BRASSIC, una evolución excelente

Si hace unos días os comentábamos la buena pinta que tenía Brassic, tras completar la temporada nos reafirmamos. Las situaciones en las que se ven envueltos Vinnie y sus compañeros se vuelva cada vez más locas y bizarras, mientas los personajes van desarrollándose y abriendo su corazón. Esta combinación de comedia de humor negro y drama funciona a las mil maravillas a la hora de empujarnos a ver otro capítulo más.

Desgraciadamente, la primera temporada sólo tiene seis; pero tranquilos, porque hay una segunda temporada que saldrá en 2020. Esta es una gran noticia por partida doble, porque en el último episodio nos encontramos con algunos cliffhangers que necesitan ser resueltos. A partir de ahora este artículo CONTIENE SPOILERS de la primera temporada de Brassic.

Vinnie y su pandilla se ven envueltos en «trabajos» cada vez más inverosímiles.

Personajes en crecimiento

Desde un principio, Brassic ya resulta entretenida gracias a las disparatadas situaciones en las que se mete nuestra querida pandilla. Pero si a eso le añadimos el ir conociendo y tomando cariño a sus miembros, la comedia toma una nueva dimensión.

Los secundarios como Ash o Cardi no se quedan atrás, pero en especial el triángulo Vinnie-Dylan-Erin deja unos momentos de una altísima carga emocional. Al peso de su bipolaridad y de su pasado, Vinnie añade a su cocktail personal la verdad sobre la paternidad de Tyler y el aborto secreto de Erin. Ésta sigue intentado dejar atrás el pasado y mirar al futuro, y fracasando en ello, mientras trata de proteger a Dylan.

Pero tampoco eso funciona, y cuando Dylan descubre ambos secretos, es él quien se ve en un terrible dilema. Los quiere a ambos, pero a la vez se siente dolido y traicionado, y la presencia de Jake, el rico y privilegiado pretendiente de su novia, no ayuda. En este punto hay que destacar la magnifica actuación de los tres protagonistas; Joe Gilgun, Michelle Keegan y Damien Molony están inmensos en sus papeles, transmitiendo mucho y bien.

La relación entre Vinnie, Dylan y Erin es una de las claves de Brassic.

Llorar por reír, reír por no llorar

La magia de Brassic es que a pesar de semejante drama, nos pasamos una gran parte del episodio riendo. La combinación de escenas emocionales y absurdas consigue este extraño efecto. La serie alterna de manera brillante con estos altibajos de humor y tristeza; con esos bandazos emocionales que quizá se corresponden un poco con el tema de fondo: la bipolaridad de Vinnie.

Los capítulos de Brassic son más o menos autoconclusivos, pero la trama de fondo evoluciona y nos deja dos importantes cliffhangers: Qué sucederá con Dylan y Erin y cómo gestionará Vinnie su enorme problema con McCann, el mafioso que le quiere muerto… o como mínimo mutilado de una peculiar manera. Nos deja con ganas de una segunda temporada que no llegará hasta el año que viene.

Los fans del humor negro británico harían bien en no perderse esta primera temporada de Brassic. Y los que no lo sean harían bien en darle una oportunidad a este peculiar estilo de comedia dramática o drama cómico, según se mire.

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