Seremos recuerdos es la segunda parte de la bilogía Canciones y recuerdos 

En este segundo libro de la última bilogía de Elisabet Benavent, o Beta Coqueta, nos reencontramos con Maca y Leo, y también con Adriana y Jimena.

Tras una primera parte en la que entendimos la compleja relación que llevan teniendo Maca y Leo desde que se conocieron de pequeños, se enamoraron, se odiaron y finalmente se perdonaron, en esta segunda entrega la relación cambia desde el principio.

Macarena parece que con su “break” ha conseguido poner su vida y su trabajo en orden, decide empezar de nuevo, decide intentar que Leo sea simplemente su amigo. Jimena no puede evitar seguir obsesionándose con el pasado de Samuel y Adriana por fin empieza a asumir quién es realmente y dejar de ser quien todos quieren que sea.

Seremos recuerdos es una evolución de los personajes, que vemos cómo han madurado en este tiempo y cómo se van encontrando poco a poco a sí mismos, superando sus miedos y luchando por lo que quieren.

Seremos recuerdos no es tan bueno como Fuimos canciones (la primera parte de la bilogía).

De nuevo la narración intercala capítulos narrados por Maca con otros narrados por Leo, que se agradecen mucho al mostrar una versión mucho menos “sesgada” de la historia.

Pero Seremos recuerdos no es tan bueno como Fuimos canciones. Aunque en un primer momento parece que va a contarnos cómo Maca y Leo se enamoran de nuevo, pero esta vez de quienes son ahora, no de quienes eran, la autora reduce muchísimo los capítulos dedicados a ellos, añadiendo otros que no aportan demasiado a la historia aparte del hecho de hacerla mucho más larga de lo necesario.

Seremos recuerdos
Portada del libro Seremos recuerdos

Un final que no termina de convencer

Aunque era muy necesaria una continuación del primer libro, Benavent decide centrarse mucho más en solucionar los problemas de los demás personajes y dejar un poco de lado a los protagonistas. Esto al final tiende a perjudicar la narración en general y la historia de amor de los protagonistas en particular.

Por otro lado, el personaje de Jimena, que era el que aportaba un poco más de gracia al libro, un soplo de aire fresco debido a sus ideas alocadas y a sus contestaciones sin sentido, en este libro flojea. Duda todo el tiempo de sus sentimientos y no se muestra cómo realmente es, sino como la sombra de sí misma.

Seremos recuerdos es un libro necesario sin duda, pero prometía muchísimo más de lo que finalmente ofrece, con muchos capítulos innecesarios y un final que no termina de convencer puesto que a pesar de ser muchísimas páginas de paja al final deja muchos frentes abiertos.

Seremos recuerdos, ya a la venta y lo puedes comprar aquí.

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