El mundo de los smartwatch ha sido de esos que han tardado quizás un poco más de la cuenta en despegar. Hasta hace muy poco, eran gadgets aparatosos y con un uso muy situacional, como por ejemplo medir la actividad física. Sin embargo, su uso se ha ido volviendo más generalizado y su función más amplia y esta vez vamos a hablar de uno de los dispositivos más versátiles del mercado, el Samsung Galaxy Watch.

Qué hace especial al Samsung Galaxy Watch

A diferencia de otros modelos similares, el Samsung Galaxy Watch apuesta por un estilo conservador y clásico. Para un observador casual, este smartwatch puede ser confundido fácilmente por un reloj normal. Samsung sigue la línea de la mayoría de los wereables Android de usar esferas circulares clásicas, dejando las cuadradas para Apple. El Galaxy Watch está disponible en esferas de 42mm y 46mm, estando disponibles en oro rosa o negro, o bien en plata, respectivamente.

En cuanto a peso y tamaño, el Samsung Galaxy Watch no resulta especialmente destacable ni rompedor con la competencia, pero eso sí, tampoco es pesado de llevar. Los dos tamaños de esfera permiten que luzca natural en todo tipo de muñecas. Aunque es inevitablemente más grueso que un reloj normal, no hace que parezca que vas con el reloj de Ben10 encima.

Samsung lo está bordando con su ecosistema de gadgets y wereables y el Samsung Galaxy Watch se une a la familia de una manera natural e intuitiva. Si tienes un smartphone de la marca, la instalación es asombrosamente sencilla. Si no (incluso si tienes un iPhone, ya que es compatible con iOS), simplemente es necesario bajarse el app de Galaxy Watch y listo. Eso sí, conviene gastar los primeros minutos siguiente el tutorial interactivo del reloj para quedarnos bien con sus funciones.

A diferencia de otros smartwatch de la competencia, el Samsung Galaxy Watch llama la atención por su corona rotatoria, que simplifica enormemente las acciones dentro del teléfono. Aunque el sistema operativo Tizen es perfectamente compatible con los swipes y efectos táctiles, se tiene un control muy superior y más rápido usando la propia corona del teléfono.

galaxy watch

Autonomía, en todos los sentidos

Como hemos dicho, el Samsung Galaxy Watch es un dispositivo a medio camino el clásico reloj y el gadget deportivo, pero no sólo en su aspecto. Lo primero a tener en cuenta es que su batería (entre los 270 y 470 mAh, según su tamaño) permite superar holgadamente los dos días con un uso normal, algo que otros dispositivos del doble de precio no igualan.

El Samsung Galaxy Watch está pensado para permitirte salir de casa y olvidarte todo lo demás dentro. Para aquellos que quieran usarlo como complemento deportivo, es totalmente resistente al agua y está diseñado para llevar un control de tu actividad física (como ya hablaremos después).

Como viene siendo habitual últimamente, viene con una eSIM incorporada y GPS para no depender de llevar encima el teléfono. Tiene 4GB de memoria interna perfectos para llenarlo de música y poder utilizar Spotify u otras apps de música conectado a unos auriculares bluetooth. Además también incorpora NFC para poder hacer uso de Samsung Pay en los comercios que lo permitan.

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Un sistema operativo para gobernarlos a todos

El SO Tizen que incorpora hace más fácil todas las tareas del teléfono. Para instalar o modificar alguna de las apps del smartwatch deberemos pasar por el app de Samsung del smartphone pero salvo una o dos, la mayoría de las que vienen instaladas de serie son más que suficientes.

Desde el punto de vista deportivo, el Samsung Galaxy Watch incorpora una completa gama de sensores para medir nuestra actividad. Además, a diferencia de otros dispositivos, éste detectará automáticamente cuando hemos comenzado un ejercicio físico y comenzará a contabilizar las calorías y el esfuerzo. Es todo un detalle para los que no realizan una actividad física habitual y pueden comprobar sus progresos.

Estos sensores también funcionan muy bien para el plano de salud. Además de las clásicas pulsaciones, el dispositivo mide regularmente los niveles de estrés y ya que su batería dura más de un día, permite medir nuestra calidad de sueño eficientemente.

El sistema operativo es sólido y sin tirones. Me resulta cuanto menos curioso la cantidad de comentarios que he leído acerca de que una pantalla redonda no es buena para leer notificaciones. He de decir que la gestión de textos del reloj es, valga la redundancia, redonda. Apps como Whatsapp o Gmail se leen con facilidad y mucho más cómodo que en un iWatch por ejemplo, permitiendo incluso respuestas complejas o automáticas si dispones de un SO Android.

En definitiva el Samsung Galaxy Watch es un dispositivo resistente y confiable. Es elegante a la par que útil y permite muchísimas configuraciones y personalizaciones. El software hace que pueda ser 90% independiente de un teléfono y su autonomía ayuda a que los smartwatch dejen de ser visto como objetos para ir a la oficina o a hacer deporte.

Especificaciones técnicas:

  • COLORES: Plata (46mm), Negro o Oro Rosa (42mm)
  • pantalla: Circular Super AMOLED (360 x 360) Full Color Always On Display Corning® Gorilla® DX+. 1.3” (33mm el modelo de 46mm), 1.2” (30mm el modelo de 42mm)
  • TAMAÑO Y PESO:
    • 46 x 49 x 13, 63 g (sin correa) (46mm)
    • 41.9 x 45.7 x 12.7, 49g (sin correa) (42mm)
  • BATERÍA: 472 mAh (46mm) 270 mAh (42mm)
  • PROCESADOR Exynos 9110 Dual core 1.15GHz
  • SISTEMA OPERATIVO Tizen basado en wearable OS 4.0
  • MEMORIA LTE:
    • 1,5 GB RAM + 4 GB Memoria interna (46mm)
    • 768 MB RAM + 4 GB Memoria interna (42mm)
  • CONECTIVIDAD 3G/LTE, Bluetooth 4.2, Wi-Fi b/g/n, NFC, A-GPS/Glonass
  • SENSORES Acelerómetro, giroscopio, barómetro, HRM, luz ambiental
  • CARGA Carga inalámbrica basada en WPC
  • DURABILIDAD 5 ATM + IP68 / MIL-STD-810G
  • COMPATIBILIDAD Android 5.0 o posterior, iPhone 5 o superior, iOS 9.0 o superior
  • PRECIO Desde 300 euros

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