La justicia es una íntima convicción

Diez años después de la desaparición de su mujer, Jacques Viguier sigue sufriendo las consecuencias. Fue acusado de asesinato y tras un terrible y largo proceso, fue absuelto. Pero su calvario no ha terminado, pues tras la apelación del fiscal, otro juicio debe celebrarse. Nora, una amiga de la familia, teme que esta vez sea condenado y hará lo que sea para evitarlo. Porque ella tiene Una íntima convicción: Jacques Viguier es inocente.

Basada en un caso real, la película francesa de Antoine Raimbault se estrena en España el 23 de agosto. Una íntima convicción viene con todos los ingredientes para ser uno de esos grandes thrillers basados en un juicio que nos mantiene en tensión. El filme supera su lento arranque para precipitarse en un torbellino de impactantes revelaciones e intensos diálogos.

Cartel de la película Una íntima convicción, de estreno el 23 de agosto.

Perder el juicio para ganar el juicio

Tras saber que habría un nuevo juicio a Viguier, Nora se pone en acción. Convencida de la inocencia del acusado, contacta con el prestigioso letrado Dupond-Moretti para que asuma la defensa. Reticentemente, el abogado accede, pero apenas le queda tiempo para prepararse, por lo que pide a Nora que le ayude escuchando las grabaciones de los teléfonos de los implicados. Es un trabajo titánico que la mujer debe compaginar con su vida normal.

La combinación de un juicio con la obsesión de uno de los implicados es una fórmula que funciona.

Casi desde el comienzo, lo que iba a ser una colaboración se convierte en una fijación. El tiempo que dedica Nora a las cintas aumenta exponencialmente, ya sea escuchando, transcribiendo o cotejando datos. El juicio avanza bien gracias a sus esfuerzos, pero su comportamiento es cada vez más obsesivo. No pasa mucho tiempo hasta que todos los demás aspectos de su vida se ven afectados en un grado cada vez más elevado. Para mayor complicación, Dupond descubre un secreto de Nora que pone en riesgo su relación profesional. Pero a pesar de todo, Nora persevera en su tarea, a pesar de que amenaza con costarle muy cara.

Nora trabaja intensamente para ayudar al abodado Dupond en el juicio de Viguier.

Personal e intransferible

Lo que marca la diferencia en Una íntima convicción son las relaciones personales y los profundos y poderosos diálogos.

La combinación de un juicio con la obsesión de uno de los implicados es una fórmula que funciona. Una íntima convicción se aprovecha de ello, y aunque adolece de un comienzo algo lento, poco a poco nos va metiendo de lleno en la trama. Generando un interés doble y con giros argumentales bien escogidos, el filme logra a menudo sorprendernos y mantener la tensión.

Pero incluso siendo eso muy positivo, esa no es su mayor fortaleza. Lo que marca la diferencia en Una íntima convicción son las relaciones personales y los profundos y poderosos diálogos que lanzan pinchazos a la mente y la conciencia. Todo esto se logra en gran parte gracias a la gran actuación de Marina Foïs (Nora) y Olivier Gourmet (Dupond), cuyo monólogo de alegato final merece una mención.

La justicia parte de Una íntima convicción, y esta película es capaz de transmitirnos eso, gracias a un guion que mejora con el tiempo y una gran actuación de los principales. Si eres fan de los thrillers de abogados y juicios, no te la pierdas, pero aunque no lo seas, te recomendamos que le des una oportunidad. No te decepcionará.

Dirección: Antoine Raimbault.

Reparto: Marina Foïs, Olivier Gourmet, Laurent Lucas, François Caron, Philippe Dormoy, Jean-Claude Leguay, Philippe Uchan, Armande Boulanger, Steve Tientcheu, Léo Labertrandie, Laurent Schilling, India Hair, Roger Souza.

Duración: 111 minutos.

Estreno: 23 de agosto.

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