Made in France

Estrenada el pasado mes de mayo en el Festival de Cannes (fuera de competición), El gran baño es otra de esas clásicas feel-good movies francesas pensadas para el disfrute de toda la familia, repletas de humor blanco y sin ningún golpe sobre la mesa, vaya a ser que alguien se ofenda.

A partir de ahí, es su retrato de esa nueva masculinidad emocional el que aleja a la película de ser una más entre el infinito reparto de comedias Made in France. Se aleja de todas esas publicitadas cada temporada a bombo y platillo con el reclamo de ser “la gran sensación del año en el país vecino» y la consecuente cifra, variable pero siempre millonaria, de espectadores rendidos a su humor.

La cinta, protagonizada por un padre de familia en paro y con depresión, se centra en un grupo de hombres dispuestos a emplear su tiempo en un equipo de natación sincronizada masculina (amateur, por supuesto) como vía para escapar, aunque sea bajo el agua, de los problemas del día a día.

el gran bano

Una comedia de superación

En el grupo, algunos de los actores franceses más reconocidos de su generación. De Mathieu Amalric a Guillaume Canet, pasando por Jean-Hugues Anglade o Virginie Efira en uno de los dos papeles femeninos claves de la cinta, liderando y formando al grupo para conseguir la imposible hazaña de fabricar una presentación acuática decente en su camino a encauzar las vidas de unos personajes totalmente a merced de la deriva vital.

Empeñado en firmar una comedia de superación agradable y visiblemente emocional sobre un tema tan delicado como la depresión, Gilles Lellouche (en su debut como director en solitario, pues sus dos obras anteriores venían codirigidas) se dispone a ello con la confianza de quien mira al espectador y le coloca frente a sí la metáfora del cuadrado que no encaja en el círculo.

Todo un rompecabezas, permítase la ironía, perpetrado para satisfacer a ese público palmero por excelencia de cuadernillos y agendas Mr. Wonderful, deseoso y totalmente voluntario de reducir la comedia cinematográfica a un género donde la pantalla no es más que un rectángulo en el que ver pasear toda una serie de desgraciadas situaciones sociales (de la crisis y el paro a los problemas sentimentales, el alcoholismo o las enfermedades mentales) que se acabarán resolviendo o sobrellevando por la gracia de compartirlas con otros que están igual de jodidos (o más) que uno mismo. Como pedirle a ocho locos que se curen contándose sus traumas.

e l gran baño

Cuatro millones de espectadores en Francia

Una idea tan válida como otra cualquiera, pero que resulta más que manida a la hora de consolidar una obra cinematográfica que, por otra parte, no pretende ni por asomo dirigir su discurso a un público hambriento de algo que sea más que ligero y amable entretenimiento, lo cual siempre me resultará algo digno de aplaudir.

Las formas y decisiones siempre pueden parecer malas a alguien, pero vaya el aplauso por delante cuando al menos son fieles a sí mismas y se llevan hasta el último extremo.

Por todo ello, El gran baño es una cinta digerible en su intento de usar la crítica social para dialogar sobre temas complicados pero siempre necesarios. A pesar de lo poco que se tratan de manera pública y quizás hasta reivindicable en su intento de visibilizar esa nueva masculinidad, alejada de los tópicos, la dureza y la frialdad emocional. Completamente insulsa en el desarrollo de sus planteamientos, con la sencilla voluntad (y el más que comprobado éxito, pues en Francia fueron cuatro millones los espectadores que la disfrutaron) de hacer pasar un buen rato al espectador que guste de la comedia blanca, aquí algo teñida de gris por alguna que otra pincelada de humor negro.

Más que recomendable para quienes hayan disfrutado de películas como la española Campeones, (que no son pocos sin duda), pero absolutamente descartable para aquellos que pidan y esperen algo más que otro retrato cómico sobre la superación en sociedad.

Director: Gilles Lellouche.

Reparto: Mathieu Amalric, Guillaume Canet, Benoît Poelvoorde, Jean-Hugues Anglade, Virginie Efira, Leïla Bekhti, Philippe Katerine, Alban Ivanov, Mélanie Doutey, Jonathan Zaccaï, Noée Abita, Erika Sainte.

Duración: 110 minutos.

Fecha estreno: 11 de enero del 2019.

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