ser perfecta, demuestra una fuerte lección de cómo se hace el buen cine con pocas pretensiones pero mucho corazón. Cold War es una historia de amor, dolor, represión y con un telón de fondo que no deja de darle más riqueza aun al filme. Por no hablar de las espectaculares actuaciones por parte de Joanna Kulig y Tomasz Kot, el cuerpo y alma de esta pequeña joya del cine europeo.

Aplauso cerrado y sonrisa triste.

Director: Pawel Pawlikowski.

Reparto:  Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Cédric Kahn.

Estreno: 28 de septiembre.

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