Mujeres de clase alta, Las niñas bien

Mansión con piscina, coches de lujo, vestidos y zapatos de marca y joyas valiosísimas. Esa es la vida que conoce Sofía en el México de principios de los ochenta. Mientras sus maridos intentan mantener sus fortunas ante la grave crisis económica que se avecina, sus mujeres se siguen reuniendo en su club de tenis y fiestas exclusivas. Porque lo que cuenta es seguir manteniendo la clase; lo importante son las apariencias; lo importante es seguir siendo Las niñas bien.

La película mexicana de 2018 dirigida por Alejandra Márquez Abella llega a los cines españoles el 8 de Noviembre tras recoger un galardón en el Festival de Málaga. Basado en una novela, este drama con tintes de tragicomedia pinta, a través de su protagonista, un cuadro de la clase alta mexicana en la crisis económica de 1982, bajo el gobierno de López Portillo. Y lo hace construyendo un gran personaje en la figura de Sofía, pero a ratos peca de un ritmo endiabladamente lento.

Las niñas bien, de Alejandra Márquez Abella.

Lujo, dinero y apariencias

Para Sofía no hay nada más importante que el lujo y el dinero… salvo guardar las apariencias. Entre “las niñas bien”, ella es la que está en la cima. Todas quieren ir a sus fiestas y todas quieren ser como ella. Ella dicta las normas en su grupo de “amigas”, en el que el auge o caída depende de tu estatus social. Es un juego de habladurías, rumores y críticas por la espalda en el que lo principal es hacer aquello que se espera de una dama de alta sociedad. Sofía piensa y sueña cada día con dominar este escenario mientras ignora por completo el mundo real.

Pero el mundo real no suele permitir que se le ignore, y cuando la crisis golpea la fortuna de su marido, todo cambia para Sofía. De pronto es ella la que corre el riesgo de perder su puesto en los círculos de la alta sociedad. Poco a poco las otras mujeres empiezan a hablar a sus espaldas, comienza a quedarse fuera de los eventos y se ve enfrentada a preguntas embarazosas de sus hijos. Y quizá lo peor de todo es que ella sabe lo que viene. Ha estado al otro lado, viendo como una de sus “amigas” caía… y dejándola caer. Sabe que el derrumbe llegará antes o después.

La pertenencia de Sofía a la clase alta se ve amenazada por la crisis económica.

Construcción poderosa, pero lenta

Prácticamente todo el peso de Las niñas bien recae sobre el personaje de Sofía, interpretado de manera excelente por Ilse Salas. La película va revelando poco a poco la personalidad de Sofía a través de sus pensamientos, conversaciones y actos. Se consigue una gran construcción de una mujer frívola, egoísta y preocupada únicamente por seguir aparentando ser de clase alta. El problema es que esto sucede demasiado despacio.

La imagen de la Sofía asentada en un México en crisis se prolonga durante muchos minutos, para luego desarrollar ciertos acontecimientos con excesiva rapidez. Quizá con eso se buscaba el mostrar lo abrupto de la caída en desgracia, pero nos quedamos con ganas de ver un poco más de la “Sofía en ruinas”. Pero fuera de eso, con su descripción detallada de la alta sociedad y sus cadenas autoimpuestas, Las niñas bien se convierte tanto en una invitación a reflexionar sobre el clasismo como en una crítica a un estilo de vida que veinte años después aún sigue presente en ciertos ámbitos.

Dirección: Alejandra Márquez Abella.

Reparto: Ilse Salas, Cassandra Ciangherotti, Paulina Gaitán, Johanna Murillo, Flavio Medina, Jimena Guerra, Diego Jáuregui, Pablo Chemor, Daniel Haddad, Anajosé Aldrete Echevarría, Claudia Lobo, Rebecca de Alba.

Género: Drama. Comedia.

Duración: 99 minutos.

Estreno: 8 de Noviembre.

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