La verdad que la primera temporada de Mindhunter (2017) pasó delante de mí como una estrella fugaz. Toda la gente que conozco que vio la serie la devoró en uno o dos días y se volvieron tan fanáticos que en apenas una semana ya había llegado tarde a la moda del momento.

Netflix ha estrenado la segunda temporada de Mindhunter y no he querido llegar tarde a la fiesta. Al final, con tan sólo un conocimiento esquemático inicial no he tardado ni un día en verme la segunda por completo. Y según he terminado, me completado la primera del tirón también.

La segunda temporada de Mindhunter, una galería del horror

Después del éxito de sus innovadoras técnicas, la Unidad de Ciencia del Comportamiento del FBI parece que ha impresionado a las altas esferas. A pesar de las pruebas evidentes, en los años 70 casos como el de Edmund Kemper o Richard Speck no son aún entendidos por la policía, que no conciben alguien capaz de matar sólo por placer o impulso. Ahora es el momento de seguir con el buen trabajo de la UCC y terminar de perfilar el arquetipo de asesino en serie.

Pero las experiencias tan cercanas con psicópatas han pasado una factura muy cara para el joven e idealista agente Ford, mientras que el agente Trench tiene que dividir su atención entre un drama familiar de consecuencias inesperadas y las nuevos sujetos del estudio. No sólo un nuevo asesino con las iniciales «BTK» ha hecho acto de aparición, si no que en Atlanta llevan años sufriendo a un asesino de niños negros que sólo los conocimientos de la unidad pueden servir para atraparle.

© Netflix España

Realidad e imaginación, las claves de la serie

Para cualquiera que se acerque a Mindhunter de lejos, le parecerá una serie de despachos y gente hablando en sitios. De hecho, es una serie sobre asesinos en serie con una falta notable de acción. Entonces, ¿qué hace que te quedes inmediatamente pegado a la pantalla?

Sin duda alguna tanto la primera como la segunda temporada de Mindhunter juega de una manera magistral con la mente del espectador. Por un lado, es sabida la fascinación, horror y atracción que suscitan las historias reales detrás de los terribles asesinos de la serie (y las innumerables series documentales de las plataformas de VOD lo demuestran).  No solo conocemos aspectos de la vida y la forma de ser de Manson o del Hijo de Sam si no que constantemente te están mostrando las imágenes reales (algunas, al menos) que la policía recogió. Son detalles, pero suficientes para formarnos una imagen mental de sus atrocidades.

Y es que el otro punto fuerte es que los momentos más cruentos de los asesinatos siempre simplemente se cuentan, sin recurrir a imágenes o flashbacks, con soltura de cuentacuentos. Es la imaginación del espectador la que deja de ver simplemente a «gente hablando en sitios» para situarse en Cielo Drive, cuando los seguidores de Manson seguían sus delirios. Y la imaginación puede ser peor que cualquier exposición.

© Netflix España

Una serie que engancha

La serie creada por Joe Penhall y David Fincher hace gala de una dirección excelente y unas interpretaciones contenidas pero sobresalientes, ya que tienen que ser los pilares fundamentales de la serie. Sin duda, tanto por el trasfondo como la ambientación, en especial esta temporada con pobreza y el racismo de Atlanta en los 70, Mindhunter nos refresca lo mejor del thriller policíaco de investigación, como Seven o Zodiac.

Respecto a la segunda temporada de Mindhunter, la trama se vuelve un poco más global y el equipo ya no tiene que lidiar con las condiciones laborales de la primera entrega. Todo es un poco más fácil para ellos pero quizás también la serie se dispersa un poco en subtramas. Por un lado tenemos la trama de la Dra. Carr (Anna Torv), aunque adecuada, tiene una conclusión un tanto decepcionante. La historia del agente Tench (Holt McCallany) avanza a zancadas mientras roba el protagonismo de la trama principal. Y ésta durante los primeros capítulos lleva un rumbo que abandona completamente en cuanto los asesinatos de Atlanta hacen acto de aparición.

Mindhunter ©Netflix

Un disfrute para el verano

Esta segunda temporada de Mindhunter está salpicada de las sorprendentes entrevistas a los asesinos en serie y aunque ganan en calidad y en renombre (como Charles Manson o David Berkowitz) en su conjunto siguen siendo inferiores al carisma que derrochó en la primera Cameron Britton haciendo de Edmund Kemper. Al igual que pasaba en la anterior, la figura del asesino BTK sigue inaugurando cada capítulo, el que supongo que será muy reconocible por la población estadounidense pero para los que no seguimos su historia no deja de ser un recurso un tanto irritante.

Sin duda alguna, la segunda temporada de Mindhunter, adaptación del libro «Mind Hunter: Inside FBI’s Elite Serial Crime Unit», escrito por Mark Olshaker y John E. Douglas te atrapará igual que la primera. Con un par de capítulos valle pero una ejecución y una historia perfectas, te sumerge en la locura de las mentes criminales modernas. Todo un disfrute para el verano y lo más triste es que después ver los 9 episodios de 50 minutos del tirón, sólo pude pensar: ¿pero dónde está la temporada 3?

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